Estudiar en contextos rurales dispersos, en tiempos de coronavirus

Una generación única con iguales desafíos y derechos

UNICEF
Generación Única en COVID-19
UNICEF
22 Mayo 2020

Desde que empezó la cuarentena, yo estudio en casa. Es decir, mi casa es como una especie de escuela virtual”, Noelia estudia la secundaria en Los Gramajo, un paraje rural alejado en la provincia de Tucumán. “Yo tengo dos hermanos más, y un solo teléfono. Al principio nos peleábamos para ver quien hacía primero la tarea.”

Con la pandemia del coronavirus y la implementación del aislamiento obligatorio, se estableció la suspensión de las clases presenciales en todo el país. Para los chicos y chicas que cursan la secundaria a través de la tecnología en aulas ubicadas en contextos rurales, esta medida se tornó un desafío aún mayor. Muchos de ellos tienen acceso a internet sólo en la escuela, donde diariamente se conectaban con sus profesores y junto a sus coordinadores, avanzaban en sus aprendizajes de manera remota.

Para estos jóvenes, “quedarse en casa” no sólo implica afrontar los miedos y la incertidumbre que genera la pandemia: es, además, encontrar nuevas maneras de vincularse con los adultos, acceder a recursos para estudiar y estar informados. Para ellos, la educación inclusiva, equitativa y de calidad, también es un derecho.

En el mundo, millones de chicos y chicas, junto a sus familias, y docentes aprenden esta nueva forma de estudiar, de reorganizar los contenidos y adecuar los horarios a las distintas posibilidades. La falta de internet en los hogares es un cuello de botella que enfrentan las Escuelas secundarias rurales mediadas por Tecnologías a las que asisten actualmente 1500 adolescentes en 6 provincias del norte de nuestro país. Según datos de ENACOM, en Argentina, 6.5 de cada 10 hogares tuvieron acceso a internet en el tercer trimestre de 2019, y en las provincias del nordeste y noroeste de nuestro país esta relación baja a 4 de cada 10 hogares. 

morena SRTIC

Quienes tienen acceso a internet se las ingenian y, por ejemplo, descargan los materiales muy temprano a la madrugada, cuando hay menos personas conectadas a la red. “Encontré la solución a los problemas de conexión, concentrando el tiempo que estoy en internet para buscar cosas y luego se las pregunto a los profesores”, cuenta Damián que cursa la secundaria en la sede Quebraleña, Jujuy.  Muchos estudiantes se vinculan con los docentes y coordinadores a través de mensajes en el celular, por donde intercambian con ellos sus tareas y sus aprendizajes.

Ojalá esto pase pronto, algunos de mis compañeros no tienen teléfono para poder realizar las tareas o no tienen crédito”, cuenta Mercedes desde Ichipuca, Tucumán. Como la mayoría de estos jóvenes, pide a familiares y amigos que se queden en casa y se cuiden, “así cuando volvamos a la escuela, estemos todos.” El tiempo que está en la escuela es un “momento único” para Mercedes, por el vínculo que establece con sus profesores y con los otros estudiantes.

Para Marcos, de la sede Lobatón en Jujuy, lo más lindo quedarse en casa es que “empezás a querer tu estudio, a valorar lo que tenés”, mientras que Belén valora el tiempo que pasa con su familia en el paraje de Casa Colorada en Jujuy, “porque comparto más tiempo con mi familia y aprendo cosas nuevas”.

Empezás a querer tu estudio, a valorar lo que tenés

El rol de las escuelas en el acompañamiento de los chicos y las chicas durante el aislamiento social preventivo y obligatorio es fundamental, por eso el Ministerio de Educación Nacional y los ministerios de educación provinciales que impulsan el modelo de Secundarias rurales mediadas por Tecnologías, articulan distintas estrategias para acercar contenidos educativos. “Lo bueno es que los profes nos mandan videos o audios o imágenes para comprender mejor lo que nos están enseñando”, rescata Noelia, entusiasmada con el trabajo de los docentes. El Colegio Secundario Rural Mediado por TIC 5.212 de Salta, por ejemplo, recurre a la radio comunitaria como canal mediador para hacer llegar los contenidos curriculares a sus estudiantes. Desde allí, cada día, durante una hora, los docentes transmiten los contenidos correspondientes a su campo de conocimiento.

A Daniela, que cursa primer año en Jujuy, su mamá Mirta la acompaña a hacer las tareas. “Les aconsejo que sigan estudiando, más allá de los obstáculos. Tenemos que quedarnos en casa, hay muchas cosas para aprender y hacer”, concluye Mirta.

Desde la comunidad “El Duraznito” en Tucumán, Myriam, junto a sus hermanos Cristian y Erika, reflexionan sobre la unión y la mayor comunicación que implicó para su familia este nuevo tiempo en casa. “La vida siempre es luchar, esta vez nos toca remarla desde casa”.

Nos estamos viendo después que pase esta cuarentena y nos llenemos de abrazos

Marcos

La esperanza de Marcos no se queda sólo en Jujuy, se multiplica por las más de 90 sedes que convocan cada día a más de 1500 adolescentes y los hace una #GeneraciónÚnica.

UNICEF