¡Gracias, maestr@!: niños y niñas cubanos envían mensajes de cariño a sus maestros

Más de 367 mil niños y niñas en el país caribeño no regresaron a las aulas el primero de septiembre y continúan con el aprendizaje en casa, a través de teleclases. UNICEF acompaña los esfuerzos para garantizar la continuidad del proceso educativo

Mayra García
¡Gracias, maestr@!: niños y niñas cubanos envían mensajes de cariño a sus maestros
Cortesía de la familia
23 Septiembre 2020

El primero de septiembre más de un millón 347 mil estudiantes, el 73 por ciento de la matricula total, regresó a las escuelas en Cuba, sin descuidar las medidas necesarias para evitar el contagio por el nuevo coronavirus.

Ernesto, Emily, Alba, Amalia, Paulita, Mariana, Denzel y Marian viven en La Habana, territorio con la situación epidemiológica más compleja del país caribeño. Debieron permanecer en casa sin poder incorporarse en esa fecha a sus escuelas, círculos infantiles (centros educativos estatales para niños y niñas entre 0-6 años) o casas de cuidado (con asistentes educativas privadas). La mayoría no ve a sus maestras, docentes o “seños” (educadoras de primera infancia) desde el 23 de marzo de este año, -hace más de cinco meses-, cuando el gobierno cerró las instituciones escolares ante el incremento de los casos de contagios por la COVID-19.

Ernesto, Emily, Alba, Amalia, Paulita, Mariana, Denzel y Marian forman parte de los más de 367 mil 780 niños y niñas de 1 499 centros educativos, fundamentalmente de la capital, que no retornaron a las clases presenciales, y debieron continuar el aprendizaje en casa a través de las teleclases (clases televisadas por canales nacionales), debido a la situación epidemiológica de sus respectivos territorios.

Algunos de ellos, incluso, no han salido más de dos veces de casa durante casi medio año, a no ser para recibir determinada atención médica o algún tema familiar o de urgencia.

La capital cubana estuvo cuatro meses con medidas restrictivas de aislamiento físico, hasta que el 3 de julio entró en fase 1 de recuperación. A tan solo un mes del inicio de la desescalada en La Habana, y debido a un rebrote del nuevo coronavirus, la totalidad de la provincia retrocedió el 7 de agosto a la fase de transmisión autóctona limitada, con severas medidas restrictivas que se mantienen hasta hoy día.

Ante esta situación miles de escolares continúan en casa aprendiendo a través de las teleclases o mediante alternativas digitales con el apoyo de UNICEF Cuba. Muchos de ellos mantienen comunicación constante con sus maestras y hablan con sus amiguitos por teléfono o mediante las redes sociales.

Es inevitable, sin embargo, la añoranza por las aulas, por los abrazos, las sonrisas y juegos. Para UNICEF Cuba, pero especialmente para sus maestros y maestras, enviaron mensajes y dibujos con agradecimiento y nostalgia infinitos.

Pero es inevitable la añoranza por las aulas, por sus docentes, por sus compañeritos de curso. Para UNICEF Cuba, pero especialmente para sus maestros y maestras, enviaron mensajes y dibujos con agradecimiento y nostalgia infinitos.

Marian Carina Enriquez Pereyó vive en La Lisa, uno de los municipios capitalinos más afectados en el reciente rebrote de la COVID-19
Cortesía de la familia

Marian Carina Enriquez Pereyó vive en La Lisa, uno de los municipios capitalinos más afectados en el reciente rebrote de la COVID-19. Conoce sobre la necesidad de mantenerse en casa a salvo, lo entiende y lo cumple. Con la ayuda de su familia, aprende las materias correspondientes al 4to grado, pero en ella sigue la añoranza de regresar a la Escuela Ramón López Peña del reparto de San Agustín.

Con apenas tres años, Ernesto Gómez Ramón asiste a la casa de cuidados Querubín
Cortesía de la familia

Con apenas tres años, Ernesto Gómez Ramón asiste a la casa de cuidados Querubín: “son mis seños Nukia (Niurka) y Made junto a mis amiguitos. Todos jugamos a la pelota y a los carros felices. Cómo los extraño”.

Emily Martín Ramírez es una niña muy curiosa, le encanta siempre conocer cosas nuevas y estar en constante movimiento
Cortesía de la familia

Emily Martín Ramírez es una niña muy curiosa, le encanta siempre conocer cosas nuevas y estar en constante movimiento. En la cuarentena ha aprovechado para dibujar e incluso aprender a escribir, aunque solo está en 5to año de vida en el círculo infantil Los Anamitas de La Lisa. Por eso aprovecha sus primeras letras para mandarle un mensaje de amor a sus maestras.

Alba y Amalia Ferrer Salgado se tienen una a la otra para sobrellevar la cuarentena
Cortesía de la familia
Alba y Amalia Ferrer Salgado se tienen una a la otra para sobrellevar la cuarentena
Cortesía de la familia

Alba y Amalia Ferrer Salgado se tienen una a la otra para sobrellevar la cuarentena. Las hermanas aprenden juntas, juegan, se entretienen e inventan travesuras. Sin embargo, Albita de tres años a cada rato recuerda a sus amiguitos del círculo infantil Los aceritos: en pequeños rasgos los dibuja en un papel. Amalia siente nostalgia por su “seño Sunilda” del preescolar de la escuela Raúl Cepero Bonilla. “Extraño la hora del juego con la maestra, mis amiguitos y cantar juntos”.

A Paula Angélica Angelini López le encantan las artes plásticas
Cortesía de la familia

A Paula Angélica Angelini López le encantan las artes plásticas. El aprendizaje en casa le permitió dedicar más tiempo a sus dibujos y artesanía. “Las flores más lindas del mundo”, se las manda a sus maestras de 5to grado de la Escuela Nueva Ilusión del municipio Guanabacoa.

Mariana Tabares Amaro es una niña valiente
Cortesía de la familia

Mariana Tabares Amaro es una niña valiente. Apoya a su mamá en su trabajo en casa como su mamá la ayuda en su aprendizaje. Ambas se han dado, incluso, mutuo aliento cuando su barriada de Playa quedó en cuarentena estricta y tuvieron que realizarse las pruebas de PCR en tiempo real, ante el alto nivel de contagio en la zona. Ese amor y responsabilidad de Mariana tiene mucho de su madre, pero también de sus maestras de 1er grado de la Escuela Luis Montes de Oca.

Denzel Brooms Santillano tiene una caligrafía hermosa para sus siete años
Cortesía de la familia

Denzel Brooms Santillano tiene una caligrafía hermosa para sus siete años. Está en 2do grado en la escuela República del Perú del municipio La Lisa, al oeste de la ciudad. En estos días le muestra a su maestra cuánto ha practicado sus trazos durante los meses en casa.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia en Cuba colabora con el gobierno en la transmisión de las teleclases durante la COVID-19. Para ello apoyó la concepción y diseño de folletos, audiovisuales y otros materiales de difusión, entre ellos el cuadernillo y la serie de animados “Vamos a jugar”. Pasatiempos tradicionales cubanos para disfrutar en familia”. Asimismo, colabora con la filmación y producción de las teleclases, desde la movilidad y protección de los docentes implicados. Por otra parte, mediante cuatro grupos de WhatsApp brinda materiales y apoyo socioemocional y educativo a más de 400 familias de niños y niñas que continúan el aprendizaje en casa, especialmente a alrededor 60 familias de niños y niñas con autismo de zonas socialmente complejas de La Habana, territorio más afectado por la COVID-19.