Los campamentos se han convertido en una “forma de vida” para las familias que huyen de la violencia

A pesar del alto al fuego, muchos todavía temen de regresar a casa.

Por Gopinath Durairajan
UNICEF South Sudan/2016/Durairajan

15 Julio 2016

Miles de personas siguen viviendo en los asentamientos para desplazados de las Naciones Unidas en Juba, Sudán del Sur, tras escapar de los intensos conflictos que estallaron por primera vez en su ciudad hace hoy una semana. Pese al alto el fuego, que sigue vigente, muchos siguen teniendo miedo de regresar a su hogar.

 
JUBA, Sudán del Sur, 15 de julio de 2016
– Maria, madre de tres niños, escapó de su hogar hace una semana para huir de la violencia que estalló en la que en el pasado fue una comunidad segura. Junto a miles de personas más, la familia logró llegar hasta la Misión de las Naciones Unidas en Juba, Sudán del Sur. Ahora, una semana después, Maria sigue sin tener planes de regresar a su hogar y sigue esperando preocupada por lo que pueda ocurrir.

La mujer se sienta con Gatbel, de dos años, mientras él come con ansia una barra alimenticia con alto contenido en calorías y enriquecida con vitaminas que le ha proporcionado UNICEF como parte de la respuesta de emergencia para las personas afectadas por el conflicto.

Mientras Gatbel come, María cuenta cómo se desarrollaron los acontecimientos de la noche a la mañana en su comunidad, mientras el conflicto consumía Juba, la capital de Sudán del Sur. Desde su casa, escuchaba los disparos y los gritos que comenzaron oyéndose a lo lejos pero se fueron aproximando cada vez más. Su marido llegó y le dijo que tenían que irse inmediatamente. La familia reunió a los niños: Ketch, de 10 años, Begwa, de cuatro, y Gatbel.
  

UNICEF South Sudan/2016/Durairajan

Los equipos de UNICEF han distribuido agua y kits de saneamiento a las familias refugiadas en el asentamiento.

Con todo lo que pudieron llevarse consigo, se abrieron paso por las calles evitando las zonas en las que los tiroteos eran más violentos. Sabían que el recinto de las Naciones Unidas estaba cerca y que allí estarían seguros. Cuando lograron llegar, Maria sintió por fin que lo peor había pasado para ella y sus hijos.

“No comimos nada durante tres días, hasta que UNICEF nos dio unas galletas. Incluso yo estoy viviendo de esta comida”, explica.

UNICEF proporcionó el suplemento a todos los niños menores de cinco años a los que pudieron atender. “UNICEF nos acogió y nos explicó cómo cuidar de nuestros hijos. Nos dijeron que siguiéramos amamantando a los niños y nos dieron mantas y agua potable para ayudarnos a sobrevivir”, cuenta Maria.
  

UNICEF South Sudan/2016/Durairajan

Además, los equipos han distribuido kits recreativos para que los niños del asentamiento puedan jugar. En la imagen, un grupo de niños juega al ajedrez.

Antes de los conflictos intensos de la semana pasada en Juba, unos 185.000 desplazados ya vivían en asentamientos de las Naciones Unidas para la Protección de Civiles, mientras que un 90% de desplazados internos que estaban fuera de los asentamientos eran fugitivos o andaban en busca de cobijo. El conflicto estalló por primera vez en 2013.

Si bien existe un acuerdo de paz por escrito, muchas de las personas que quedaron atrapadas en el conflicto que consumió la ciudad hace casi tres años han vuelto a verse obligados a huir para salvar su vida.

“Los campamentos como este se han convertido en una forma de vida en Sudán del Sur”, afirma Maria con tristeza.