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| © UNICEF Liberia |
| Edwin, de 15 años, forma parte del club de fútbol Wild Lion |
Juegos para la paz
En un solar polvoriento detrás del Hospital Católico de Liberia se celebra un partido de fútbol. Equipos de jóvenes, muchos de los cuales se encontraron en bandos opuestos durante la guerra civil de siete años, compiten ahora de manera pacífica aunque apasionada en un campo de fútbol.
Edwin, de 15 años, perdió a su padre y su hermano durante la guerra. "No teníamos nada que comer", dice. "Mi padre y un hermano pequeño murieron a causa de la enfermedad".
Edwin juega ahora para el equipo de fútbol Wild Lion. Tiene una beca de deportista para asistir a la escuela superior de la localidad. El deporte ha ayudado mucho a Edwin desde el punto de vista emocional. "El fútbol me hace feliz", asegura.
"El fútbol me hace feliz"
Todos los sábados por la mañana, grupos numerosos de jóvenes se reúnen para participar en programas deportivos, teatrales y musicales que forman parte del proyecto denominado Support to War Affected Youth (Apoyo para los jóvenes afectados por la guerra). Después de unirse al proyecto, ninguno de los jóvenes ha vuelto a levantarse en armas en los últimos conflictos fronterizos, a pesar de las actividades de reclutamiento que se produjeron en sus poblados. Y la capacidad de trabajar en equipo que aprendieron en el campo deportivo se refleja ahora en la manera en que se tratan los unos a los otros en su vida cotidiana.
Cada nuevo partido les permite avanzar en el proceso de restañar las antiguas heridas. "No depende de la tribu", dice Claude de sus compañeros de equipo. "Estamos unidos como si fuéramos una sola persona".
Liberia no es el único lugar donde el fútbol y otros deportes sirven para ofrecer una educación a los jóvenes. En el Brasil, donde el fútbol es una pasión nacional y hay 1,3 millón de niños y de niñas que no están matriculados en la escuela, un programa denominado "Espacios para la esperanza" acoge a niños y niñas pobres en zonas de tugurios urbanos. Como parte del proyecto, dos miembros del equipo nacional de fútbol del Brasil han fundado centros que combinan el estudio y el deporte. Entretanto, en un centro de detención para adolescentes ubicado en Curitiba, en el sur del Brasil, el fútbol ofrece a los jóvenes una vía para canalizar su energía, sus frustraciones y sus enfados.
Estos son tres ejemplos entre un gran número de proyectos que vinculan el deporte y la educación en todo el mundo. Debido a que es una actividad divertida, el deporte puede ayudar a los jóvenes a participar en el aprendizaje, y mantener esta participación. Los deportes son también beneficiosos por sí mismos: te mantienen en forma y promueven el trabajo en equipo, la capacidad de comunicación, la confianza en uno mismo y el respeto a los demás y a una serie de reglas. Aunque, por supuesto, hay uno o dos futbolistas profesionales que no parecen tener demasiado presentes estos dos últimos puntos...



