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Tambores de ciudadanía

© UNICEF/VE07/David
24 adolescentes y adultos se están capacitando para poder luego enseñar a los niños y niñas de su comunidad sus conocimientos sobre la cultura afro-venezolana y afro-caribeña.

Rescatar la cultura y construir la ciudadanía de niños y niñas afrodescendientes al ritmo de tambores

     BARLOVENTO, junio 2008.- Venezuela es un país multiétnico y multicultural. Además de 34 pueblos indígenas (2,2% de la población), cuenta con una fuerte presencia de afrodescendientes en nueve estados, fundamentalmente en la región norte-costera, en algunos poblados de los estados Bolívar y Zulia, así como en las zonas peri-urbanas de las grandes ciudades. Sin embargo, aun no se cuenta con cifras estadísticas.

     Como herencia de la época colonial, esta población ha sido discriminada y excluida. La carencia de servicios de educación y salud de calidad se suma su vulnerable situación económica y social por lo que, en general, los afrodescendientes enfrentan constantes desafíos para salvaguardar su herencia cultural y hacer valer su derecho a vivir su cultura y a la no discriminación.

     Para revertir esta tendencia, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través de la Oficina de Enlace con las Comunidades Afrodescendientes crearon en conjunto la primera “Cátedra de Percusión y Construcción de Ciudadanía con Niños, Niñas y Adolescentes de Comunidades Afrodescendientes”. El proyecto piloto, iniciado a finales del 2007 y financiado en parte por el comité francés de UNICEF, se lleva a cabo actualmente en las escuelas de las comunidades de La Arenita, Las Delicias, Pueblo Nuevo y la aldea universitaria de Cumbo en San José de Barlovento, municipio que se ha destacado por la presencia de la población afrodescendiente.“Gracias a la cultura se podrán superar los problemas sociales que afectan a los niños y niñas  para que tengan una vida libre de violencia”, destaca Nadya Vásquez, Representante de UNICEF en Venezuela.

© UNICEF/VE07/David
Una vez al mes, los niños y niñas de la Cátedra siguen talleres destinados en fomentar en ellos la reflexión, la autoestima, el respeto hacia los demás y así prevenir la violencia.

     Como lo indica el nombre del proyecto, éste tiene dos grandes objetivos. El primero es el rescate de la cultura afro-venezolana y afro-caribeña a través de la divulgación entre los niños, niñas y adolescentes de la historia, de los valores, de los símbolos y de la música de esa cultura. “Es importante que los niños y niñas conozcan sus raíces, para que sepan quienes somos y de donde venimos,” explica Jhonny Rudas, uno de los dos profesores de la cátedra. Él y Miguel Urbina, reconocidos músicos afro-venezolanos, trabajan en esta fase piloto con 159 niños, niñas y adolescentes entre 8 y 16 años para familiarizarlos con los tambores de fulía y parranda, entre otros instrumentos heredados de sus antepasados congoleños. Asimismo, 24 adolescentes y adultos de las comunidades siguen una formación como para darle sostenibilidad al proyecto. La capacitación de estos multiplicadores se ha hecho con apoyo de UNICEF, organismo que además participó en el diseño de la cátedra y en el suministro de los instrumentos, construidos a la manera tradicional por artesanos de la región.

     El segundo objetivo del proyecto es promover los valores de solidaridad, cooperación, respeto, autoestima entre otros para generar interés en los niños, niñas y adolescentes en actividades que mejoren su calidad de vida y su convivencia con los demás. De esta manera un sábado al mes los jóvenes dejan sus instrumentos para participar a talleres relacionados a estos temas dictados por la profesora Nelmir Marrero. UNICEF acompañó a las instituciones mencionadas en el diseño del plan de la actividad y de capacitación. “Además de responder a nuestra línea política de visibilización de la comunidad afrodescendiente en Venezuela, esta cátedra permite la formación de ciudadanos a partir de su propia cultura”, resalta funcionaria de la Oficina de Enlace con las Comunidades Afrodescendientes.

     Aunque es pronto para tener resultados significativos en materia de disminución de los riesgos sociales, el programa piloto ya tuvo su primer gran éxito. Tuvo que ser adaptado a 160 jóvenes de cuatro comunidades cuando estaba previsto sólo para 80 de dos comunidades. El incremento en el alcance se debió a que la comunidad de la región ha visto en esta iniciativa una maravillosa herramienta de reafirmación cultural y de integración social para sus hijos e hijas, por lo que en el segundo semestre 2008 se tiene previsto la extensión  de este proyecto a más comunidades afrodescendientes del país, para que más niños y niñas puedan conocer sus raíces.

Por Nicolas David

 

 
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