Historias de vida

 

Acercándose a la escuela nuevamente

© UNICEF/Uruguay/2007/Singer

El trabajo de las maestras comunitarias en El Cerro marcó el inicio de un proceso de integración de la comunidad a la escuela.

Al principio, ni las maestras ni las familias sabían muy bien cómo iba a funcionar. Pero las expectativas fueron superadas y los padres se empezaron a acercar a la escuela. La maestra Bety recuerda con satisfacción que “al final del año muchos padres nos preguntaban si íbamos a ir de nuevo a la casa. Incluso cuando íbamos caminando por el barrio, muchos nos invitaban a tomar mate con ellos o nos preparaban algo para comer. Nos estaban esperando”.

La vinculación de los padres es fundamental pues son quienes garantizan que los niños y niñas sigan yendo a la escuela. Mónica y sus hermanos cuentan con la fortuna de que sus padres se esfuerzan a diario para brindarles, en la medida de lo posible, todo lo que necesitan con tal de que les vaya bien en el estudio. “Esa es mi recompensa”, dice Carmen.

Ahora Mónica y José Luis estudian con otro ánimo. Participan en talleres y actividades extracurriculares. Así, cada uno a su ritmo ha mejorado su desempeño académico y fortalecido sus relaciones con los compañeros de clase y con las maestras. Incluso Mónica dice que el próximo año quiere volver a la escuela como lo hacía hace unos años.

Pero la escuela ya no es lo mismo que antes. Mónica lo confirma todos los días cuando al llegar a la puerta ve el colorido mural que pintó hace unos meses con sus compañeros de taller. La escuela ahora también es suya.

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