Implementación de kits para la expresión y la innovación de adolescentes

Estudio de caso en el contexto de emergencia por el impacto del huracán Ian en el occidente cubano

Una vez iniciados los encuentros, lo primero fue intentar reducir los niveles de angustia y ansiedad del grupo.
Juan Carlos Campos

Puntos destacados

El 27 de septiembre del 2022 tocó tierra cubana el huracán Ian, con rachas de 134 kilómetros por hora y categoría tres en la escala Saffir-Simpson de un máximo de cinco. Provocó serias afectaciones en el fondo habitacional, los centros educacionales, el servicio eléctrico, el abasto de agua y la agricultura en el occidente del país. 

Cerca de 3.2 millones de personas en las provincias de Pinar del Río, Artemisa y La Habana y el municipio especial Isla de la Juventud fueron afectadas por su severo impacto, de las cuales, aproximadamente 636 218 eran niños, niñas y adolescentes de cero a 18 años. De ellos, 223 000 residían en los municipios más vulnerables.

En este contexto, el Sistema de Naciones Unidas en Cuba apoyó los esfuerzos de recuperación del gobierno cubano. UNICEF, como parte de dicho Sistema, y de conjunto con las autoridades nacionales, elaboró un Plan de Respuesta para atender las necesidades de la población afectada en temas de Agua, Saneamiento e Higiene, Educación, Salud y Nutrición.

Hasta diciembre de 2023, UNICEF ha movilizado 2.3 millones de dólares destinados al restablecimiento del servicio de agua potable en comunidades; la entrega de medios para almacenamiento de agua en familias e instituciones de salud; la rehabilitación de techos e infraestructura hidráulica y sanitaria de centros educativos; el fortalecimiento de la atención materno infantil y la prevención de malnutrición en embarazadas y niños y niñas menores de 2 años, en los siete municipios más afectados de Pinar del Río, con el propósito de promover entornos seguros y protectores para niños, niñas y adolescentes.

Lo anterior se articula con la política de Rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas (AAP por sus siglas en inglés) que utiliza UNICEF, y que consiste en emplear el poder y los recursos de forma ética y con responsabilidad, asegurándose de que las necesidades e intereses de las personas y comunidades a las que las organizaciones prestan ayuda ocupen un lugar central en la toma de decisiones. Igualmente, busca lograr los resultados que sean más adecuados y pertinentes para ellas, al tiempo que se protegen sus derechos, su dignidad y se desarrolla su capacidad de resistencia frente a las situaciones de vulnerabilidad y crisis.

Estudio de caso sobre la implementación de los kits para la expresión y la innovación de adolescentes en el contexto de emergencia por el impacto del huracán Ian en el occidente cubano
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Español