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“Ser parte de una generación que lidera cambios reales significa tener mucha fuerza de voluntad"

Violeta Ovalle, adolescente chilena, integra Consejo de Acción Adolescente y Juvenil de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

UNICEF Chile
Violeta seminario
UNICEF Chile
14 Octubre 2025

Bajo el lema «la niña que soy, el cambio que lidero: las niñas en primera línea de las crisis», UNICEF conmemoró el día internacional de la niña, destacando su liderazgo, las barreras que enfrentan y los beneficios que consiguen los países cuando ellas tienen la oportunidad de alcanzar su potencial.

En Chile, las niñas y las adolescentes enfrentan importantes obstáculos: graves niveles de victimización sexual, salud mental y desempeñan más trabajo doméstico y de cuidados no remunerado y peligroso en comparación a los niños, según el “Análisis de la Situación de la Niñez y Adolescencia 2025” de UNICEF Chile.

Para abordar estos desafíos, conversamos con Violeta Ovalle, adolescente chilena de 18 años, que junto a otros 29 jóvenes de 22 países forma parte del Consejo de Acción Adolescente y Juvenil de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

Violeta, desde muy joven te has involucrado en causas sociales y en espacios de liderazgo. ¿Qué fue lo que te impulsó a tomar acción concreta?

Creo que existen distintas razones. Las que más nombro son características mías, como es la empatía, sensibilidad, rabia y observación, que me hicieron reconocer distintas cosas que quería cambiar. Pero, me gustaría recalcar otra cosa: mi padre. Mi padre y madre son increíbles. Ambos con una gran fuerza de voluntad, apertura de mente, inteligencia y prudencia.

¿Qué destacarías de tus padres?

Desde que tengo memoria, mi papá ha sido “revolucionario” o, mejor dicho, un motor del cambio. Él me entregó mis primeros libros feministas, me llevó a mis primeras manifestaciones y resolvió cada una de mis dudas. Me aconsejó en mis proyectos, fomenta mi curiosidad y validó mis sentimientos frente a situaciones injustas. Me enseñó a ocupar mis emociones negativas a mi favor, a ser opinante y pensante, a no conformarme con lo mínimo, y tener la fuerza suficiente para enfrentarme a la adversidad. Él tiene una fuerza de pensamiento, que viene prácticamente de su naturaleza, que me transmitió a mí. Y no solo la veo en mí, sino que también en mis hermanos, cada uno de forma distinta.

¿En qué situaciones concretas han influido tus padres?

Tanto como mi papá y yo, somos el tipo de personas que, cuando en una habitación alguien dice o hace algo injusto, la gente directamente nos mira a nosotros, expectantes, esperando a que hagamos algo. Dependiendo de la situación decidiremos si decimos algo o no, o si simplemente responderemos con una sonrisa irónica. Pero, para ambos aplica que, al ser motores del cambio, debemos ser de “piel gruesa” y seguir nuestro camino, independientemente las críticas u obstáculos que se nos presenten. Eso es lo que él me ha enseñado. A ser una niña, ahora joven mujer, que sea capaz de enfrentar las cosas, aunque a veces sea con miedo.

¿Qué significa para ti ser parte de la generación que está liderando cambios reales en sus comunidades?

La generación actual está llena de gente que busca hacer un cambio. Activistas, políticos, artistas, o simplemente, personas. Aun así, a veces puede ser un camino más bien solitario, ya que aunque existan muchos y muchas que busquen el cambio, también están aquellos que lo resisten. Ser parte de una generación que lidera cambios reales significa tener mucha fuerza de voluntad, y nadar en contra de las corrientes más fuertes de todas. Es duro y, a veces, atemorizante, pero lo importante es recordar por qué lo estás haciendo, y a qué buscas llegar.

“Ser parte de una generación que lidera cambios reales significa tener mucha fuerza de voluntad, y nadar en contra de las corrientes más fuertes de todas. Es duro y, a veces, atemorizante, pero lo importante es recordar por qué lo estás haciendo, y a qué buscas llegar”.

¿Qué cambios en el mundo te gustaría ver?

Uno de los más grandes ejemplos de esta dureza, soledad y temor que he sentido recientemente, es frente a la situación que están viviendo los niños y niñas en Gaza. Cada día que pasaba, más me informaba sobre su sufrimiento, pero en un principio de esta situación, a mis 16 años, me daba temor hablar del tema, ya que es muy complejo. Pero ahora, me llegó un sentimiento más potente que el miedo; la impotencia, y ganas de ayudar frente a una situación que parecía imposible hacerlo. Ahora sé que no es imposible; yo solo soy una persona de miles que buscaban terminar con el sufrimiento de los miles de niños palestinos, y cada vez estamos más cerca de lograrlo.

