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Bibliofalca

© Biblioteca Pública de Amazonas
La Bibliofalca descansa en el puerto.

     PUERTO AYACUCHO, noviembre 2006 - La adquisición del hábito de lectura es una habilidad necesaria para que los niños y niñas puedan desarrollar sus potencialidades académicas, además de una importante herramienta recreativa que les permite conocer nuevos mundos e historias maravillosas.

     En las comunidades indígenas de la Amazonia venezolana, sociedades de tradición oral que hasta fechas recientes no han tenido necesidad de utilizar ni la escritura ni la lectura, la adquisición de este hábito, a la vez que se respeta y promueve su propia cultura, se convierte en un importante reto que cumplir.

     La Convención de Derechos del Niño (CDN), reconoce el artículo 17 la obligación de los Estados de “alentar la producción y difusión de libros para niños”, y en el artículo 30 recoge que “en los Estados en que hay minorías étnicas, religiosas o lingüísticas o personas de origen indígena, no se negará a un niño que pertenezca a tales minorías o que sea indígena, el derecho que le corresponde, en común con los demás miembros de su grupo, a tener su propia vida cultural, a practicas o profesar su propia religión, o a emplear su propio idioma”.

     En Venezuela es la Ley Orgánica para la Protección y Defensa del Niño y del Adolescente (LOPNA), la norma que recoge y desarrolla estos derechos. Así en el artículo 60 reconoce los derechos educativos de niños y adolescentes indígenas: "El Estado debe garantizar a todos los niños y adolescentes indígenas regímenes, planes y programas de educación que promuevan el respeto y la conservación de su propia vida cultural, el empleo de su propio idioma y el acceso a los conocimientos generados de su propio grupo o cultura. El Estado asegurará los recursos financieros suficientes que permitan cumplir con esta obligación".

     Desde la creación del Programa Amazónico del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en Venezuela (UNICEF Venezuela) en 1997, la implementación de un régimen de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) y la promoción de la lectura entre los niños y niñas de las comunidades indígenas ha sido una de las principales prioridades del UNICEF.

     Para la consecución de este objetivo entre sociedades con modos orales de transmisión cultural cobra especial relevancia la oferta de los servicios bibliotecarios. En estas comunidades el niño y la niña indígena no cuentan con espacios de lectura en sus hogares, quedando reducida las prácticas de lectura a la escuela y a las actividades programadas con los servicios bibliotecarios.

© UNICEF/VE06/Pérez
Naydú Robledo, coordinadora de los servicios Móviles de la Biblioteca, jugando con Katherina Raquel (9 años) y María Francia (5 años).

     Desde que hace 10 años comenzara con el apoyo del UNICEF su recorrido, la Bibliofalca ha remontado las aguas del Orinoco en multitud de ocasiones, en un viaje cargado de ilusiones. Luz Naydu Robledo, coordinadora de los servicios móviles de la Red de Bibliotecas del Estado Amazonas. nos relata algunas de las actividades implementadas ; “Además de servicios bibliotecarios se han impartido capacitaciones a los docentes, procesos de formación a las comunidades además de muchas actividades con los niños y niñas indígenas, como son los festivales de cuenta cuantos o los encuentros interculturales de niños de río, para el rescate de su cultura”.

      En las primeras visitas a las comunidades, nos cuenta Naydu, era ciertamente difícil el contacto con las comunidades. “Ellos se mostraban tímidos, se escondían y no nos contestaban. Ahora ya se ha roto esa barrera, es un compartir mutuo”. El trabajo requiere pasar largas jornadas en el río, pernoctando en las comunidades indígenas del Orinoco Medio. Sin embargo, las satisfacciones que proporciona el compartir con los niños y niñas indígenas justifica el esfuerzo realizado. “El trabajo implica un gran esfuerzo porque se ha aumentado el número de salidas que realizamos, pero merece la pena realizar este esfuerzo. En las salidas con la Bibliofalca pasamos 15 días de comunidad en comunidad. Recuerdo en una ocasión que íbamos a la comunidad de La Primavera, y nos retrasamos y llegamos como a media noche Entonces vimos que toda la comunidad estaba esperándonos, junto al río, gritándonos y alumbrándonos con linternas para que entráramos por el canal sin problemas. Cosas como estas le emocionan a una”.

     10 años después de su botadura el resultado de las actividades desarrolladas por la Bibliofalca son ciertamente importantes. Da servicio en su recorrido a 32 comunidades indígenas de los municipios Autana y Atabapo, atendiendo a más de 500 niños y niñas indígenas de los pueblos jivi, piaroa, kurripaco, baniva y piapoco. Estos niños hoy disfrutan de sus juegos, bailes y prácticas tradicionales hablando en su idioma materno, a la vez que disfrutan de las maravillosas historias recogidas en los libros, mientras la bibliofalca sigue de camino a una nueva comunidad donde dejar parte de su cargamento de alegría e ilusión.
 
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Autor: Oskar Pérez Redondo

 

 
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