Costa Rica: un documento de identidad que abre puertas a la infancia migrante

Niñas y adolescentes migrantes en Costa Rica pudieron regularizar su situación

By Verónica Jiménez Arguedas
Costa Rica: an ID document that opens doors for migrant children
UNICEF/CesarArroyo
03 Julio 2021

Mariana Flores y sus hermanos mayores, Pablo e Israel, son parte del grupo de más de 800 niños, niñas y adolescentes migrantes en Costa Rica que pudieron regularizar su situación gracias a un plan piloto que les otorgó un documento de identidad migratoria para extranjeros.

San José, Costa Rica Como cualquier mamá orgullosa, María de los Ángeles Vega toma fotografías de su hija, Mariana Flores, cabeceando la bola en el entrenamiento de fútbol. Y como cualquier adolescente en crecimiento, Mariana pretende que no se da cuenta y la ignora sonrojada. La escena sucede en San José, Costa Rica, a más de 400 kilómetros de Managua, Nicaragua, donde ambas nacieron.

Hace poco más de un año que María llegó a San José con sus hijos Mariana (12), Pablo (15) e Israel (17), buscando mejores oportunidades de educación en medio de una crisis política y social en Nicaragua. Hoy, los tres hermanos forman parte del grupo de más de 800[1] niños, niñas y adolescentes migrantes en Costa Rica que accedieron a documentos para regularizar su situación en el país, a través de un plan piloto que simplificó y aceleró un trámite que antes podía durar años.

El proyecto impulsado por la Dirección General de Migración y Extranjería, el Patronato Nacional de la Infancia, la Dirección Regional San José Oeste del Ministerio de Educación Pública y UNICEF, con el apoyo de la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de los Estados Unidos, permite a los estudiantes solicitar un documento de identidad migratorio para extranjeros que les otorga todos los derechos de identidad, económicos y sociales, incluyendo el acceso a la salud y educación, como cualquier estudiante costarricense. Después de seis años con este estatus, pueden aspirar a la nacionalización si así lo desean.

Según el último Censo Nacional, casi 9% de la población de Costa Rica nació fuera del país. El 14% son menores de edad; casi 21.500 de ellos estudian en Educación Pública sin un documento de identificación. El plan piloto se enfocó en las comunidades con más población migrante en asentamientos informales de la zona oeste de San José —León 13, La Carpio y Pavas—, y nueve de cada 10 beneficiarios provienen de Nicaragua.

“En los últimos años ha habido un incremento en la migración de niñas, niños y adolescentes”, explica Gladys Jiménez, Ministra de Niñez y Adolescencia. “En Costa Rica tenemos la gran ventaja de que a través de la suscripción de convenios internacionales, (todos) tienen exactamente los mismos derechos. No obstante, esto es en la teoría, porque en la práctica cuando un niño o niña no cuenta con un documento de identificación migratoria, se le hace difícil acceder a los servicios”, agrega.

“Es muy duro porque uno viene migrando y uno no tiene un papel legal, entonces se nos dificultan muchas cosas”, explica María sobre la situación de sus hijos. Sin un número de identificación, los niños, niñas y adolescentes que finalizan primaria o secundaria obtienen un título que no tiene validez institucional.

"Es seria la situación porque cuando tenemos niños que no tienen ningún documento que los ampare, son niños y niñas que obtienen un título al que no se le puede poner un número de identificación porque no lo tienen. Además, un estudiante que no tenga un número de cédula, les crea no solamente inseguridad jurídica sino también en su crecimiento", explica Betania Seas Molina, directora regional de Educación de San José Oeste, en donde se puso en marcha el plan piloto.

Los estudiantes que están en una condición migratoria irregular ven reducidas sus posibilidades de aspirar a becas y tienen un acceso limitado a los servicios de salud, en particular a tratamientos, ya que no cuentan con un expediente médico. La falta de identificación impide además que las instituciones lleguen a ellos y ellas con intervenciones de largo plazo cuando hay situaciones de vulnerabilidad.

"La población estudiantil es una población ya ingresada dentro de un sistema educativo formal y lo que estamos haciendo es reconociendo a esa población”, sintetiza Daguer Hernández Vásquez, subdirector general de Migración. “Así nos aseguramos que la inversión que está haciendo el Estado costarricense en ellos hoy les va a servir en un futuro y va a poder ser retribuida al integrarse plenamente a la sociedad”.

Un derecho crítico, un paso más cerca. Mariana y su familia alquilan un cuarto en el asentamiento Nueva Esperanza, un barrio de alrededor de 500[1] familias ubicado en Pavas, el distrito con mayor población del país. Aquí, Mariana asiste a la Escuela Rincón Grande de Pavas, una de las 11 que participan en el programa piloto.

Cuando María fue a matricularla, descubrió que su hija no tenía zapatos para ir a la escuela. Decidió ir donde Jessica Umaña, una de las orientadoras, a pedir ayuda. Así fue como Jessica conoció la situación de Mariana y le propuso iniciar el trámite. Casi un mes después, recibieron una llamada de la Dirección General de Migración y Extranjería para ir a recoger el documento de identidad migratorio para extranjeros.

