“Hoy tenemos una gran oportunidad para promover una buena salud mental entre los adolescentes”

Generar espacios de diálogo, compartir actividades conjuntas y conocer a sus amigos y amigas son algunas actividades que padres y madres pueden realizar para cuidar la salud mental de sus hijos e hijas.

UNICEF Chile
adolescente mirando por la ventana
UNICEF
06 Octubre 2021

La adolescencia es una etapa del desarrollo de la vida desafiante y decisiva, en la que muchos jóvenes pueden verse expuestos a factores de riesgo para su salud mental relacionados con el deseo de una mayor autonomía, presión para amoldarse a sus pares, exploración de su identidad sexual y un mayor acceso y uso de la tecnología.

Conversamos con el Oficial de Salud y Desarrollo Infantil Temprano de UNICEF, Fernando González, en el marco del lanzamiento del Estado Mundial de la Infancia 2021 “En mi mente: proteger, promover, y cuidar la salud mental de la infancia”, sobre cómo cuidar la salud mental de los adolescentes en un año en que, debido a la pandemia por el coronavirus, se han visto expuestos a escenarios complejos y nuevos con los que lidiar, como el encierro, miedo al contagio, o clases online.

Según el Oficial de Salud de UNICEF, la salud mental adolescente depende en gran medida de sus hogares y entornos; de su seguridad y vínculos, y de determinantes sociales, como la pobreza, los desastres y los conflictos. Por eso, según el experto, tras la pandemia, -cuyos verdaderos efectos en salud mental tardaremos años en estimar- se hace urgente poner atención a este tema, trabajar en conjunto y tomar en serio las experiencias de los niños y adolescentes.

¿Qué sucede a nivel cerebral a los adolescentes y cómo puede afectar en su salud mental? 

Durante la adolescencia el crecimiento físico y la maduración corporal son más evidentes y rápidos que en la edad escolar. La conducta, las emociones, las relaciones sociales, la forma de pensar también van a sufrir un cambio espectacular.

En esta etapa crucial el cerebro sufre cambios muy importantes en su estructura, que van a estar marcados por el momento biológico de su neurodesarrollo y por las experiencias personales del adolescente. El cerebro adolescente vive una reorganización. Mientras unas áreas aumentan de tamaño, otras lo reducen. El cerebro sigue perfeccionando sus capacidades cognitivas, la memoria, el lenguaje, el aprendizaje complejo. Aquellas habilidades que ya domina y sigue utilizando consolidarán los circuitos que las sustentan, y las que no practique, usarán menos los circuitos y se “desharán” las uniones sinápticas, lo que se denomina “poda neuronal”.

Los adolescentes que han vivido problemas de salud mental, son particularmente vulnerables a la exclusión social, la discriminación, la estigmatización (que afecta a la disposición para buscar ayuda), las dificultades educativas, los comportamientos de riesgo, la mala salud física y la exposición a violaciones de los derechos humanos.

 

Abrir espacios de conversación. Por ejemplo, salir una tarde/noche a la semana para conversar, escucharlos, trabajar la confianza, por medio de conversaciones honestas, abiertas y cercanas, sin enjuiciar ni retar sino que dialogando desde la empatía

¿Cuánto afectó la pandemia a la salud mental de los adolescentes?

Junto con la pandemia, intensas emociones se apoderaron de la vida de muchos millones de niños, jóvenes y familias. La realidad es que tardaremos años en evaluar la verdadera repercusión del COVID-19 en este ámbito. Sumado a eso, los efectos económicos y sociales perdurarán, existiendo el riesgo de que sus consecuencias causen estragos en la felicidad y el bienestar de los niños, los adolescentes y los cuidadores durante los próximos años, poniendo en peligro las bases que sustentan la salud mental.

¿Cómo podemos ir reparando estos posibles daños tanto a nivel familiar como social e institucional? 

Tenemos una gran oportunidad para promover una buena salud mental entre adolescentes, proteger a los más vulnerables y cuidar a los que afrontan los mayores desafíos. Una inversión urgente en la salud mental de este grupo en todos los sectores, aboga por llevar a cabo intervenciones que han demostrado su eficacia en ámbitos como la salud, la educación y la protección social, entre ellas los programas de crianza y los programas integrales en las escuelas.

A nivel comunitario, se puede promover la desestigmatización de los problemas de salud mental, invitando a que las sociedades rompan el silencio que rodea este tema, promuevan la comprensión y se tomen en serio las experiencias de los niños y los jóvenes.

¿De qué manera los adultos pueden proveer un ambiente adecuado para que un adolescente se desarrolle sanamente en términos emocionales?

