Después de la tormenta, una nueva vida

Un foto reportaje sobre niñez y cambio climático

Por César Arroyo Castro
Después de la tormenta, una nueva vida
UNICEF/CesarArroyo
30 Noviembre 2021

Massiel Caballero, de ocho años, ha pasado la mayor parte de su vida conviviendo con lluvias e inundaciones. Cuando el huracán ETA golpeó la comunidad de Parrita, en la provincia de Puntarenas, Costa Rica, la niña y su familia debieron evacuar su casa en plena pandemia. Unos meses más tarde, visitamos a Massiel para conocer su nueva vida después de la tormenta.

Massiel Caballero Herrera, de ocho años, vive en un mundo lleno de juegos y animales: perros, cabras, vacas, pollos y gallinas. Junto a sus padres, María Herrera y Abraham Caballero, vive en La Palma de Parrita, una comunidad ubicada en la zona Pacífico de Costa Rica. Las lluvias, las crecidas del río y las inundaciones son parte de su vida cotidiana y la de su familia.

Después de la tormenta, una nueva vida
UNICEF/CesarArroyo

María y Abraham migraron desde León, Nicaragua, hace 22 años. Abraham trabajó como encargado de una finca en Puntarenas por muchos años hasta que una enfermedad bacterial dejó inmovilizado su brazo derecho de manera permanente, impidiéndole realizar labores físicas pesadas. Por eso, tuvieron que mudarse a La Palma de Parrita hace tres años buscando otras oportunidades. Allí se encontraron por primera vez con las lluvias y las inundaciones.

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Debido a la lesión de Abraham, la familia subsiste del trabajo informal. Tienen una vaca que María ordeña todas las mañanas para producir de tres a cuatro botellas de leche por día, las cuales Abraham sale a vender en bicicleta por la comunidad. El precio de venta de la leche no es fijo, por lo que el ingreso no es estable.

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Hasta enero del 2021, la familia vivía en esta casa cerca de una quebrada y a nivel del suelo. Pero cuando el huracán ETA golpeó la localidad en octubre y noviembre de 2020, la vivienda se inundó rápidamente. Solo tuvieron tiempo de levantar algunas cosas, pero perdieron la mayoría de muebles y la planta de electricidad que les permitía contar con energía eléctrica durante el día. El nivel del agua subió tanto durante el paso del huracán que la familia tuvo que ser evacuada en una lancha hacia el albergue en el que permanecieron por una semana.

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UNICEF/CesarArroyo

“Las lluvias del año pasado han sido las peores que hemos enfrentado”, narra Abraham. El huracán ETA atravesó Costa Rica como tormenta de categoría 4 y 5, elevando las alertas emitidas por la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) hasta naranja y roja, especialmente en la Vertiente del Pacífico, en donde se encuentra el cantón de Parrita.

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UNICEF/CesarArroyo

UNICEF apoyó la atención de esta emergencia en tres áreas principales: agua y saneamiento, educación y protección infantil. La organización entregó a la Comisión Nacional de Emergencias artículos de protección personal y kits de higiene, alcanzando a 2.920 niños, niñas y adolescentes en situación de alta vulnerabilidad. Los kits incluían materiales educativos. Dado que la reapertura de las escuelas comenzó el 8 de febrero, apoyaron directamente el regreso seguro a clases y el derecho a la educación.

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Para Massiel, lo más importante es que todos sus animales estén a salvo de las lluvias. “Las gallinas son mías”, le dice a su papá. Todas las mañanas las alimenta junto a su madre, María. La zona de La Palma fue una de las más afectadas durante las inundaciones causadas por el paso del huracán ETA.

Después de la tormenta, una nueva vida
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Tras la tormenta, una amistad de la familia les consiguió la casa que alquilan desde enero del 2021. Al estar construida sobre un contenedor con altura, la vivienda les brinda más seguridad ante las subidas del río. Aquí sí cuentan con acceso a electricidad, un alivio para Massiel durante las noches. “Aquí estamos felices porque ya no se nos mojan las cosas. Se puede perder cualquier cosa que hay aquí (afuera) pero no lo de arriba. Estamos cerca de la calle, y salir nadando ahí, yo eso sí lo puedo hacer”, explica aliviado Abraham.

Después de la tormenta, una nueva vida
UNICEF/CesarArroyo
Después de la tormenta, una nueva vida
UNICEF/CesarArroyo

En esta casa María y Massiel se sienten más seguras. Aún así, con las lluvias fuertes de este año ya enfrentaron las primeras inundaciones.

A pesar de haber mejorado su situación, para Massiel, cada aguacero viene acompañado de temores y lágrimas. “Papá, vea el río, vea allá”, dice cuando comienza a llover. Para exteriorizar esos temores, la niña escribió un poema: “Las rosas son rojas, las rosas son azules, cae la lluvia y se llena el río”, recita con timidez.