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Cuba protege la niñez

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) cumple 25 años este 20 de noviembre. Gracias a la aplicación de este instrumento internacional a favor de la infancia es innegable que ha habido un cambio de paradigma en la visión social hacia pequeños y adolescentes.

A propósito de lo alcanzado en este primer cuarto de siglo y de lo que queda por hacer, Granma Internacional conversó con Anna Lucia D’Emilio, representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Cuba.

 ¿Qué importancia le concede Unicef a la CDN?

Para nosotros es bien importante porque recoge en un solo instrumento todo lo que concierne a los derechos del niño, la niña y los adolescentes.

Es un cambio total de paradigma. Antes los niños eran objeto de caridad. Había que protegerlos porque eran frágiles. Con la entrada de la CDN el niño se convierte en un sujeto de derecho. Por otra parte, define a la infancia como un espacio distinto a la edad del adulto y merece un tratamiento especial.

La Convención no se queda en los promedios nacionales, sino mira a los derechos del niño en el último rincón. Sus principios son los de la no discriminación, del interés superior del niño.

Este instrumento obliga a todos los estados que la ratifican a ponerse en línea con lo que han ratificado y a hacer las modificaciones correspondientes en sus países. Además, reconoce el rol del estado como garante principal de los derechos de los niños.

¿Cuáles han sido los avances y los desafíos en estos años?

Un primer avance que hay que reconocer es que rápidamente los países han comenzado a ratificarla. En este momento la CDN es el instrumento internacional con más ratificaciones en el mundo.

En América Latina especialmente ha inspirado cambios legislativos importantes. En eso los países del mundo entero han estado avanzando y están todavía en este proceso. Se han creado códigos integrales de protección, defensorías, se han hecho planes nacionales de acción.

Sin embargo, aún existen niños y niñas cuyos derechos no son completamente garantizados, y eso está pasando tanto en los países pobres como en los ricos.

UNICEF acaba de presentar un estudio con datos relativos a la situación de privaciones de los derechos del niño que se sufren en países ricos.

Desde 1990 hasta 2013 la tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años se ha reducido casi a la mitad. En América Latina y el Caribe se ha reducido en un 67% la tasa de mortalidad de los menores de 5 años.
La tasa de mortalidad infantil, o sea los niños menores de un año, también se ha reducido a nivel mundial y a nivel de América Latina. También vemos que ha habido grandes avances en la cobertura de la atención prenatal.

Esas son cosas importantes, pero hay que ver los desafíos que seguimos teniendo y ese es el drama. Saber que todavía en el mundo hay 58 millones de niños que deberían estar en la escuela primaria y no están, eso es todavía una no implementación en pleno de la Convención.

Otra cosa que nos preocupa mucho y que en América Latina queda un largo camino por recorrer, son los registros civiles de nacimientos. Hay niños que nacen y no están registrados en ningún lado y no estamos hablando de países pobres.

Los avances han sido muchos, pero todavía nos queda un buen camino por recorrer, y de verdad queremos que todos los niños en cualquier rincón del mundo estén protegidos.

¿Cómo valora la UNICEF el trabajo que hace Cuba a favor de la niñez y la adolescencia?

Cuba fue de los primeros países en ratificar la Convención (1991). Aquí hemos partido de situaciones mejores en cuanto a educación y salud, si lo comparamos con otros países.

La tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años en 1990 era de 13 en Cuba y para América Latina era mucho más alta. Para el 2013 Cuba bajó a un 5,7%. La tasa de mortalidad infantil bajó de un 11 a un 4,2%. En la actualidad se ha logrado controlar completamente la transmisión vertical del VIH / SIDA, de madre a hijo.

Esos son pasos importantes, pero queda todavía por avanzar porque cuanto más se alcanzan ciertos objetivos, más ambiciosos se convierten los otros.

Siempre es un reto la calidad de los servicios y hacer frente a otros retos que no teníamos hace 20 años como los problemas de obesidad en los niños.

Cuba tiene un conjunto de normas que protegen a la niñez y la mayoría de estas normas son previas a la Convención.

Tenemos el artículo 40 de la Constitución, el Código de Familia, de la niñez y la juventud, el Decreto ley de los niños sin amparo familiar, el Decreto ley que se refiere a la atención a los niños con problemas de conducta.

¿En qué proyectos trabaja la UNICEF ahora en Cuba?

Ahora estamos en un nuevo ciclo de cooperación con el gobierno de Cuba (2014 – 2018) y tenemos tres grande ámbitos de trabajo: educación, salud y nutrición, y cultura de derechos, protección y participación de adolescentes.

En materia de educación seguimos apoyando el programa Educa a tu hijo, y seguimos trabajando por la inclusión de niños con discapacidades y en la prevención de desastres.

En salud y nutrición estamos colaborando con las autoridades del sector en la promoción de la lactancia materna, en hábitos de higiene y también apoyamos la fortificación de algunos alimentos en aras a la reducción de la anemia.

En lo que se refiere al tercer componente (cultura de derecho, protección y participación) estamos trabajando con adolescentes. Promovemos sus derechos, la protección contra la violencia y la promoción de la participación de los adolescentes. Estamos en un proyecto interesante en La Habana Vieja con la Oficina del Historiador.

Trabajamos casi con todos los ministerios, no solo de Educación y de Salud, también con los ministerios del Interior, de Justicia, con el Instituto de Nutrición y con centros de investigación.

¿Qué otras actividades realizaba previamente UNICEF en Cuba?

Tenemos una oficina aquí desde 1992. Desde el primer ciclo hemos apoyado la implementación del Educa a tu hijo, que ha tenido mucha importancia porque se masifica en el momento del Periodo Especial.

También hemos tenido otras actividades importantes como el programa Para la Vida, con mensajes básicos que se trasmitían en todas partes.

En el 2000 empezamos a trabajar con el Ministerio de Justicia en el programa Por un Mundo al Derecho. Ahí se empiezan a crear los primeros centros de referencia para los derechos de la infancia y de la adolescencia.

Aquí tenemos embajadores de buena voluntad que nos ayudan a transmitir esos mensajes ahí donde no llegamos nosotros, a través del arte y de lo que está a su alcance. En este momento tenemos a Hernán López-Nussa, X Alfonso, Raúl Paz, Liuba María Hevia, Liz Alfonso y La Colmenita.

¿Desea destacar algo más?

Quiero destacar el rol importantísimo de los medios de cara a inducir cambios importantes en la población. Los derechos del niño no son solo una responsabilidad del Estado, es una responsabilidad de todos nosotros, de la familia. Ayudar a implementar las leyes quiere decir democratizar, si queremos una cultura de derecho que haga que ahí donde veamos a un niño maltratado, aunque sea por su padre, tengamos la fuerza para decir: Eso no se hace. Ahí es donde ustedes son grandes aliados.

(Tomado de Granma)

 

 
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