Antes, para regularizarse, las personas estudiantes en condición migratoria irregular debían cumplir 13 requisitos y atravesar un proceso que podía tardar hasta dos años. Con esta iniciativa, los requisitos se reducen a cinco, y los niños, niñas y adolescentes reciben su documento de identidad en un plazo más corto, que en la mayoría de los casos no supera los dos meses.

“Cada persona nace con derecho a un nombre, una identidad, una comunidad, una familia. Este derecho es violentado cuando estos niños y niñas no pueden acceder a una identificación y no pueden moverse con libertad”,  explica Patricia Portela de Souza, representante de UNICEF en Costa Rica. En Costa Rica, la regularización del estatus migratorio es una obligación  y un derecho de todas las personas extranjeras, sean menores de edad o adultas.

Además del plan piloto, el proyecto incorporó otras intervenciones para apoyar a la población migrante en condición irregular, como la creación de los llamados “Espacios Seguros” dentro de las comunidades, en donde se programan actividades sociales para niños, niñas y adolescentes. También se trabajó en la capacitación de 150 funcionarios del Patronato Nacional de la Infancia para reforzar los conocimientos sobre los protocolos de protección para la niñez migrante. Además del documento de identidad migrante para extranjeros, se otortaron 250 pasaportes en el marco del proyecto.

El piloto finalizó el 31 de abril y ya se ha extendido a más escuelas y colegios del país, se espera alcanzar a 2.800 niñas, niños y adolescentes a finales del 2021. Gracias al aporte de la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de los Estados Unidos y UNICEF, el trámite es gratuito para este grupo de población.

Costa Rica: an ID document that opens doors for migrant children
UNICEF/CesarArroyo
Pablo, Mariana e Israel Flores posan junto a su madre, María de los Ángeles Vega, frente a su vivienda en un asentamiento de la zona oeste de San José, Costa Rica. La familia llegó desde Nicaragua hace un año. 17 de mayo de 2021.

Soñar con un futuro mejor. La escuela de Mariana se encuentra en una comunidad con una alta densidad de población extranjera —principalmente de Nicaragua— que vive en condiciones de pobreza y extrema pobreza, explica Randall Paredes Solano, psicólogo del equipo interdisciplinario de este centro educativo. Cerca del 40% de los 1.600 alumnos son migrantes sin documentación reconocida en Costa Rica. “Eso representa un problema; pero en realidad el problema más grande está en cómo percibe un niño o una niña esta situación: ¿quién soy?, ¿en qué condición estoy yo acá? ”, explica.

Para María, esa fue una de las principales motivaciones para realizar el trámite también con sus otros dos hijos: “Era muy importante que ellos tuvieran una identificación dentro del país. Para mí que Migración les dé algo (significa) que ellos ya van a estar en un registro en Costa Rica”, cuenta. Es también una forma de mejorar sus perspectivas a futuro para acceder a becas, continuar sus estudios y obtener un empleo.

Por eso, para Mariana, Pablo e Israel, este es un primer paso alineado con el derecho a soñar. “Cuando yo sea grande quisiera ser periodista porque me llama la atención”, dice entre risas Mariana.

“Yo quiero que ellos vuelen y que se defiendan en la vida con lo que les guste”, dice María, mientras fotografía con su celular a Mariana practicando fútbol, a Israel estudiando y a Pablo entrenando boxeo. Atesora esos momentos porque, como cualquier mamá, sabe que ahí está la semilla para un futuro mejor.

CIFRAS PRINCIPALES

  • Más de 800 niños, niñas y adolescentes migrantes en Costa Rica participaron en un plan piloto para regularizar su situación estudiantil de manera simplificada y acceder a un documento de identidad migratoria para extranjeros.
  • Normalmente, los estudiantes migrantes deben cumplir con 13 requisitos y atravesar un proceso que puede tardar dos años. Con el plan piloto, los requisitos se reducen a cinco, y el documento de identidad migratorio para extranjeros (DIMEX) se expide en un plazo más corto, que en la mayoría de los casos no supera los dos meses.
  • Según el último Censo Nacional (2011), 9% de la población de Costa Rica nació fuera del país. De este porcentaje, un 74,6% provienen de Nicaragua. Las autoridades de la Dirección General de Migración y Extranjería estiman que el porcentaje actual se encuentra entre el 12% y el 14%. Unos 200.000 migrantes en Costa Rica están en una condición migratoria irregular.

 

Costa Rica: an ID document that opens doors for migrant children
UNICEF/CesarArroyo
María de los Ángeles Vega camina con su hija por el asentamiento Nueva Esperanza en San José, Costa Rica. Recientemente, los hijos de María accedieron a un documento de identidad migratoriao para extranjeros, que le da los mismos derechos que a cualquier estudiante del país. “Era muy importante que ellos tuvieran una identificación”, explica. 17 de mayo de 2021.