La educación es lo primero
Por Natalia Jaramillo Mónica vive con sus padres y sus hermanos en una pequeña casa de chapa en El Cerro, uno de los barrios menos favorecidos de Montevideo, donde los niveles de repetición y deserción escolar son altos. A pesar de ser una familia de escasos recursos, el padre trabaja todo el día para brindarles lo necesario y la madre tiene claro que “la educación es lo primero” para que sus hijos puedan salir adelante. Mónica siempre se ha destacado por ser buena alumna y sueña con ser maestra. Y aunque a su hermano José Luis le cuesta un poco más de trabajo, su madre Carmen insiste en que no deje de estudiar.
Sin embargo, en la escuela solían tener dificultades que los hacían alejarse: el carácter fuerte de Mónica y la inconstancia de José Luis afectaban su rendimiento y las relaciones con los demás compañeros de clase. Sus maestras vieron la necesidad de trabajar de una forma diferente con ellos, así como con muchos otros niños que presentaban los mismos problemas de conducta. En el 2005 la familia de Mónica fue una de las que participó en el Programa Maestros Comunitarios, que tiene el propósito de disminuir la repetición, mejorar los niveles de aprendizaje y el vínculo entre la escuela y las familias. Durante el 2005 se desarrolló en 255 escuelas de las zonas más pobres del Uruguay, dentro de las cuales se encontraba la escuela a la que asisten Mónica y José Luis. Ésta es su historia... Acercándose a la escuela nuevamente
Maestros comunitarios Desde acá podés obtener mayor información sobre el Programa Maestros Comunitarios implementado por el Consejo de Educación Primaria, con la financiación de INFAMILIA, el apoyo técnico y financiero de UNICEF y la asistencia técnica de El Abrojo. |