Trabajar con adolescentes: ¡un nuevo reto cada día!

Eugenio, de 33 años, es un trabajador del Centro a+ espacios adolescentes que apoya UNICEF. Sabe que uno de los retos de la pandemia por COVID-19 es buscar soluciones creativas para llegar a los adolescentes con los que trabaja.

Yerisleydys Menendez García
Eugenio. Foto cortesía del entrevistado
Foto cortesía del entrevistado
23 Marzo 2021

Desde que comenzó a trabajar en a+ espacios adolescentes Eugenio comprendió que debería asumir retos importantes: “el cambio siempre resulta interesante, casi siempre saca lo mejor de mí”. Recuerda con mucho cariño la bienvenida de sus nuevos compañeros, que él califica como muy cariñosa y profesional. “Al menos eso fue lo que yo sentí y eso fue lo que me impulsó y me motivó a usar mi profesión para aportarle al desarrollo del centro”, asegura.  

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo en a+?

“Lo que más me gusta es la Consejería”, comenta Eugenio. “Ciertamente me encanta poder ayudar a otras personas a reflexionar sobre sus problemáticas y a trazar estrategias para poder solucionarlas. Se trata de generar un espacio que te permita, también, disfrutar del proceso. Eso, sencillamente, apasiona.  Su objetivo no es dar consejos o decirles a las personas lo que tiene que hacer; busca apoyar a adolescentes y sus familiares en los retos de la vida cotidiana. Esas interrogantes o inquietudes son las mismas que tenemos muchos de nosotros, en algún momento de la vida. De ahí que lo que más satisfacción me produce de este trabajo es contribuir con que los participantes puedan gestionar mejor los estados negativos y pensar juntos todo lo que pueden hacer desde su presente y en su futuro cercano, concluye.

¿Cuáles son los principales retos del trabajo que realizas?

“Que mi trabajo diario tenga alguna utilidad para quien lo recibe, que tenga algún sentido. Esto lo tengo siempre presente desde la enseñanza de mi profesora Matilde de la Caridad de Molina. También es un reto la superación, este trabajo demandaba superación personal y profesional como una constante. Y, creo que para todos, desde el año pasado, un reto importante es mantenerse con salud, mientras dure la pandemia”.

¿Por qué trabajar con adolescentes?

“La adolescencia es una etapa interesante. Es compleja y llena de cambios, pero también es una etapa de definiciones. Cualquier aporte, por pequeño que sea, que hagamos en ella, se refleja en resultados importantes en el futuro. Los adolescentes con los que trabajo hoy, serán mis vecinos mañana, los profesores de mis hijos o sobrinos, los escritores y artistas que sigo, el o la próxima presidenta de este país. Es ahí donde todos los adultos tenemos responsabilidades y donde surge la pregunta: qué quiero para mi familia, para mis amigos, para mí y qué hago para conseguirlo”. 

“Para mí la respuesta a esa pregunta es el rol importante, necesario y útil de trabajar con y para adolescentes”.

¿Cómo valoras el trabajo conjunto del Centro a+ y UNICEF?

“Es fundamental, ya que como agencia de la Naciones Unidas, que tiene como objetivo el desarrollo infantil y juvenil, potencia nuestro trabajo como institución gubernamental de un país en vías de desarrollo. Esto es muy necesario, el programa de desarrollo integral y participativo para la adolescencia, con el que trabajamos, tiene muchos puntos en común con lo que hace UNICEF. De igual modo, es también importante lo que nosotros podemos aportarle a UNICEF para el logro de sus objetivos. Yo visualizo a UNICEF y a+ como un equipo de remo, que solo llega a la meta si se rema en una misma dirección”.

“La adolescencia es una etapa interesante. Es compleja y llena de cambios, pero también es una etapa de definiciones. Cualquier aporte, por pequeño que sea, que hagamos en ella, se refleja en resultados importantes en el futuro”

Taller de Cultura de Paz. Foto UNICEF
UNICEF
Taller de Cultura de Paz. Foto UNICEF

¿Qué temas trabajas en tus talleres?

“Los temas que más trabajo son habilidades sociales, creatividad, cultura de paz, sexualidad, felicidad, orientación vocacional y prevención de violencia. Estas temáticas favorecen el bienestar psicológico, desde con una visión positiva divertida y atractiva para la población adolescente. El objetivo es aumentar su fortaleza personal, permitiendo así un mejor desarrollo en su vida cotidiana”.

¿Qué metodologías usas para tu trabajo?

Principalmente usamos el método clínico referido a las necesidades de las personas con las que se trabaja. También utilizamos la metodología de la educación popular. Con esta última, los adolescentes se asumen como protagonistas de su aprendizaje y pueden formar su opinión personal, respetando las diferencias y los saberes previos, sin sentir la presión ni la influencia de un especialista”.

Eugenio. Foto cortesía del entrevistado
Foto cortesía del entrevistado
Eugenio. Foto cortesía del entrevistado

“Me siento feliz cuando las personas se acercan y me agradecen por el trabajo que realizo. Gracias a la vida, siempre he trabajado en lo que me gusta hacer y me gustaría mantenerme así. Es una similitud que tengo con los artistas”

¿Cómo fue el primer taller?

“Recuerdo que fue sobre comunicación asertiva y lenguaje positivo hacia personas con discapacidad intelectual, aún no trabajaba formalmente en a+. Tiempo después, ya trabajando en el centro, emprendimos mi primer taller virtual en condiciones de distanciamiento físico y que tenía por nombre “Vivir la adolescencia en tiempos de COVID-19”. En este espacio impartí el primer módulo, “la cultura como entorno protector” con la actual directora del centro. Fue una experiencia enriquecedora desde el punto de vista profesional y personal. Vivimos momentos de mucha pasión y entrega, posible gracias a todo el equipo de trabajo que participó. Me sentí feliz y agradecido por las muestras de afecto y apoyo de los adolescentes y el colectivo de trabajo. A pesar de que ya hace un año, me sigo poniendo nervioso siempre que tengo un taller con adolescentes. La voz me tiembla, como la primera vez”.

“Es una sensación de alerta que me recuerda el valor que tienen los adolescentes con los que estaré interactuando”.

¿Cuál es tu mayor satisfacción?

“Me siento feliz cuando las personas se acercan y me agradecen por el trabajo que realizo. Gracias a la vida, siempre he trabajado en lo que me gusta hacer y me gustaría mantenerme así. Es una similitud que tengo con los artistas”, sonríe. 

“Yo digo que en el Centro a+ espacios adolescentes, se vive el fenómeno del “sí” o el “veremos qué podemos hacer. El equipo de trabajo siempre tiene disposición para dar solución a las demandas que se generen. Es algo interesante porque en los momentos en que las cosas pudieran complicarse, casi siempre se encuentra una salida en beneficio de los adolescentes. Esto, pienso yo, es gracias a los altos niveles de empatía y cohesión que tienen los profesionales que ahí trabajan. Por ejemplo, tenemos una compañera que puede picar un pequeño postre en más de 25 porciones, para todos los trabajadores, y que todos quedemos conformes con la repartición”.

Eugenio sabe que queda mucho por hacer, la pandemia por COVID-19 ha traído consigo un rediseño de las formas de trabajo para adaptarse a las nuevas circunstancias, manteniendo la autenticidad que caracteriza al Centro a+.