Las niñas Wayuu promueven y defienden sus derechos
ZULIA, noviembre 2006 - El Programa PROANDES del UNICEF tiene como objetivo fundamental mejorar las condiciones para el cumplimiento efectivo de los derechos a la supervivencia, desarrollo y participación de la niñez y adolescencia del estado Zulia. Respetando la diversidad étnica, se quiere asegurarles un mejor comienzo en la vida y unas oportunidades de desarrollo pleno en el entorno familiar y comunitario. En este sentido, la participación de los niños, niñas y adolescentes constituye un mecanismo que permite la formación de los nuevos ciudadanos para el ejercicio pleno de sus derechos, bajo la premisa del desarrollo integral. Juana Ipuana es una niña de 11 años de edad que estudia en la Escuela Bolivariana “Los Váquiros” y cursa 6° grado de educación básica. Vive actualmente con su abuela y tías en el Sector Las Lomas del Municipio Mara, en una casa en la cual hay un taller de artesanía Wayuu. Juana forma parte activa del Comité de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente que funciona en su escuela. “Llevo 2 años en el Comité. Me parece muy importante porque se toma en cuenta nuestra opinión y colaboramos para que otros niños y niñas conozcan sus derechos y puedan defenderlos”, cuenta Juana que está preparada para el ejercicio pleno de su ciudadanía con pertinencia intercultural, de derecho y género. Es la ONG “Red de Mujeres Indígenas Wayuu” quien creó los Comités Escolares de Derechos que funcionan en Escuelas y Centros Comunitarios Indígenas. Son conformados por niños y niñas agrupados en 5 coordinaciones especiales: salud, educación, ambiente, higiene y saneamiento, y una coordinación general. En este año 2006, con el apoyo del UNICEF, se conformaron dieciséis comités: 3 en Mara, 1 en Padilla y 14 en Páez. Estos comités constituyen una plataforma efectiva de participación, puesto que sus integrantes están formados en los principios básicos de protección integral de la niñez para luego ser portavoces en el ámbito institucional y comunitario. “Quiero que UNICEF se integre más a mi comunidad para que capacite a través de talleres sobre derechos como los que nos han dado a nosotros,” añade la joven Wayuu. Los beneficios e impactos del proyecto se traducen en la apertura y consolidación de espacios de participación y organización de niños y niñas como facilitadores y promotores en la defensa de sus derechos en diferentes ámbitos (familia, escuela y comunidad). Así mismo, el proyecto contribuye a moldear el futuro profesional. “Actualmente tengo el cargo de coordinadora de educación y me gusta, porque quiero ser maestra para ayudar así como lo estoy haciendo ahora,” afirma Juana. Por su lado, los docentes han puesto empeño en facilitar el pleno desarrollo de la personalidad de cada niño y niña, con el mayor respeto por los enfoques de derechos, género e interculturalidad, banderas fundamentales del Programa PROANDES.
|