Primera infancia
De 0 a 5 años: Un buen comienzo En América Latina, Uruguay se había destacado por las óptimas condiciones en que vivían niños y niñas. Casi todos tenían acceso a salud y los indicadores de inmunización y mortalidad infantil habían alcanzado niveles satisfactorios, sobrepasando a muchos países de la región. Sin embargo, la crisis económica del 2002 afectó considerablemente a la población uruguaya y, en especial, a los niños en los primeros años de vida. Aunque la situación ha mejorado levemente a partir del 2004, los niños entre 0 y 5 años aún hoy siguen siendo la población más vulnerable. En 2005 más de la mitad de los niños menores de 5 años (54,5%) eran pobres (INE, 2006). Aproximadamente 1 de cada 10 niños vivía en hogares que no lograban cubrir sus necesidades básicas y alrededor de 1.000 niños pequeños se encontraban pasando la mayor parte del tiempo en la calle. Teniendo en cuenta la importancia de garantizar el bienestar a los niños en la primera infancia con el fin de poder asegurar buenas bases para el desarrollo futuro, la pobreza no permite tener un buen comienzo. Esta situación se ha reflejado en el deterioro de los indicadores de salud como disminuciones en las coberturas de inmunización y la aparición reciente de problemas de malnutrición especialmente en los niños menores de 2 años. UNICEF y la Sociedad Uruguaya de Pediatría pudieron confirmar que uno de cada dos niños pequeños sufre de anemia, vulnerando así su salud y comprometiendo su aprendizaje. Aunque se han logrado buenos indicadores de mortalidad infantil (13,2 por mil nacimientos en el 2004), el conjunto del sistema de protección social no ha podido asegurar el bienestar de los niños. En otras palabras, los niños sobreviven, pero lo hacen acumulando déficit derivados de la situación de pobreza que los colocan en desventaja para afrontar los desafíos del futuro (UNICEF, 2005). Se podría creer que un crecimiento en la economía ayudaría a revertir estas situaciones. Sin embargo, el crecimiento económico que vivió el país entre el 2003 y el 2004 y la consiguiente reducción en el desempleo, al parecer no han logrado disminuir la incidencia de la pobreza y la indigencia en los primeros años de vida. Por esta razón hoy más que nunca debe haber un compromiso fuerte por garantizar el bienestar de los niños más pequeños de Uruguay, con el fin de asegurar un buen comienzo a las generaciones del futuro y empezar así a romper el círculo de la pobreza.
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