“Los derechos de los niños y niñas por ningún motivo deben ser vulnerados” Ángela Unigarro

Historia de vida del proyecto binacional “Comunidades Protectoras”.

UNICEF Colombia
Historia de vida, Ángela Unigarro
UNICEF/Colombia
17 Marzo 2020

"Soy Ángela Unigarro Valenzuela de Cumbal, Nariño. Tengo 16 años y me gusta dibujar.

Mi familia está conformada por mi mamá Oliva y mi hermano Carlos David. Somos muy unidos y nos gusta compartir en nuestro resguardo indígena. Me gusta mucho mi municipio porque es una zona natural. No sé si han podido estar en un lugar así, pero podemos disfrutar del aire, el sol, el agua y respirar tranquilos. Así renovamos nuestras fuerzas y podemos ver nuestras vidas desde el interior. Este entorno natural nos invita a reflexionar, a ser más humanos.

Con mi familia escuchamos a nuestros mayores, quienes nos comparten mitos e historias de nuestro resguardo.  Mi familia es lo más importante y valioso que tengo, me ha enseñado los valores y principios que debemos seguir. En mi comunidad la familia es un regalo que nunca queremos que se vaya. Gracias a mi familia soy lo que soy.

Estudio en la Institución Educativa los Andes de Cuaical, donde he aprendido muchas cosas junto a mis profesores y amigos. He aprendido cosas diferentes tan importantes como el fortalecimiento de nuestra identidad cultual.

Soy la gobernadora del cabildo estudiantil de mi institución educativa porque mis compañeros confiaron en mí y en mi capacidad de liderazgo, con su voto democrático. Es un cargo de mucha responsabilidad donde he aprendido a tomar buenas decisiones, a dar lo mejor de mí y comportarme como una persona madura y autónoma. El cabildo es honorable y respetable dentro de nuestra cultura y trabajamos en minga, es decir, siempre consultando las decisiones unidos por el bien común de nuestra comunidad.

En el mes de marzo, nuestra cultura indígena celebra una fiesta cósmica y sagrada: “el día de la mujer y de la florescencia”. Desde aquí rescatamos el enorme papel de la mujer en nuestra sociedad. Anteriormente la mujer era menospreciada y esto ha ido cambiando.

Nuestra forma de pensar junto a nuestros sentimientos, fuerza y carácter, son la ayuda a una sociedad que aprende a valorarnos y que empieza a entender que somos, tan capaces como los hombres, de hacer cualquier cosa o de realizar cualquier acción. Por eso ninguna mujer en el mundo debe ser maltratada, ni menospreciada. 

Cuando salga de mi colegio, quiero estudiar psicología, no solo para estudiar el comportamiento de los seres humanos, sino para cambiar la mentalidad que tenemos y podamos contribuir al mejoramiento de nuestro planeta.

Este proyecto de “Comunidades Protectoras” ha sido de mucha ayuda para mí y mis amigos, ha venido a enseñarnos muchas cosas que han fortalecido mi esencia como persona y gracias a esto he podido enseñar a mi familia cómo mejorar la convivencia dentro de nuestro hogar. También he compartido estos conocimientos con mi comunidad y así, mejorar un entorno que era violento y ahora es más pacífico y tranquilo. Estoy agradecida por eso, porque así podemos cambiar nuestra sociedad y nuestro mundo.

Nos hemos sentidos seguros y en confianza en todas las actividades. Los conocimientos que hemos adquirido nos han servido para defendernos como niños y adolescentes. Entender que nadie puede vulnerar nuestros derechos ha sido lo mejor. Abrimos los ojos en algunas cosas que no queríamos ver y ahora que lo vemos, podemos denunciar inmediatamente.

Invito a los niños y jóvenes a que no callen. Si creen que a ustedes o alguna persona cercana le han vulnerado sus derechos, denuncien. Si no conocen cómo, investiguen, pero no nos quedemos callados.

Los derechos de los niños y niñas por ningún motivo deben ser vulnerados."

Ángela.