Los adultos deben tener disposición a escuchar y a abrir espacios de diálogo honestos. Los adolescentes no solo deben saber que pueden hablar con los adultos cercanos sobre cualquier tema, sino que estos deben comprometerse a estar abiertos y mostrarles que no están solos y que sus ansiedades no son únicas.

Es importante también informarse sobre los trastornos de salud mental de esta etapa, hablar con el pediatra, equipo de salud y/o representantes de la escuela sobre la clase de información que los adolescentes manejan sobre algún tema específico y puedan tener algunos conceptos equivocados.

¿Qué recomendaciones podría entregar a los padres, madres o cuidadores para cuidar la salud mental de los y las adolescentes?

Abrir espacios de conversación. Por ejemplo, salir una tarde/noche a la semana para conversar, escucharlos, trabajar la confianza, por medio de conversaciones honestas, abiertas y cercanas, sin enjuiciar ni retar sino que dialogando desde la empatía

Es importante, además, generar espacios para que puedan reunirse con sus pares y conocer quiénes son, qué hacen, cuáles son sus intereses, sin embargo, no debemos olvidar respetar sus espacios, no invadirlos, y participar en la medida en que lo permiten.

Es clave también conocer a los adultos que participan en el proceso de desarrollo de los adolescentes (profesores, papás y mamás de amigos, adultos significativos), para conversar de las percepciones que puedan identificar en ellos fuera de la casa, y a la vez comprender los avances culturales que vive esa generación (tecnologías, culturales, sexuales, sociales, etc.), para aproximar las posiciones y disminuir la brecha generacional.

¿Cuál es la importancia de los pares en la salud mental de los adolescentes?

Los pares tiene un rol fundamental en el establecimiento de vínculos, cada vez que un adolescente tiene “éxito” en alguna relación social entre pares, su cerebro segrega oxitocina, hormona que produce sensación de bienestar, confianza y reducción de inseguridades. ¡Todo lo que un adolescente en construcción necesita! Pero esta búsqueda de aprobación e identificación con sus pares tiene otra cara: la de una alta sensibilidad al rechazo. En la adolescencia la necesidad de pertenecer se potencia y a nivel cerebral el rechazo se percibe como una amenaza real, como si su vida dependiera de eso.

Por eso, es fundamental brindarles y facilitarles espacios de interacción y participación adolescente, escucharlos y hacer el esfuerzo de no hablar por ellos. En la interacción con pares, los adolescentes comparten experiencias, se entienden, empatizan y se sienten escuchados.

“Los pares tiene un rol fundamental en el establecimiento de vínculos, cada vez que un adolescente tiene “éxito” en alguna relación social entre pares, su cerebro segrega oxitocina, hormona que produce sensación de bienestar, confianza y reducción de inseguridades. ¡Todo lo que un adolescente en construcción necesita!”

¿Cuáles son los principales problemas de salud mental que actualmente afectan a los adolescentes?

A nivel mundial, la depresión es la cuarta causa principal de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes de entre 15 y 19 años, y la decimoquinta entre los 10 y 14 años. La ansiedad, por su parte, es la novena causa principal entre los adolescentes de 15 a 19 años, y la sexta entre los de 10 a 14 años. En el peor de los casos, la depresión puede conducir al suicidio.

Otro de los problemas más frecuentes en esta etapa son los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia, y el abuso de fármacos. La presión del grupo y los problemas de salud mental pueden llevar a los adolescentes no solo a experimentar con el alcohol y drogas, sino también con sustancias de “auto medicación”.

¿Qué actitudes son esperables en un adolescente y no son consideradas situaciones de riesgo?

En esta etapa es normal que existan fluctuaciones emocionales y del estado del ánimo. Pueden experimentar reacciones excesivas de irritabilidad, frustración o enojo. Los adolescentes más jóvenes, de 10 y 14 años, también pueden desarrollar síntomas físicos relacionados con su situación emocional, como dolor de estómago, de cabeza o náuseas. Sin embargo, si bien esta etapa es un tiempo de transición, los cambios serios o abruptos pueden ser indicadores de problemas de salud mental graves.

¿Cuáles son los indicadores de alerta y cuándo es importante pedir ayuda? 

Algunos indicadores a los que debemos estar atentos son, por ejemplo, los trastornos del sueño, como dificultad para dormir o insomnio, o dormir excesivamente (mucho más que por el cansancio usual); esto puede indicar depresión o abuso de sustancias.

Otras actitudes que debemos considerar son la pérdida de autoestima; abandono o desinterés en los pasatiempos favoritos; un cambio inesperado o baja en el rendimiento académico; pérdida de peso y apetito, lo que puede estar indicando un trastorno alimentario. También los cambios bruscos de personalidad, como agresividad y exceso de enojo, que no sean parte del carácter, podrían indicar problemas psicológicos, de consumo de fármacos o sexuales.