Historias reales

Introducción

 

Dosis de Amor para la Convivencia Pacífica

© UNICEF Venezuela/2004/Oronoz
Yorman, Carlis, Juan Carlos, José William, Rosita, Euris, Briggitt y Agustín

Yorman, Carlis, Juan Carlos, José William, Rosita, Euris, Briggitt y Agustín tienen entre 10 y 12 años y estudian 6° Grado en la escuela “12 de Octubre” en una zona muy desfavorecida, a las afueras de Caracas, llamada Nueva Tacagua.

Todos ellos viven en unas condiciones muy difíciles para cualquier persona adulta, y más aún para estos jóvenes. Nueva Tacagua es una zona geográficamente muy peligrosa y hace unos años, debido a las lluvias se produjo un deslave y varias casas se cayeron monte abajo. Además existe mucha violencia e inseguridad y ocurren muchas peleas, robos y hasta asesinatos, y es por esto que los niños, niñas y jóvenes no tiene espacios donde jugar y divertirse. Las familias que viven aquí tienen muy bajos ingresos económicos y muchas de ellas no tienen los servicios básicos de agua y luz.

La profesora Isabel es la directora de la escuela. Ella trabaja más de diez horas al día para ofrecer a cada niña y cada niño un nuevo día lleno de ilusión, juegos y nuevos aprendizajes, pero la profe Isabel, cómo todos la llaman, también trabaja para poder ofrecer a cada uno de sus 460 alumnos y alumnas una sencilla merienda, porque hay varios que van a la escuela sin el almuerzo, y otros que ni siquiera van a la escuela porque sus padres no quieren que vayan sin la comida. “Lo que más me ha gustado de la campaña es que ayuda a la gente a que sea más respetuosa, más tolerante, a que tenga paz”.

Este grupo de pequeños líderes ha trabajo desde el inicio de la campaña como vacunadores. Y se sienten muy satisfechos y contentos porque han ayudado a que la gente se sienta mejor y a su vez han recibido muchas muestras de cariño, en forma de sonrisas y palabras de gratitud. Con esta campaña han aprendido a trabajar en grupo  y además les ha ayudado a superar la timidez y la vergüenza ya que han conversado con personas muy diversas, desde sus propios compañeros de la escuela, hasta la esposa del alcalde y la directora de uno de los hospitales más grandes de Caracas.

Esta campaña, promovida por UNICEF y CECODAP en la que participan más de 200 organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, consiste en un conjunto de actividades destinadas a promover la convivencia pacífica, como una vía para garantizar una mejor sociedad, que pueda proveer de adecuados espacios para el entendimiento social y en especial de un mejor modelo de vida democrática  que contribuya a favorecer el desarrollo integral de la niñez y la adolescencia.

“Yo antes era una de las peleonas, me ponía brava. Ahora con las dosis he aprendido que nadie es mejor que nadie”, nos cuenta Briggitte. Juan Carlos nos explica “antes Rosita me decía sobrenombres; ella me buscaba problemas y ahora me trata bien y me siento mejor”. Lo más importante para este grupo es que la campaña les ha enseñado a ser mejores amigos y además les ha permitido hacer nuevas amistades. Ellos están muy motivados en seguir adelante con la campaña para enseñar y demostrar al resto de las personas lo gratificante y necesario de convivir pacíficamente.

 

 
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