Historias reales

Introducción

 

Navegando por el río y trayendo cajas sorpresa

© UNICEF Venezuela/2005/Ochoa
Wendi Rosa Garcia, 9 años de edad

La Bibliofalca fue construida en 1996, por el constructor Jorge Puerta en los talleres del Cepai de Puerto Ayacucho. Se trata de una embarcación de 24.30 metros de eslora y 2.90 metros de manga. Su capacidad máxima de carga es de 18.500 kilogramos pudiendo transportar a un total de 34 personas. Nació con el objetivo de ampliar la cobertura del servicio bibliotecario público del Estado Amazonas a  poblaciones indígenas del Orinoco Medio. Pretende incentivar el interés por la lectura, desarrollar la capacidad lectora de los niños y niñas indígenas, facilitar el acceso a la información a las escuelas y comunidades más apartadas y además de propiciar espacios de participación infantil.

La Bibliofalca realiza  tres o cuatro recorridos anuales por el río cuya duración puede variar de cuatro a  quince días. Cada salida es aprovechada para realizar varias actividades conjuntas, como el préstamo del material bibliográfico y lúdico propio de las cajas viajeras, encuentros culturales y deportivos entre los niños y niñas indígenas, donde también otros  miembros de las comunidades intercambian conocimiento y aprenden juntos.

Las Cajas Viajeras son unas cajas diseñadas para el traslado de libros en calidad de préstamo a instituciones públicas o privadas, abiertas o cerradas. En Amazonas estas cajas nacieron en 1986 ligadas a los servicios móviles. Son unas auténticas cajas sorpresas, donde se pueden encontrar distintos tipos de libros y revistas para toda la familia, elementos lúdicos de vistosos colores, películas, e incluso algún balón para el deporte.

La Bibliofalca es fruto de la cooperación de la Red de Bibliotecas Públicas del Estado Amazonas, la Gobernación del Estado Amazonas y el Programa Subregional Amazonas de UNICEF.

Algunos testimonios de niños y niñas beneficiarios del proyecto Bibliofalca:     

“Todos en la comunidad nos ponemos muy contentos cuando llega la Bibliofalca porque sabemos que nos trae libros y cuentos y que nos vamos a juntar muchos pueblos indígenas y vamos a aprender juntos: a echarnos cuentos, adivinanzas  y a compartir nuestras culturas que son diferentes, nuestras danzas, nuestras historias como pueblo, como Comunidad.   Nos mezclamos todos e intercambiamos, además de que jugamos a fútbol y voleibol, me gusta mucho participar en estos encuentros”.  (Fabián Rojas, 12 años, Piapoco, Comunidad La Primavera, Municipio de Atabapo).

Fabián está cursando  séptimo grado de educación básica y pone mucho empeño en aprender ya que quiere ser maestro. El año que viene piensa ir a estudiar a San Fernando de Atabapo y cuando termine irá a la capital del estado (Puerto Ayacucho) para continuar sus estudios de docente.

“La Bibliofalca  nos regala libros, cuentos, poesías. Este es el segundo encuentro al que voy, el primero fue en Atabapo y me encantan porque juego y practico con otros niños y niñas que son como yo y viven como yo en otras comunidades, intercambiamos cuentos, poesías, libros, nos echamos cuentos, intercambiamos nuestras leyendas, bailes, chistes…”.Estas son las palabras de Jessica del Carmen, una niña de 9 años que vive en la Comunidad La Primavera en Amazonas al igual que Fabián. Su padre es piapoco y su madre guahiba.

Antes de que funcionase la bibliofalca, los niños y niñas de las comunidades no recibían libros ni materiales de recreo, sólo materia escolar y no estaban muy motivados hacia la lectura “ahorita aprendemos mucho más, tenemos libros para leer sobre aventuras, adivinanzas, libros no sólo de materias escolares sino también para divertirnos”. (Jessica del Carmen, 9 años, Pueblo Piapoco, comunidad La Primavera, Municipio de Atabapo).
 
“A pesar de que no me gusta mucho leer  practico todos los días en la escuela y en casa, siempre me ponen por lo menos 3 tareas. Al leer me doy cuenta que hay más cosas en el mundo es por eso que me esta empezando a gustar. Pero me gustaría que  trajeran cosas más bonitas, como por ejemplo juguetes, me gustan los encuentros y me gustaría que hubiese más, para aprender dinámica, adivinanzas, cuentos”. (Wendi Rosa Garcia, 9 años, Comunidad Macoruco, Municipio de Atabapo).

Para Wendi la Bibliofalca y los encuentros le han servido de gran ayuda ella dice: “me han ayudado a pasar de grado, cuando estaba en primer grado no me gustaba leer y con estos libros que traen las cajas viajeras me gusta más leer ahora, sobretodo de cuentos, como caperucita roja”.

La Bibliofalca también contribuye a reforzar los saberes, tradiciones y la identidad cultural indígena.
“Antes de venir a un encuentro el profesor nos enseña nuestras danzas,  cantos, porque muchos de nosotros no sabemos, no nos las han enseñado nuestros padres. Para nosotros es una gran oportunidad no sólo de conocer a los demás niños y niñas de otras comunidades con los que compartir sino que también aprendemos cosas de nuestra cultura que no sabemos”.

 

 
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