Vuelve la alegría a las aulas de Zuleta

La Unidad Educativa Zuleta es una de las escuelas rurales de Ecuador que ha reabierto sus instalaciones. Para muchos de sus estudiantes que no tienen Internet en sus casas, ir hasta allí tres veces por semana les ha permitido retomar su educación.

María Cristina Arboleda
Vuelve la alegría a las aulas de Zuleta
UNICEF/ECU/2021/
18 Marzo 2021

Es un miércoles de marzo de 2021 y cerca de las 08:00 comienzan a llegar los estudiantes hasta su escuela. Hace un frío intenso y llueve en Zuleta, la comunidad ubicada entre montañas al suroriente de la provincia de Imbabura y que pertenece al cantón Ibarra. Pero, a pesar del clima, los estudiantes están felices de ir a las aulas. En sus casas, sin conectividad o apenas con un celular que debían compartir con sus hermanos, les era imposible seguir las clases virtuales durante la emergencia por COVID-19.

Vuelve la alegría a las aulas de Zuleta
UNICEF/ECU/2021
Vuelve la alegría a las aulas de Zuleta
UNICEF/ECU/2021

Ese era el caso de Alexander Sandoval, de 16 años. “Durante la pandemia casi no tuve Internet, no tuve conectividad a nada. Tenía que pedir a mis vecinos que me regalen su internet para conectarme, pero a veces no estaban. Luego ya nos pusimos internet y desde octubre empezaron las clases semipresenciales. Desde entonces se me hizo mucho más fácil. Ahora me siento más feliz y seguro de seguir aprendiendo”, comenta el estudiante que cursa el segundo año de bachillerato.

Vuelve la alegría a las aulas de Zuleta
UNICEF/ECU/2021

Josselyn Perugachi (16) es su compañera de aula. Durante la emergencia, ella iba a hasta su escuela para tener señal de internet. Desde que empezó la modalidad semipresencial en octubre, junto con sus compañeros van tres días por semana a la escuela, desde las 08:00 hasta las 11:00 y está segura de que están aprendiendo más. “Me siento muy contenta y emocionada porque aprendemos mejor aquí en clases con nuestros docentes que a través de la computadora. Aprendemos muchísimo mejor y compartimos con nuestros compañeros”, dice.

UNICEF Ecuador

Sady Novoa (17) cree que al tener clases presenciales es más fácil resolver dudas. Además ahora está más contenta porque extrañaba mucho jugar y hacer chistes con sus amigos.

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Sady también cuenta que en su escuela mantienen medidas de bioseguridad para cuidarse. Desde que volvieron a las instalaciones en octubre pasado hasta la actualidad, no se han producido contagios de COVID-19.

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Estar lejos de sus compañeros y de su escuela no solo ha afectado el aprendizaje de los estudiantes, sino también su salud física y mental. En Ecuador, según información levantada por el Ministerio de Educación y UNICEF, 4 de cada 10 adolescentes afirman haberse sentido angustiados o muy tensionados. Según los datos, este impacto emocional es similar en escuelas públicas y privadas.

Blanca Sandoval, de 17 años, se sentía mal cuando no entendía cómo debía hacer sus tareas. No reír, conversar o divertirse con sus amigos le hacía sentirse triste. Ahora está feliz de volver a encontrase con sus maestros y compañeros, en su último año de colegio. Al terminar la secundaria, quiere estudiar medicina.

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El esfuerzo conjunto entre familias, líderes comunitarios, docentes y autoridades educativas ha sido clave para lograr un retorno progresivo y seguro a la Unidad Educativa Zuleta. Al ver que la educación de sus hijos se interrumpía por falta de conectividad o equipos tecnológicos, en junio pasado líderes del pueblo Karanki y las familias se unieron para pedir que reabran la escuela. Junto con las autoridades de la unidad educativa y del Ministerio de Educación, crearon el Plan Institucional de Continuidad Educativa (PICE) y en octubre volvieron a las aulas.