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| © UNICEF/HQ92-0120/Colvey |
| De regreso a casa con un jarro de agua potable en el estado de Tamil Nadu, al sur de la India. |
El agua potable es fundamental para la vida. Del mismo modo, todo el mundo necesita saneamiento básico. Estos servicios son esenciales para la salud y la dignidad humanas y son además tu derecho según dispone la Convención sobre los Derechos del Niño.
Pero...
. Más de 1.000 millones de personas carecen de acceso al agua potable.
. Más de 2.500 millones de personas carecen de un método higiénico para eliminar sus excrementos (orina o heces).
. Más de una tercera parte de las enfermedades que se producen en todo el mundo están causadas por factores medioambientales como el agua y el aire contaminados.
Los niños y las niñas son especialmente vulnerables a la enfermedad. Esto se debe a que sus cuerpos no están plenamente desarrollados, y por ello tienen una menor resistencia a la enfermedad. Además, en proporción con su peso, los niños y niñas en la primera infancia tienen que respirar más aire, beber más agua y comer más alimentos que los adultos, y por ello ingieren una dosis mayor de elementos contaminantes.
Medio ambiente, educación y pobreza
Una mala salud debida a problemas causados por el agua y el saneamiento pueden interrumpir tu educación e impedir que alcances tu pleno potencial. Cuando estás enfermo no puedes ir a la escuela o aprender bien. Otra razón por la que muchos niños -y en especial niñas- pierden días de escuela es que tienen que pasar mucho tiempo y emplear mucha energía tratando de obtener agua para su hogar. Otra razón es que algunas escuelas carecen de agua potable o instalaciones apropiadas de saneamiento, como letrinas separadas para los niños y las niñas, un factor que suele disuadir a las familias cuando tienen que decidir si envían a sus hijos a la escuela.
La pobreza es un factor subyacente en todas estas cuestiones. Son los más pobres del mundo quienes carecen de saneamiento y de agua potable, y por ello son los más pobres quienes corren un mayor peligro de contraer enfermedades relacionadas con el agua. La enfermedad podría impedir a la gente trabajar, un factor que empobrece más aún a las familias. También podría interrumpir la educación de los niños y las niñas, que tendrán de ese modo menos posibilidades de aprender cuestiones acerca del agua y el saneamiento, entre otras cosas, y menos oportunidades de empleo. Es más probable que una población enferma, improductiva y con una educación deficiente viva en un país pobre; un país pobre se convierte en una nación enferma. Y así sucesivamente.
Algunas noticias buenas
Pero hay buenas noticias. Las medidas que se toman para resolver estos problemas producen resultados. En especial, la mejora del saneamiento y de las fuentes de agua, combinada con información sobre la higiene y los métodos para evitar las infecciones, mejoran de manera radical la salud de las comunidades.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio tienen en cuenta la urgencia que es preciso aplicar a este tipo de medidas. Los gobiernos se han comprometido a asegurar que el desarrollo no perjudique el medio ambiente. Y de forma más específica, ha prometido reducir la mitad, para el año 2015, la proporción de personas en el mundo que carecen de agua potable y "saneamiento mejorado". Si se tiene en cuenta la tasa de progreso actual, no lograremos alcanzar la meta del saneamiento, pero si la del agua.
Otra buena noticia es que, aunque los niños y las niñas corren un mayor peligro derivado de los problemas del agua y saneamiento, también son una fuerza poderosa contra ellos. Esta sección de La Juventud Opina se refiere a estos peligros, pero también a las medidas que los jóvenes pueden tomar y están tomando para reducir los peligros, y la responsabilidad de las comunidades y los gobiernos para trabajar con los jóvenes a fin de proteger estos derechos fundamentales.



