La vuelta a las aulas: niños y niñas cubanas cuentan su experiencia luego de varias semanas

Casi dos meses de reabiertos los centros educativos en Cuba y toda marcha con la “nueva normalidad”. Al mismo tiempo es diferente, y así lo cuentan alumnos y alumnas quienes comparten sus impresiones y explican las nuevas medidas de higiene a cumplir.

Mayra García Cardentey
Isabella Sánchez Alfonso. Tercer grado. Escuela Conrado Benítez. Provincia: Guantánamo
Cortesía de la familia
16 Octubre 2020

Cuando el dos de noviembre la capital cubana  reabra sus aulas luego de casi siete meses cerradas por la COVID-19, serán más de 1 millón 600 mil las y los estudiantes que asistan a las escuelas cubanas de manera presencial.

No obstante, desde el primero de septiembre recomenzó el curso escolar en la mayoría del país, excepto La Habana y otros territorios comprometidos por la situación epidemiológica, que continuaron el aprendizaje en casa a partir del sistema de teleclases con alcance nacional.

Durante estos casi dos meses de reapertura escolar, todas las provincias lograron una asistencia de estudiantes superior al 95%. En este periodo, docentes y alumnos consolidaron contenidos para cerrar evaluaciones, y así iniciar el curso escolar 2020-2021 el próximo dos de noviembre, siempre desde el cumplimiento de todas las medidas de higiene. 

En este sentido, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) apoya al gobierno de Cuba con la disposición de recursos de higiene para los 1 085 círculos infantiles y 50 hogares de niños sin amparo familiar existentes en el país. Asimismo, colaboró con la compra de unas 34 440 cajas de tizas y 2 millones de bolígrafos para docentes y otros materiales escolares esenciales. De igual forma, UNICEF prepara una donación de termómetros infrarrojos para la pesquisa epidemiológica en las escuelas.

En ese escenario, Alma, Samuel, Isabella, José Carlos, Isabel y Damichel son de los niños y niñas que recomenzaron clases el primero de septiembre y cuentan sus experiencias, seis semanas después. ¿Cómo son las medidas de higiene? ¿Cómo suceden las tareas educativas? ¿Cómo marchó la culminación del curso escolar 2019-2020 para iniciar el próximo ciclo? Ellos nos comentan y nos envían imágenes.

1.	El primero de septiembre Alma H Junco Pérez nos contaba la felicidad que tenía por “regresar al círculo para aprender y jugar”.
Cortesía de la familia

El primero de septiembre Alma H Junco Pérez nos contaba la felicidad que tenía por “regresar al círculo para aprender y jugar”. Hoy nos explica cómo sus “seños” (maestra) de prescolar del círculo infantil Los Hermanitos en Pinar del Río, les protege y los va a recibir a la puerta para que ninguna familia entre al centro y así evitar el contagio por el coronavirus. “Todas nos cuidan mucho”.

2.	Para Samuel Enrique Hernández Mousso regresar a la escuela fue un encuentro con sus amiguitos y maestras
Cortesía de la familia

Para Samuel Enrique Hernández Mousso regresar a la escuela fue un encuentro con sus amiguitos y maestras. Un niño con trastorno del espectro de autismo agradece volver a sus rutinas e interactuar con quienes conoce. Por ello hoy, semanas después del retorno a las aulas, Samuel está “feliz de asistir todos los días” a su escuela Haydée Santamaría de Holguín, donde terminó el segundo grado.

Isabella Sánchez Alfonso
Cortesía de la familia

“Lavarnos mucho las manos, separarnos de otros niños, no quitarnos el nasobuco (mascarilla). Eso nos dice la maestra cada día, porque no podemos enfermarnos”, así resume Isabella Sánchez Alfonso las medidas de higiene que cumplen en su escuela Conrado Benítez de Guantánamo. Durante semanas repasaron las ecuaciones combinadas, en su tercer grado. “Eso me gusta mucho”. Por estos días les entregan los nuevos libros y cuadernos de trabajo. “Ya me falta poco para estar en cuarto grado”.

José Carlos Unzueta Nieves
Cortesía de la familia

Hace seis semanas José Carlos Unzueta Nieves comenzó su “segunda temporada” en el quinto grado de la Escuela María Dámasa Jova de la central provincia de Villa Clara. Hoy cuando llega a casa nos muestra los excelentes resultados de estos primeros días. “Además de volver a ver a todos mis amigos, este curso comenzó muy bien. En todos los trabajos prácticos obtuve la mejor nota. Estoy muy feliz con eso”.

Isabel C. Ojeda Masó
Cortesía de la familia

Cuando las escuelas cerraron en marzo, Isabel C. Ojeda Masó pensó que en tres semanas regresaría “como si nada” a su sexto grado en Las Tunas, su provincia natal en el oriente del país. “Pero la pandemia continuó, sinceramente me aburrí de las vacaciones”. Hoy con 12 años cumplidos reconoce que recomenzar fue diferente. Ella asiste a un seminternado mixto, con varios niveles de enseñanza y un número considerable de alumnos. Entre las tantas medidas tomadas está dividir los horarios de asistencia de las y los estudiantes, para evitar el contagio por el coronavirus. A Isabel le correspondió en el horario de la tarde. También confirma que hacen un frecuente lavado de manos, se cambian la mascarilla por otro limpio durante la merienda, cada cual ocupa una mesa de manera individual y los profesores velan porque solo lleven el material escolar imprescindible para cada día.

Damichel Rodríguez Moreno
Cortesía de la familia

Por su parte, Damichel Rodríguez Moreno confesó el primero de septiembre que este sería un regreso escolar diferente y mucho más responsable. Días después reconoce que “el control al entrar y durante la jornada de clases”, ha sido parte de su día a día en la escuela Julio Antonio Mella de la provincia de Artemisa. “Me tocó sentarme a un lado de la mesa para mantener el distanciamiento físico con mi compañero. Cada dos horas nos cambiamos el nasobuco (mascarilla) y después de merendar la auxiliar vuelve a limpiar cada mesa”, cuenta. “Divididos en dos grupos hemos avanzado, expusimos los trabajos de Historia, Geografía y Ciencias”. Damichel culminó su sexto grado en la misma aula donde comenzará su enseñanza secundaria. “Me da responsabilidad y motivación”. Todos los días llevó solo los libros y libretas necesarios, “y nunca se me olvidan mis nasobucos (mascarilla)”.