¿Cómo crees que podrás hacer realidad esos cambios?

Ser parte de una generación del impacto que ha tenido la mía, me ha entregado distintos aprendizajes. Pero, uno de los principales, es que no quiero ser cómplice de injusticias a través de mi silencio, por lo tanto, no sólo quiero, si no que decido, mantener la cabeza en alto y la mirada fija ante lo que me parece injusto. De esa forma, podré aportar mi granito de arena.

¿Qué crees que se necesita para derribar esas barreras estructurales que limitan a las niñas y las adolescentes?

En nuestro país tenemos el grave problema de que aún se cree que las niñas son las que deben hacer el trabajo doméstico. Esto no es cierto, ya que tanto hombres como mujeres, deben tener esta habilidad, y al entregárselo únicamente a las niñas no solo las afectas a ellas al entregarles una tarea que no es solamente de ellas; si no que también le quitas la posibilidad a los niños de aprender habilidades básicas domésticas. Para derribar estas barreras sociales y estructurales, debemos trabajar en enfocar la educación de forma igualitaria en términos de tareas, sin importar tu género.

¿Qué aprendizajes te ha dejado el Consejo de Acción Adolescente y Juvenil de UNICEF y cómo crees que puede contribuir a que más adolescentes sean escuchadas?

Ha sido una experiencia enriquecedora en distintos aspectos. Me ha permitido conocer a distintos activistas del continente, a quienes he llegado a admirar y aspirar a aprender de ellos. Me ha enseñado que, aunque a veces lo parezca, no estoy sola en la lucha, sino que hay muchos más cuidándome la espalda. Creo que este espacio puede contribuir a que más adolescentes sean escuchadas a través de darles la oportunidad de que incidan en sus entornos, escuchando cada uno de sus proyectos y guiándolas para llevarlos a cabo. Eso es lo que ha sido el consejo para mí; una guía para aplicar mis futuros proyectos, y toma de decisiones.

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“Ser niña de por sí ya es una experiencia difícil, ya que a veces se siente que muchas cosas están en nuestra contra. Sobre todo, se dificulta aún más cuando enfrentas problemas de salud mental. Puede ser extremadamente frustrante sentir que no estás siendo escuchada, o que tus sentimientos están siendo minimizados o invalidados. Es completamente válido sentirse de esa forma”. 

Muchas adolescentes en Chile declaran estar en tratamiento de salud mental. ¿Qué opinas de esa situación?

Ser niña de por sí ya es una experiencia difícil, ya que a veces se siente que muchas cosas están en nuestra contra. Sobre todo, se dificulta aún más cuando enfrentas problemas de salud mental. Puede ser extremadamente frustrante sentir que no estás siendo escuchada, o que tus sentimientos están siendo minimizados o invalidados. Es completamente válido sentirse de esa forma.

¿Qué mensaje te gustaría dar a las niñas que hoy enfrentan ansiedad, miedo o frustración, especialmente cuando sienten que el mundo no las escucha?

Me gustaría decirles: No están solas. A pesar de que puede parecer imposible dejar estos sentimientos atrás y salir adelante, no lo es. A veces, como niñas y mujeres sentimos que estamos en una habitación con la puerta cerrada con llave, pero eventualmente abriremos una ventana. Y no tienes porqué salir de esta habitación sola, habrán más mujeres afuera para acompañarte. También, es importante recalcar que existen números de ayuda si te sientes muy mal.

Estás a punto de egresar del colegio, ¿y entendemos quieres estudiar Derecho?

Hago malabares para estudiar para la prueba de admisión universitaria, seguir con mi activismo, y sostener mi vida adolescente. La verdad, no sé si lograré hacerlo todo, pero lo estoy intentando ya que, aunque me cueste, en el fondo sé que todo será para mejor, y poder cumplir mis objetivos. También, al ser una joven chilena-estadounidense, me gustaría que al terminar mi carrera de Derecho acá en Chile, irme a Estados Unidos a seguir estudiando, para no solo incidir en mi país natal, sino que en otros también. Pero, el plan siempre ha sido quedarme principalmente en Chile y convertirme en abogada, bombera y sobre todo una gran persona.

¿Cómo imaginas tu aporte en el futuro? ¿Qué causas te gustaría impulsar para seguir defendiendo los derechos de las niñas y adolescentes?

Imagino mi aporte en el futuro como significativo, independientemente de la magnitud que llegue a ser, ya que lo importante no es cuán grande el cambio, si no la intención que tienes al hacerlo. Me gustaría impulsar una mejoría en torno a los derechos de la salud de la mujer, y la protección de niñeces frente al abuso sexual infantil.