Christian de Venezuela a los andes bolivianos

Historia de una familia migrante

UNICEF Bolivia
16 Marzo 2021

Christian es un niño venezolano que llegó a Bolivia junto a sus padres, su hermanito Mathias, y su primo Sebas, tras abandonar su natal San Juan de los Morros, una ciudad golpeada por la crisis y la violencia que obligó a miles de sus habitantes a buscar mejores posibilidades de vida en otros países de la región.

Christian y su familia actualmente habitan en la zona de la Ciudadela Ferroviaria, cerca de la Casa del Migrante, un espacio que pertenece a la Parroquia “Señor de La Paz” de los Misioneros Scalabrinianos quienes reciben el apoyo de UNICEF para atender a los migrantes venezolanos que arriban a la ciudad de La Paz y tengan una oportunidad de adaptarse a una nueva realidad, conseguir trabajo y empezar de nuevo su vida.

Chistian recuerda Venezuela: “Allá algunas personas son buenas y otras malas. Las malas andan tirando plomo (bala), no nos dejan dormir. Un día tiraron plomo y nos agachamos porque una parte de nuestra puerta estaba rota”.

A sus ocho años, Christian recuerda una vida difícil en Venezuela, donde escuchar disparos de bala era parte de la vida diaria; además de la escasez de alimentos que afecta hasta hoy en día a los venezolanos.

“Nosotros a veces comíamos arepita, arepitas dulces, que siempre hace mi abuelita; a veces cereales, pero las cosas valen carísimas, valen mucho dinero.”, recuerda.

Fue una decisión de Lily, la mamá de Christian, salir de Venezuela. Trabajadora; licenciada en Administración de Empresas y PCU de registros médicos, la crisis venezolana la obligó a sobrevivir vendiendo empanadas en un puesto cerca de su casa. La situación se tornó insostenible cuando una pandilla de delincuentes llamada “Los Picure”, aprovechando la crisis y la falta de presencia de la ley, extorsionaba a la familia con un monto de dinero que cobraban a cambio de seguridad.

Lily insistió a su esposo para vender un automóvil que ellos tenían para comprar pasajes y emigrar. Una vez concretada la venta marcaron ruta hacia Bolivia. Fijaron fecha para un 16 de diciembre, y un día antes de abordar el bus compraron panes, dulces e hicieron arepas para comer durante el viaje.

Christian no volvería a ver a sus amigos de escuela; a sus primos; a sus abuelos. Con la salida de San Juan de los Morros, ellos dejarían atrás toda una vida, con la esperanza de encontrar un lugar en el que haya paz y se respeten los derechos de sus hijos a tener una vida digna.

La familia llegó a Santa Elena de Uayrén, ciudad fronteriza entre Venezuela y Brasil, cruzaron a Boa Vista, donde Mathias sufrió una enfermedad que nadie podía explicar. Con el niño enfermo y con Christian a cargo de su papá, salieron en una góndola hacia Manaos. Durante el camino no comieron nada, y el dinero que tenían lo gastaron en medicinas para Matías.

Christian se dedicaba a explorar los paisajes desde la ventanilla del bus, veía la selva, el monte, los ríos, y se imaginaba que veía ballenas y otros animales fantásticos.

Cuando llegaron a Manaos, se dieron cuenta que ya no tenían dinero.  Acudieron a la Casa del Migrante donde solamente pudieron quedarse los dos niños y su mamá. El papá se quedó durmiendo en la terminal. Tres días esperaron a que llegara una ayuda económica que pidieron a una amiga en Bolivia, para así poder continuar el viaje. Mientras tanto comían poco, no tenían servicio sanitario, y vivían del apoyo de la gente.

Una vez que les llegó el dinero, comieron, se bañaron, y compraron los pasajes hasta Guayaramerín, ubicada en la frontera entre Bolivia y Brasil.

Al fin, después de 7 días de viaje y recorrer 4,986 km, llegaron a la ciudad del Illimani, donde una altura de 3.640 m.s.n.m, se hizo sentir de manera rotunda. Indispuestos y mareados, la persona que los hospedaba tuvo que llevarlos a una clínica para que reciban atención médica de emergencia.

La familia reside actualmente cerca de la Casa del Migrante, ubicada en Ciudadela Ferroviaria de la ciudad de La Paz. Gracias al apoyo de UNICEF, la Fundación Scalabrini y la OIM, Christian y Mathias pudieron regularizar sus documentos y cuentan con permanencias temporales que les permiten acceder al sistema de salud de forma gratuita y asistir a la escuela de forma regular. Actualmente, Christian asiste a tercer grado en la escuela Gil Tapia Rada de Ciudadela Ferroviaria y Mathias a primer grado. Las permanencias temporales también han permitido que Jery y Josué, los padres de Christian y Mathias, puedan conseguir trabajo.

UNICEF trabaja con tres socios en los departamentos de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Beni brindando una atención integral a niños, niñas y adolescentes migrantes, solicitantes de refugio y refugiados que incluye asistencia legal para garantizar acceso a derechos -protección, identidad, salud, educación-, acompañamiento psicosocial y cobertura de necesidades básicas.