La tormenta Amanda contada por niños y niñas

La tormenta tropical Amanda interrumpió el sueño de muchos niños y niñas en El Salvador. Al despertar, cientos de familias tuvieron que abandonar sus hogares para salvar sus vidas.

Rosarlin Hernández
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UNICEF/Gutierrez
15 Junio 2020

La Libertad, Colón, 9 de junio de 2020. "Estaba dormida cuando mi mamá me fue a levantar y como era grande la correntada y el río creció, mi casa se hundió y todo empezó a derrumbarse". Estos son los instantes que quedaron grabados en la memoria de Ailinn Esquivel, de 8 años, la noche que entró la tormenta tropical Amanda a El Salvador.

Ailinn está triste porque ahora vive en el Centro Escolar Sor Clara Quiroz, en el municipio de Colón, el albergue donde llegaron a refugiarse con 59 familias más. Atrás quedaron sus animales que tanto extraña y la rutina que tenía en su casa.

La niña sabe que el río Guarumal -que bordea las casas de seis comunidades-, es un peligro porque en cada invierno la fuerza del agua se lleva todo lo que encuentra a su paso.

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En El Salvador, el país más afectado, se reportan 30 fallecidos, 5,089 evacuados de zonas de alto riesgo que fueron trasladados a 144 albergues y un total de 119,000 personas afectadas.

Melvin Retana Meléndez, de 9 años, relata que su mamá lo despertó en el momento que su casa empezaba a inundarse: " Yo estaba durmiendo en mi cama con mi hermanita a la par cuando salimos corriendo a la casa de mis abuelos, mi corazón latía un montón, a una casa le habían caído árboles, estaban cayendo muros y la correntada destruyó una casa que apenas estaban construyendo".

Con un dibujo en la mano, Melvin narra que llegaron al albergue sin nada y tuvo que dejar sus juguetes preferidos. Explica que en el dibujo que hizo en el albergue se ve que la lluvia ya se calmó, los carros vuelven a pasar y él está en el albergue. "Mi casa no la dibujé porque allá soy feliz", añade.

Lo que más añora es "jugar de nuevo pelota, dormir en una cama normal, ver tele, dibujar más, y ser más paciente". Su sueño ahora es que reconstruyan su casa y todo que lo que se vino abajo en su comunidad. 

La salida intempestiva de sus casas ha despertado en las niñas y niños, la imaginación de convertirse en súper héroes y salvar de peligros sus casas y a sus seres queridos.

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Francisco Herrera, de 4 años, llegó al albergue pidiendo una capa de Superman, su deseo era tener las fuerzas necesarias para levantar la roca que cayó cerca de su casa.

La mamá de Francisco, Vitalina Morales de Herrera narra que el derrumbe despertó a la familia en el Barrio la Cruz: "mi hijo dice que quiere ser súper héroe para salvar a las personas porque el vivió la angustia de ver el río crecido y la roca nos despertó. Mis hijos ya no son los mismos no obedecen y se sienten tristes porque no podemos regresar a la casa".

Para Jefferson Adrián González, de 10 años, el recuerdo de la tormenta tropical Amanda es despertar en medio de la noche con su casa llena de lodo: " extraño todo, porque he dejado las fotos de mi abuela (suspira hondo) muchos juguetes, trenes, carritos, pero por lo menos no he dejado a mi familia, es lo único que no he dejado". Su deseo es que "las lluvias cesen y que ya no vuelvan a venir".

UNICEF está apoyando la respuesta a la emergencia y ha entregado a la Dirección General de Protección Civil agua, kits de higiene, productos de desinfección, alcohol gel, jabón, filtros para purificación de agua, pastillas de cloro, y mascarillas. También frazadas, toallas, colchonetas para aproximadamente 500 personas en albergues.

Además, UNICEF está apoyando a diversos socios para proveer apoyo psicosocial a las personas afectadas por la tormenta Amanda.

UNICEF estima que requerirá al menos de 2,2 millones de dólares para dar apoyo a unas 35,000 personas en sectores clave como agua, saneamiento, e higiene, refugio y protección de niños y niñas.   

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