Adultos con bienestar emocional brindan una mejor atención y cuidado a sus hijos e hijas

El bienestar emocional de los adultos es necesario para que sus hijas e hijos reciban atención y cuido adecuado y amoroso durante la primera infancia

Rosarlin Hernández
.
UNICEF/Leiva
18 Mayo 2020

San Salvador, 13 de mayo de 2020. La ruptura de la rutina diaria provocada por la cuarentena domiciliar, como parte de las medidas para la prevención de COVID-19, ha demandado a madres, padres y cuidadores de niñas y niños a redistribuir el tiempo y combinar las tareas del hogar, el trabajo y el cuidado para el desarrollo integral de sus hijas e hijos.

En este contexto, Alba Rivera, consultora en primera infancia de UNICEF en El Salvador recalcó como primera recomendación la importancia del autocuido de las madres, padres y cuidadores, debido a que son las personas más importantes en la vida de las niñas y los niños. Los niños y niñas necesitan que permanezcan calmados y confortables para que puedan cumplir con su rol de cuidadores.

"Los adultos trasmitimos nuestras emociones a los niños, si estoy estresada, voy a trasmitir estrés, si estoy preocupada, triste o enojada, de igual manera el niño lo sentirá, entonces quizá el tiempo que le dedique no sea un tiempo efectivo, si no por el contrario estaré trasmitiendo sentimientos de inseguridad", amplió la especialista.

Por lo tanto, el primer mensaje de UNICEF es que las familias se tomen el tiempo de reconocer sus propias emociones para acompañar a sus niñas y niños con el amor y la paciencia que se requiere.

Como segunda recomendación, Rivera argumentó que es durante los primeros tres años de vida donde se establecen vínculos y se fortalece del apego. Por esta razón, consideró de suma importancia que haya un adulto sensible en casa, que esté disponible para la niña o el niño, que le atienda y le acompañe en este periodo en el que está descubriendo el mundo, "esto le dará seguridad".

Sugirió que para lograr una comunicación efectiva durante la primera infancia es esencial el contacto físico, establecer contacto visual con sus figuras de apego, para contribuir a su desarrollo mental y emocional.  "En nuestras conversaciones debemos mirarles a los ojos, ponernos a su altura física, y hablarles con un lenguaje que nos puedan entender", señaló.

Para la consultora, establecer conversaciones honestas con los niños y las niñas, mantener un entorno protector y fortalecer los vínculos afectivos son premisas indispensables: "el apego es una necesidad biológica tan importante como comer o respirar, tal como la leche es esencial para que tu niño pueda crecer, el apego es esencial para que su cerebro pueda desarrollar todo su potencial".

La tercera reflexión estuvo enfocada en los beneficios que aporta construir una rutina durante la primera infancia: "ayudamos al niño a entender que cosas son importantes, les permite organizar sus pensamientos y adquirir noción del tiempo, les ayuda a tener prioridades, el entorno se vuelve más predecible y, por tanto, se sienten más seguros porque saben lo que va a pasar y esto disminuye su ansiedad", indicó.

Rivera aconsejó que cuando el niño o la niña despierten reciba un abrazo, hay que verlo a los ojos y decirle cuánto lo amamos. "Tus demostraciones de afecto le ayudaran a iniciar el día de la mejor manera".

De acuerdo con su experiencia, hay que evitar distraer a las niñas y los niños con la televisión mientras comen o utilizar la comida como calmante, compañía o quitapenas, tampoco hay que obligarlos a comer y hay que respetar sus señales de saciedad.

Respecto a los hábitos de sueño, anotó que se debe mantener la misma secuencia de acciones cada noche: cepillarse los dientes, ponerle el pijama, contarle un cuento y catarle una canción.

"No es recomendable dejarlo que se vaya solo a la cama, debemos acompañarlo y esperar que se duerma, abrazarle y recordarle que le amamos. También ayuda que el ritmo a su alrededor se vuelva más lento, esto significa que debemos evitar los ruidos, tener todas las luces encendidas, o la televisión a alto volumen", subrayó.

La cuarta recomendación estuvo dirigida al juego como una necesidad durante la primera infancia: "las relaciones con sus familiares son aún su fuente principal de placer, aprendizaje y desarrollo. Que le hablen, le canten, le muestren objetos y que lo hagan reír son sus mejores juguetes".

En cuanto a los juguetes para la primera infancia propuso tomar en cuenta:

  • Cuidar que no sean más grandes que su puño.
  • Que no tengan puntas o piezas pequeñas que puedan caerse, ya que para explorarlos la niña o niño necesita llevarlos a su boca.
  • Que los juguetes estén limpios o que sean fáciles de lavar, los peluches pueden convertirse en un foco de contaminación por el polvo y el niño instintivamente se lo llevará a la boca, también podría ocasionarle alergias.
  • No existen juegos ni juguetes exclusivos para niñas y o para niños. Lo que sí existe son actividades y objetos que le interesan más a determinado niño o niña, independientemente de su sexo. Debemos permitirles explorar sus sentidos e intereses.
  • El exceso de juguetes y actividades, lejos de estimular, debilita la creatividad, la motivación y la capacidad de disfrute.

Rivera concluyó que una de las características fundamentales del juego es tener la libertad de explorar, sin presiones y es, además, la manera en que niños y niñas aprenden y ensayan como resolver problemas o conflictos de la vida diaria.

Para más información:  https://www.facebook.com/UnicefElSalvador/videos/2533515150297695/

 

 

 

 

 

 

UNICEF