La identidad como un derecho

Un foto reportaje sobre el impacto de la migración en la niñez

Por César Arroyo Castro
La identidad como un derecho
UNICEF/CesarArroyo
02 Diciembre 2021

Harry y Miel Pereira llegaron a Costa Rica hace unos años, y si bien ambos estudian, ninguno contaba con documentos en su nuevo país… hasta ahora.  Más de 800 niños, niñas y adolescentes migrantes pudieron regularizar su situación en el país gracias a un plan piloto que les otorgó un documento de identidad migratoria para extranjeros, ampliando sus posibilidades de educación, salud y empleo en el futuro.

Telma Zamora Mercado vive junto a su esposo, Ariel Pereira Valle (ausente en la foto), y sus hijos Miel (7), Yeltsin (4) y Harry (16) en la comunidad de La Carpio, al oeste de la ciudad de San José, Costa Rica. La familia llegó al país hace cinco años desde Puerto Cabezas, en Nicaragua. Telma y Ariel son indígenas miskitos, y decidieron migrar debido a la falta de oportunidades laborales y al tenso ambiente que se vivía en su país. Harry y Miel nacieron en Nicaragua y su hermano menor, Yeltsin, en Costa Rica.

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La comunidad de La Carpio se encuentra en La Uruca, en el oeste de San José, y es hogar de un número importante de familias migrantes. Según el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (Mivah), alrededor de 25.000 personas viven en los 23 kilómetros cuadrados que componen esta comunidad, aunque existen organizaciones sociales que estiman la población actual en alrededor de 50.000 habitantes.

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Harry, el mayor de los hermanos, llegó a Costa Rica hace cuatro años. Su mamá y su hermana Miel ya tenían un año en el país cuando él dejó Nicaragua. “Harry no traía ningún documento, me lo traje mojado, solo tenía la partida de nacimiento”, explica su mamá. Hoy el joven cursa el noveno año en el Liceo de San José de la capital. Sin contar con un documento de identidad, su situación es vulnerable: no puede egresar matricularse en una universidad o aspirar a becas.

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Pero su situación cambió en abril de 2021, cuando Telma recibió una llamada del colegio de Harry para iniciar el trámite para acceder a un documento de identidad migratoria para extranjeros (DIMEX). En menos de 20 días, Harry obtuvo el documento que le permite regularizar su situación migratoria. El plan piloto, al que accedieron unos 800 niñas, niños y adolescentes en Costa Rica, permitió reducir tiempos y requisitos para acceder a identidad, un proceso que puede tardar hasta dos años.

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Pero su situación cambió en abril de 2021, cuando Telma recibió una llamada del colegio de Harry para iniciar el trámite para acceder a un documento de identidad migratoria para extranjeros (DIMEX). En menos de 20 días, Harry obtuvo el documento que le permite regularizar su situación migratoria. El plan piloto, al que accedieron unos 800 niñas, niños y adolescentes en Costa Rica, permitió reducir tiempos y requisitos para acceder a identidad, un proceso que puede tardar hasta dos años.

La identidad como un derecho
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Miel cursa el segundo grado en la Escuela La Carpio y tenía apenas dos años cuando llegó a Costa Rica junto a su mamá. Sin un documento de identidad, al finalizar su primaria, Miel no podría contar con un título validado por no formar parte del registro nacional. Pero la niña también se vio favorecida por el plan piloto: su nuevo documento le otorga todos los derechos de identidad, económicos y sociales como cualquier estudiante costarricense. Después de seis años con este estatus, la niña podrá solicitar la nacionalización costarricense si así lo desea.

La identidad como un derecho
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Para su familia, los nuevos documentos de sus hijos es una fuente de esperanza. “Ya van a estar como legales aquí en el país y también puede ser que le den algún apoyo gubernamental o becas”, explica su mamá. El plan piloto benefició en su primera etapa a niños y adolescentes en condiciones de extrema pobreza en 11 centros educativos ubicados en las comunidades de León 13, La Carpio y Pavas, en la zona oeste de San José. Fue impulsado por la Dirección General de Migración y Extranjería, el Patronato Nacional de la Infancia, el Ministerio de Educación Pública y UNICEF, con el apoyo de la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de los Estados Unidos

Después de la tormenta, una nueva vida
UNICEF/CesarArroyo

Las clases presenciales de los hermanos fueron suspendidas debido al aumento de casos de Covid-19 en Costa Rica, por lo que durante meses debieron continuar sus lecciones en casa.

“Yeltsin ¿qué tal si te cuento un cuento?”, le dice Miel a su hermano menor. Con su documento de identidad en Costa Rica, Miel tiene más oportunidades para continuar sus estudios y acceder a un mejor trabajo cuando sea adulta. El plan piloto finalizó el 31 de abril de 2021 y la Dirección de Migración y Extranjería evalúa extenderlo a más escuelas y colegios del país, alcanzando a fines de 2021 a más de 2.800 beneficiarios. Gracias al aporte de UNICEF, y en el marco de la pandemia, el trámite fue gratuito.

“Yeltsin quiere saber por qué los hipopótamos abren la boca”, dice Miel mientras juega con su hermano. Durante la pandemia, uno de los retos que ha tenido su madre es mantener a sus hijos estimulados dentro de su casa, y confiesa que ha sido difícil. “Ellos a veces se sienten tristes porque les hace falta juntarse con sus compañeritos y estar entretenidos”, explica.

Después de la tormenta, una nueva vida
UNICEF/CesarArroyo
Después de la tormenta, una nueva vida
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“Volveremos a encontrarnos, no habrá distancia entre tú y yo, ya no habrá una pantalla entre los dos”, canta Miel para su mamá y hermanos. Cantar es una de sus actividades favoritas y durante la cuarentena por la pandemia ha sido uno de los recursos que su mamá ha utilizado para mantener entretenidos a sus hijos. Aún con las dificultades de empleo y la virtualidad de la educación, para Telma la buena noticia es que sus tres hijos hoy cuentan con documentos de identidad en el país que residen.