Sobre el UNICEF

 

UNICEF en el mundo

© UNICEF Bolivia/2003
Para UNICEF, la infancia es lo primero

UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, es una organización integrante del sistema de las Naciones Unidas que trabaja, desde sus inicios en 1946, para proteger y mejorar la vida de los niños del mundo. Guiado por la Convención sobre los Derechos del Niño, su meta es lograr un DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE fundamentado en la vigencia de los derechos los niños y de las mujeres.

UNICEF es el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia. Esta organización, integrante del sistema de las Naciones Unidas, trabaja para proteger y mejorar la vida de los niños, niñas y adolescentes del mundo. Su mandato es muy claro: promover la protección de los derechos de los niños, ayudar a satisfacer sus necesidades básicas y aumentar las oportunidades que se les ofrecen para que puedan desarrollar todo su potencial.

Asimismo, su labor también se orienta hacia las mujeres, principales responsables y garantes del bienestar y del desarrollo de los niños y niñas, promoviendo la igualdad de sus derechos y apoyando su plena participación en el desarrollo de las comunidades.

Este organismo está presente en 162 países, regiones y territorios. Su trabajo se guía por lo dispuesto en la Convención sobre los Derechos del Niño, que es el tratado de derechos humanos más completo y que más rápidamente han ratificado un mayor número de países. Otro instrumento legal de gran importancia para el UNICEF en sus labores de asistencia a las niñas es la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.

Ampliando metas

En sus inicios, en 1946, el UNICEF fue un organismo de emergencia. La Asamblea General de Naciones Unidas lo creó para prestar socorro a la infancia de la Europa destruida por la Segunda Guerra Mundial.

Tras la recuperación del viejo continente, Naciones Unidas amplió la misión de UNICEF para que las tareas de ayuda se extendiesen a los niños y familias de todo el mundo en desarrollo.

Posteriormente, en 1953, la agencia se convirtió en un organismo permanente. La Asamblea General reafirmó y amplió indefinidamente su mandato. A partir de entonces, UNICEF comenzó a desarrollar proyectos relacionados principalmente con nutrición, atención primaria en salud y enseñanza básica, tanto de niños y niñas como de las madres; siempre fomentando la participación de la propia comunidad.

Desarrollo basado en derechos

Desde 1965, UNICEF amplió su programación, más allá de los proyectos sectoriales, para abarcar el proceso de desarrollo social y humanitario.

En su mandato, la organización aboga por un DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE. Esta meta es irrealizable si no se promueven, preservan y defienden todos los derechos humanos: económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.

La fuente del progreso humano y el desarrollo global se basa en el progreso de las mujeres y los niños y la vigencia de sus derechos. Para lograr este desarrollo es necesario eliminar la pobreza, que provoca, cada año, la muerte de millones de niños y niñas y cuyas causas son profundas y estructurales. Sólo así, se puede lograr un mundo adecuado para la infancia.

Los niños primero

Los niños y las niñas, son quienes, con su desarrollo individual y su contribución social, edificarán el mundo futuro. A través de ellos podrá quebrarse el ciclo de la pobreza, la exclusión, la intolerancia y la discriminación en beneficio de las generaciones futuras.

La reducción de la pobreza comienza con los niños y niñas. Invertir en la infancia es mejorar el presente y cambiar el futuro.

El desarrollo no es una obra de caridad. Los niños y las mujeres tienen derechos, son sujetos activos que deben participar en los procesos y decisiones que afectan a sus vidas.

Uniendo fuerzas

UNICEF es consciente de que en sólo una generación se pueden hacer progresos importantes. Para ello es imprescindible que exista voluntad política de asignar recursos para lograr satisfacer las necesidades básicas de la niñez. Las inversiones sociales deben ser una prioridad.

Con ese fin, la organización, que asume el principio de una cooperación no discriminatoria ni partidista, tiene como aliados principales a los gobiernos. UNICEF trabaja para influir en las políticas públicas y en la distribución de los recursos, abogando siempre por los derechos de los niños y las mujeres.

Asimismo, UNICEF colabora con las organizaciones de la sociedad civil, con las comunidades, las familias y los propios niños, niñas y adolescentes. Las alianzas y la unión de fuerzas son esenciales para transformar la realidad social y lograr un desarrollo humano fundamentado en la vigencia de los derechos de la infancia

 

 
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