Situación general de Uruguay
Historia Este progreso se detuvo debido a la crisis económica mundial iniciada en 1929 en Estados Unidos, que también repercutió en Uruguay a partir de 1930. Las restricciones del comercio internacional generaron aumento de la desocupación y caída del ingreso. A partir de 1945 la intervención del Estado en la economía recibió un nuevo impulso con la nacionalización de las empresas británicas. La prosperidad económica y el impulso del gobierno consolidaron un vigoroso crecimiento de la industria. Otra vez, el país de los años 50 parecía recordar al país de los años 20. El desarrollo cultural era muy importante y el analfabetismo tendía a desaparecer. Sin embargo, hacia 1955 se inició una crisis económica que afectó también a las instituciones públicas. Durante la década de 1960 se inició un proceso de deterioro social, político y económico. El estancamiento de la ganadería y el fin del proceso de industrialización, completaron el panorama negativo. Las Fuerzas Armadas fueron asumiendo el poder y en 1973 disolvieron las cámaras dando comienzo a la dictadura militar que duró 12 años. La crisis financiera y económica de 1982, que aceleró la inflación y sobre todo la desocupación, llevó a los militares a ceder el poder a la sociedad civil, aunque con ciertas limitaciones. Recién en 1984 se llevaron a cabo elecciones y en 1985 Uruguay volvió a vivir en democracia nuevamente. Pero una vez más, la crisis que golpeó al país en julio de 2002, catalogada como una de las peores que vivió Uruguay a lo largo de su historia, agudizó el fenómeno de pobreza infantil que viene arrastrando desde hace décadas, y también puso en evidencia la ausencia de una política específica de infancia que garantice su pleno bienestar. Prioridades pendientes El 28 de setiembre de 1990. Uruguay ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), tratado internacional que reconoce al niño como sujeto de derechos y establece las responsabilidades que tienen el Estado y la sociedad para que niños y adolescentes vivan sanos, seguros, protegidos y desarrollen al máximo sus aptitudes físicas y mentales. Con ese acto el país asumió el compromiso de poner en vigor leyes y acciones que permitan que cada niño y adolescente uruguayo pueda ejercer cada uno de sus derechos. A 17 años de su ratificación, los datos demuestran que aún hoy el país no ha cumplido con todas las obligaciones adquiridas y que miles de niños todavía viven con sus derechos vulnerados. Por eso UNICEF trabaja en Uruguay desde 1992 acompañando, contribuyendo y movilizando los esfuerzos nacionales y la voluntad política para cambiar esta realidad. Todavía queda mucho por hacer.
La pobreza en números
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