El regreso a la escuela de Roni y Andrea

Un año después del cierre de las escuelas, los hermanos, Roni y Andrea retoman la rutina escolar y regresan ilusionados para practicar deportes, leer cuentos, dibujar y jugar con sus compañeros.

UNICEF El Salvador
Andrea Urbina, de 10 años junto a su hermano Rony Urbina, de 12 años, caminan todos los días al rededor de 30 minutos desde su casa hasta la escuela. Rony empieza sexto grado y su hermana cuarto grado.
Unicef/Oscar Leiva
21 Abril 2021

Comasagua, La Libertad, 13 de abril de 2021. El camino al Centro Escolar Caserío Las Nubes que recorren los hermanos Roni, de 12 años, y Andrea, de 10 años, está rodeado de una vegetación exuberante y una vista panorámica digna de contemplación.

En la casa de los hermanos Urbina, la señal telefónica y de internet es inestable, y el año escolar que cursaron a distancia debido a la pandemia, lo hicieron a través de guías de trabajo impresas que repartían los profesores de la zona.

Al principio, Roni estaba cómodo con la idea de quedarse en casa. Su carácter reservado y el temor de contagiarse con el virus le reforzaron la idea de que lo mejor era quedarse estudiando en casa. Sin embargo, con el paso de los meses, Roni empezó a extrañar las explicaciones de los maestros y los partidos de fútbol en los que ocupaba la posición de volante.

“Ahora, me siento feliz de regresar a la escuela porque si tengo alguna duda puedo preguntar a la profesora”, afirma Roni.

Para su hermana Andrea, estudiar con guías desde su casa fue difícil. “En la escuela tengo buenas amigas y me gustaba ir para leer libros, dibujar y jugar”.

Andrea explica que cuando no entendía alguna tarea de la guía le pedía ayuda a su hermana mayor o a su abuela porque su mamá estaba en el trabajo. “En este tiempo que pasamos en la casa me bañaba, ayudaba en la casa y luego me ponía a hacer las tareas. Ahora estoy alegre de regresar a la escuela porque podré saludar a la profesora y a mis amigas”.

Marleni Mejía Jacobo, madre de Roni y Andrea, cree que lo mejor para la educación y desarrollo de sus hijos es que regresen a la escuela.

“Es bastante difícil para mí apoyarlos en sus tares porque estudié hasta cuarto grado y casi no les he podido ayudar a resolver sus dudas, por eso siento un alivio, porque la profesora sabe cuál es la mejor manera de explicarles”, sostiene.

Además, considera que su hija e hijo debían recuperar su rutina escolar: “siento que en la casa ya estaban estresados, porque hay quehaceres, no solo era hacer las tareas escolares, sino que también había que ayudar con las tareas del hogar”.

Andrea Urbina, de 10 años, alumna de cuarto grado, usa mascarilla y no presta sus útiles escolares para no contagiarse de Covid-19 en su clase.

“Me siento segura de regresar a la escuela”

Roni y Andrea no tienen temores de regresar porque piensan que si siguen las medidas de bioseguridad que han aprendido en la casa y respetan las que hay en la escuela, seguirán sanos como hasta ahora.

Roni ya conoce algunas de las medidas: “me dijeron que debíamos guardar la distancia entre los compañeros, desinfectarnos las manos y no tocar los objetos de los otros”. Andrea tenía claro que debía usar la mascarilla siempre y utilizar alcohol gel para desinfectar sus manos.

Para la señora Mejía conocer las medidas preventivas que se están tomando en el centro escolar le da mucha confianza: “estoy tranquila porque hay un control estricto de chequeo de temperatura, limpieza de manos, suelas de zapatos, los niños son pocos y no creo que haya ningún riesgo de contagio de COVID-19”. 

Rony Saúl Urbina Mejía, de 12 años, acatando las medidas de bioseguridad antes de entrar al centro escolar

Durante la inauguración de la reapertura de las clases presenciales, la Ministra de Educación, Carla Hananía enfatizó que durante las dos primeras semanas se evaluará el estado psico-emocional de las y los estudiantes, después de no haber podido socializar con sus compañeros desde el cierre de las escuelas hace un año.  

Begoña Arellano, Representante Adjunta de UNICEF en El Salvador recalcó que felicitamos al país por brindar a los estudiantes la opción de regresar al entorno de socialización y protector que ofrece la escuela.

“Conocemos muy de cerca los esfuerzos que han hecho las autoridades para que la reapertura de las escuelas sea segura y confiamos en que las familias y las comunidades hagan su parte para que los niños, niñas y adolescentes vuelvan gradualmente a los centros educativos”, señaló la Representante Adjunta.

UNICEF continúa apoyando al Ministerio de Educación en el retorno seguro a las escuelas con la entrega de equipos de protección personal y kits de atención psicosocial, así como con la asistencia técnica para fortalecer y virtualizar los contenidos de la oferta educativa incluida en el sistema educativo multimodal.