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La campaña Niñez y SIDA

La historia de Livey

Livey Van Wyck Samaria, de 20 años, es de Windhoek, Namibia. Desde los 16 vive con el VIH. El nacimiento de su hijo motivó a Livey a buscar consejo y apoyo, y a hablar abiertamente sobre su condición de seropositiva. Ahora, Livey ha recibido formación para ser educadora de personas de su misma edad, y trabaja con jóvenes.

© UNICEF/HQ05-1504/Toutounji
Livey Van Wyck Samaria es una educadora de jóvenes de su misma edad, que colabora con varios programas sobre el VIH/SIDA en Namibia.

"Los mayores desafíos a los que me enfrento son el estigma y la discriminación. Mi forma de luchar es hablar abiertamente a los jóvenes. Sobre todo a los jóvenes, porque ellos tienen mayores posibilidades de contraer el virus y piensan que el VIH no les afectará.

"He perdido muchas cosas por haberme contagiado. Perdí a mis padres, mi familia; no porque hayan muerto, sino por han decidido que no quieren tener ningún trato conmigo. He perdido a mis amigos. He perdido mi escuela.

"Es difícil. La gente me ha tirado piedras cuando caminaba por la calle.

"Es muy difícil vivir con el virus, pero creo que he ganado algo de autoestima para plantar cara. Para plantar cara y recuperar mi vida".

Trabajar con jóvenes

"Cuando me dirijo a los jóvenes les digo que el VIH también les puede afectar. También comparto con ellos que no es fácil vivir con el virus, porque te enfrentas a muchos desafíos.

"Hablar abiertamente como joven, compartir con otros jóvenes, es realmente importante; he visto cambios de conducta.

"Los jóvenes son muy poderosos cuando están unidos. Pienso que cuando están unidos pueden crear un futuro muy bueno, pero tiene que haber un plan porque no pueden hacerlo solos. Necesitan ayuda de alguna parte".

El futuro

"Creo que nuestros dirigentes deberían saber que los jóvenes son los dirigentes del mañana, y que tenemos la sensación de que se nos ha dejado mucho de lado. La verdad es que Gobierno no nos ha escuchado. Ven las situaciones por las que pasamos, pero no intentan realmente encontrar formas de ayudarnos.

"Le va a llevar un tiempo a nuestro país darle un rostro humano al VIH, para entender que un virus no puede decidir por mí que me voy a morir ahora, o que no tengo futuro ni vida. No soy más que un ser humano normal que lleva dentro este virus. Nadie puede negarme mis derechos."

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