Hoy la niñez vive más días de calor extremo por cuenta del cambio climático
Según UNICEF, en América Latina y El Caribe casi 48 millones de niños y niñas viven en zonas donde se registra el doble de días de calor extremo en comparación con la década de 1960.
Bogotá, 15 de agosto de 2024. El incremento del calor extremo está alterando la salud, el bienestar y las actividades cotidianas de la infancia. En comparación con la década de 1960, los días en los que la temperatura supera los 35°C están aumentando en todo el mundo.
La situación es más crítica en países como Malí, Níger, Senegal, Sudán y Sudán del Sur donde la niñez y adolescencia pasan más de la mitad del año en altas temperaturas. La situación se agudiza para casi 500 millones de niños y niñas quienes no cuentan con la infraestructura o los servicios necesarios para soportarlo.
Un análisis de UNICEF informa que los niños y niñas de África Occidental y Central son los que están más expuestos a temperaturas extremadamente calurosas y los que sufren los aumentos más considerables a lo largo del tiempo. En la actualidad, 123 millones de niños y niñas pasan -al menos 95 días– con temperaturas superiores a los 35°C. Los niños de Malí viven esta situación 212 días, los de Níger 202 días, los de Senegal 198 días, los de Sudán 195 días, los de Sudán del Sur una media anual de 165 días de calor extremo y los de Paraguay 71 días.
La situación no es ajena para América Latina y el Caribe en donde casi 48 millones de niños y niñas viven en zonas donde se registra el doble de días de calor extremo que hace tan solo seis décadas. El análisis advierte sobre la rapidez y la intensidad con las que los días extremadamente calurosos –aquellos en los que las temperaturas superan los 35°C–están aumentando en todo el mundo.
El calor extremo, representa una amenaza muy grave para la salud y el bienestar de la niñez y las mujeres embarazadas. Puede ocasionar complicaciones en el embarazo y el parto, bajo peso al nacer, partos prematuros o incluso la muerte del feto después de las 20 semanas de gestación.
Los niveles excesivos de estrés térmico también contribuyen a la malnutrición infantil, a la proliferación de enfermedades no transmisibles relacionadas con el calor y a un aumento de la vulnerabilidad de la infancia a las enfermedades infecciosas que se propagan a altas temperaturas, como el paludismo y el dengue. Las pruebas demuestran que el estrés térmico afecta asimismo al desarrollo neurológico, la salud mental y el bienestar en general.
“Los días más calurosos del verano parecen ahora normales. Los niños no son adultos pequeños. Sus cuerpos son mucho más vulnerables al calor extremo. Los cuerpos jóvenes se calientan más rápido y se enfrían más lentamente. El calor extremo es especialmente peligroso para los bebés debido a que tienen un ritmo cardíaco más rápido, por lo que el aumento de las temperaturas es aún más alarmante para la infancia”, declaró Catherine Russell, directora Ejecutiva de UNICEF.
Las repercusiones de los peligros relacionados con el clima sobre la salud infantil se intensifican debido a que afectan a la seguridad y la contaminación de los alimentos y el agua, deterioran las infraestructuras, el acceso y permanencia a los servicios infantiles, incluida la educación, y provocan desplazamientos. Además, estos efectos son aún más graves en función de las vulnerabilidades y desigualdades subyacentes a las que se enfrentan los niños y niñas debido a su situación socioeconómica, género, ubicación, estado de salud y el contexto de su país.
En los próximos meses, todos los Estados miembros que son parte en el Acuerdo de París deberán presentar nuevos planes nacionales sobre el clima: las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN 3.0). Estos planes marcarán el rumbo de la acción climática durante una década, y ofrecen una oportunidad con un plazo determinado para establecer planes concretos que permitan alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. UNICEF hace un llamado a los dirigentes, los gobiernos y el sector privado para que aprovechen esta oportunidad y adopten medidas climáticas urgentes y audaces a fin de proteger el derecho de todos los niños y niñas a disfrutar de un medio ambiente limpio, saludable y sostenible.
La invitación es a que se adopten medidas que conlleven a:
- REDUCIR las emisiones y cumplir con urgencia los ambiciosos acuerdos internacionales sobre sostenibilidad y cambio climático para controlar el aumento de las temperaturas.
- PROTEGER la vida, la salud y el bienestar de los niños y niñas y la resiliencia de sus comunidades, entre otras cosas adaptando los servicios sociales esenciales a un clima cambiante, a la posibilidad de que los desastres se produzcan con mayor frecuencia y a los efectos de un medio ambiente degradado. Por ejemplo, es preciso garantizar que todos los trabajadores sanitarios reciban formación para detectar y tratar el estrés térmico y procurar que las instalaciones sanitarias y educativas sean resilientes al calor extremo.
- EMPODERAR a cada niño y niña a lo largo de su vida a fin de que gocen de las oportunidades de desarrollo, la educación y las competencias necesarias para convertirse en defensores del medio ambiente.
“Los gobiernos deben actuar a fin de controlar el aumento de las temperaturas, y ahora tenemos una oportunidad única para hacerlo. A la hora de elaborar sus planes nacionales de acción por el clima, los gobiernos deberán tener presente el hecho de que los niños de hoy y las generaciones futuras tendrán que vivir en el mundo que ellos les dejen”, dijo Russell.
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Acerca de UNICEF
En UNICEF promovemos los derechos y el bienestar de todos los niños, niñas y adolescentes en todo lo que hacemos. Junto a nuestros aliados, trabajamos en 190 países y territorios para transformar este compromiso en acciones prácticas que beneficien a todos los niños, centrando especialmente nuestros esfuerzos en llegar a los más vulnerables y excluidos, en todo el mundo.
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