El primer día de clase “se pospone indefinidamente” para 140 millones de niños de todo el mundo que comienzan la escuela por primera vez, dice UNICEF

Casi ocho millones de jóvenes estudiantes llevan esperando más de un año.

30 Agosto 2021
Niño en clases
UNICEF Chile

NUEVA YORK, 24 de agosto de 2021 – Para unos 140 millones de niños y niñas, el primer día de escuela –un momento histórico en la vida de los estudiantes más jóvenes del mundo y sus familias– se ha aplazado debido a la COVID-19, según informó UNICEF en un nuevo análisis publicado con motivo del final de las vacaciones de verano en muchas partes del mundo.

Se calcula que, hasta la fecha, casi ocho millones de estudiantes llevan esperando más de un año para poder participar en el primer día de escuela presencial, debido a que viven en lugares donde los establecimientos educacionales han permanecido cerrados durante la pandemia.

“El primer día de escuela es un momento histórico para un niño, ya que es el comienzo de una trayectoria de aprendizaje y crecimiento personal que les cambia la vida. La mayoría de nosotros recordamos una infinidad de detalles sobre ese día, como la ropa que llevábamos, el nombre de nuestro maestro o la persona con la que nos sentamos. Sin embargo, para millones de niños y niñas, ese día tan importante se ha pospuesto indefinidamente. A medida que se reanudan las clases en muchas partes del mundo, millones de niños del primer curso llevan más de un año esperando para conocer el interior de una clase. Es posible que varios millones más no alcancen a verlo en todo el primer trimestre. En el caso de los más vulnerables, las probabilidades de que no lleguen a poner un pie en una clase en toda su vida son muy elevadas”, afirmó Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF.

Durante el primer curso se asientan las bases del aprendizaje futuro a través de la introducción a la lectura, la escritura y las matemáticas. Asimismo, en este periodo la educación presencial facilita que los niños y niñas se vuelvan más independientes, se adapten a nuevas rutinas y establezcan relaciones significativas con los maestros y los estudiantes. La educación presencial también permite a los maestros detectar y abordar retrasos en el aprendizaje, problemas de salud mental y casos de abusos que podrían tener efectos negativos sobre el bienestar de los niños.

En el año 2020, las escuelas de todo el mundo estuvieron completamente cerradas durante un promedio de 79 días lectivos. Sin embargo, después de que comenzara la pandemia, las escuelas de 168 millones de estudiantes siguieron cerradas durante prácticamente todo el año. Incluso ahora, muchos niños y niñas se enfrentan a una situación sin precedentes en la que su educación quedará interrumpida por segundo año consecutivo. Las consecuencias asociadas al cierre de las escuelas (falta de aprendizaje, ansiedad, dificultades para recibir las vacunas y un mayor riesgo de caer en el abandono escolar, el trabajo infantil y el matrimonio infantil) afectarán a muchos niños y niñas, sobre todo a los estudiantes más jóvenes, que se encuentran en las etapas más decisivas del desarrollo.

Si bien en los países de todo el mundo se están tomando medidas para ofrecer educación a distancia, un 29% de los estudiantes de la escuela primaria no están recibiendo ayuda. Además de la falta de recursos que se precisan en esta modalidad de educación, es posible que muchos niños no puedan participar debido a que no cuentan con ayuda para utilizar la tecnología, viven en un entorno de aprendizaje inadecuado, tienen que ocuparse de las tareas del hogar o se ven en la obligación de trabajar.

Numerosos estudios han demostrado que las experiencias escolares positivas durante este periodo de transición son un factor que permite predecir los resultados sociales, emocionales y educativos de los niños en el futuro. Del mismo modo, los niños que se quedan atrás durante los primeros años de su educación suelen seguir rezagados el resto del tiempo que permanecen en la escuela, una brecha que se acentúa a medida que pasan los años. Además, los ingresos del niño en el futuro dependen proporcionalmente del tiempo que recibe una educación.

Si no se emprenden medidas de mitigación, el Banco Mundial estima que esta generación de estudiantes sufrirá una pérdida de 10 billones de dólares en ingresos cuando sean adultos. Además, existen pruebas que demuestran que el coste de abordar las brechas en el aprendizaje es menor y más efectivo cuando se actúa con tiempo, y que las inversiones en la educación favorecen la recuperación, el crecimiento y la prosperidad económica.

UNICEF pide a los gobiernos que vuelvan a abrir las escuelas para reanudar la educación presencial y que proporcionen a los estudiantes una respuesta integral de recuperación. Junto con el Banco Mundial y la UNESCO, UNICEF insta a los gobiernos a centrarse en tres prioridades esenciales con el propósito de favorecer la recuperación en las escuelas:

  • Programas específicos que faciliten el regreso de todos los niños y los adolescentes a la escuela y les proporcionen acceso a servicios adaptados que les permitan abordar sus necesidades en materia de educación, salud y bienestar psicosocial, entre otras.
  • Clases de recuperación efectivas que ayuden a los estudiantes a ponerse al día con el aprendizaje perdido.
  • Ayuda para los maestros, de manera que puedan subsanar las pérdidas de aprendizaje e incorporar la tecnología digital a sus clases.

“El primer día de escuela es un día de esperanza y posibilidades; un día para comenzar por el buen camino. Sin embargo, no todos los niños comienzan por el buen camino. Algunos ni siquiera comienzan. Debemos volver a abrir las escuelas cuanto antes y reanudar la educación presencial, y debemos abordar de inmediato las brechas que se han producido en la enseñanza debido a la pandemia. Si no lo hacemos, es posible que algunos niños nunca se pongan al día”, aseguró Fore.

En las próximas semanas, UNICEF seguirá movilizando a sus aliados y a la población general con el fin de impedir que esta crisis de la educación se convierta en una catástrofe. Las campañas en vivo y en línea reunirán a dirigentes mundiales, maestros, y madres y padres en torno a una causa común: volver a abrir las escuelas cuanto antes y reanudar la educación presencial. El futuro de los niños más vulnerables del mundo está en juego.

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Ana María Ojeda
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