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La primera semana

Los primeros 300 kilómetros de la cabalgata de UNICEF se recorrieron en los departamentos de Artigas y Salto. Durante el recorrido se realizaron 5 actividades en escuelas rurales, fueron entregadas 8 bibliotecas del proyecto “Llegaron los libros” y compartimos con más de 400 alumnos de 14 escuelas rurales de la zona.

Kilómetro 0

A las 8.30 de la mañana del lunes 12 de noviembre, los habitantes de Bella Unión se reunieron en la plaza 25 de agosto para saludar la cabalgata de UNICEF que arrancaba su recorrido de 1000 km por el interior del Uruguay hasta llegar a la ciudad de Montevideo un mes más tarde.

Con la presencia de autoridades locales y representantes de la Cruz Roja que acompañaban el inicio de la cabalgata, los curiosos espectadores confirmaban el rumor que rodó el fin de semana por Bella Unión, que UNICEF estaba en la ciudad. Así, en medio de saludos oficiales y espontáneos aplausos, se inició uno de los recorridos más inusuales que UNICEF haya realizado en su presencia en el país.

Los jinetes, entre quienes se encontraban el Representante de UNICEF en Uruguay, representantes del Movimiento Scout del Uruguay, miembros del Ejército Nacional, el equipo de Recorriendo Uruguay y una invitada especial proveniente de Países Bajos, montaron sus caballos llenos de expectativa por empezar a conocer el Uruguay a profundidad, cargados de libros para dejar en las escuelas rurales, y con la mente y el corazón abiertos para escuchar y aprender.

Después de 19 kms de recorrido, aproximadamente 15 jinetes llegaron a la escuela rural No. 64 de Cainsa, la primera de las 4 que se visitarían en el departamento de Artigas. En ella se reunieron también los alumnos de las escuelas 31 de Coronado y 41 de Campodónico. Al medio día, bajo la sombra de un ceibo, aproximadamente 100 niños esperaron a los jinetes y los recibieron con aplausos, mientras los caballos formaban frente a la escuela. Un buen comienzo para este recorrido de 30 días.

Este primer tramo de la cabalgata abrió los ojos de muchos a un Uruguay que vive muy lejos de Montevideo, en medio de extensos campos poblados de ganado y ovejas, con una población rural orgullosa de sus tradiciones y su forma de vida. Los sorpresivos saludos de algunos gauchos en medio del campo abierto e inhabitado, levantaban el coraje de los jinetes por continuar un recorrido que reafirmaba las tradiciones del Uruguay invisible.

Visitando las escuelas rurales

La búsqueda de escuelas rurales definió el recorrido cada día. Algunas veces sobre la ruta y otras en medio del campo, el recorrido de esta primera semana nos llevó a visitar 5 escuelas rurales, donde se entregaron 8 bibliotecas y participaron aproximadamente 400 niños.

Cada día los niños, maestros y padres nos recibieron con los brazos abiertos en sus escuelas y nos permitieron conocer su realidad. La llegada de la cabalgata, de las bibliotecas y de los talleres de animación a la lectura se convirtió en una fiesta para aquellos que son casi siempre los más olvidados. En la Escuela No. 37 de Colonia las Flores, en Salto, la maestra nos contaba que hacía casi 20 años la escuela no recibía una visita de esta magnitud. Igualmente, la llegada de visitantes extranjeros ha sido una sorpresa para los niños, quienes empezaron a romper las fronteras del mundo que conocían hasta ese día: nombres de países y banderas que desconocían, acentos e idiomas diferentes.

¿Escuela rural sólo hay una?

No, dentro del nombre de “escuela rural” entran muchos tipos de escuelas diferentes. Algunas sobrepobladas por estar ubicadas frente a la ruta y junto a algún poblado o MEVIR (agrupamiento de casas para población rural). Otras, alejadas de las rutas principales, en medio del campo, y por ende con menos alumnos y generalmente unidocentes. Y en el medio, un mundo de opciones que van cambiando según la población rural migra buscando opciones de trabajo en el campo, hasta las escuelas para los niños de pequeñas colonias de inmigrantes.

El estereotipo de la escuela rural con una sola maestra y pocos niños fue totalmente cambiado en los primeros días de cabalgata. El segundo día de cabalgata, el 13 de noviembre, visitamos la escuela rural No. 39 de Colonia Palma en Artigas. Ese día no sólo nosotros nos encontramos con diferentes realidades de la educación rural, sino que también fue un encuentro entre sus protagonistas. La escuela de Colonia Palma cuenta con más de 160 alumnos en primaria y algunos en ciclo básico. A ella asistieron 20 alumnos y maestros de varias escuelas de la parte Este de Artigas (Escuela No. 44 El Volcán, Escuela No. 4 de Chacras de Pintado, Escuela No. 46 de Rincón de Pacheco) quienes tuvieron que viajar más de 5 horas para asistir a la actividad. Frente a nuestro asombro, muchas de las maestras nos comentaron que ellas hacían un recorrido similar a diario, pues venían casi todas desde la ciudad de Artigas para trabajar en las escuelas cercanas a Bella Unión. Muchas incluso, después de viajar 3 horas en ómnibus, deben hacer los últimos kilómetros hasta la escuela en bicicleta o a caballo.

Maestras y alumnos de la escuela de Colonia Palma, que queda ubicada frente a la ruta 3 y junto a un MEVIR, conocieron la realidad de los alumnos de las escuelas de la zona del Este que son mucho más rurales, unidocentes y con menor cantidad de alumnos. Después de conocer la biblioteca que les estaba siendo donada, mientras las maestras de Colonia Palma nos contaban sobre su proyecto de crear una biblioteca comunitaria para promover la lectura entre las familias del MEVIR que generalmente son de bajo nivel educativo y de escasos recursos, los maestros del Este del departamento comentaron lo importante que era fomentar la lectura en poblaciones de frontera, donde la influencia de Brasil es muy fuerte y el portugués irrumpe en la enseñanza del castellano. “Muchos de los niños ven tanta televisión de Brasil, que no pueden pronunciar la ch y la escritura se les confunde”.

Sin embargo, esto no quiere decir que las escuelas rurales que todos tenemos en el imaginario no existen. En esta semana tuvimos la oportunidad de visitar la Escuela Rural No. 13 de Palma Sola en Artigas y la Escuela Rural No. 37 de Colonia las Flores en Salto. Ambas escuelas cuentan con una sola maestra que vive en la escuela de lunes a viernes y que atienden a 6 y 10 niños respectivamente. Sin embargo, sus realidades son totalmente diferentes. Mientras que en Palma Sola cuentan con un auxiliar de servicio que ayuda con el aseo, la huerta y la cocina para todos, en Colonia las Flores las condiciones son mucho más difíciles pues la escuela no cuenta con electricidad ni con auxiliar de servicio. De este modo la maestra debe hacer el rol de educadora y de madre al mismo tiempo, en medio además de una comunidad con inmigrantes en su mayoría rusos, polacos y ucranianos que continúan hablando su lengua natal en las reuniones de la Comisión de Fomento de forman los padres.

Escuelas participantes

ARTIGAS

Escuela No. 64 Cainsa

Escuela No. 41 Campodónico

Escuela No. 31 Coronado

Escuela No. 44 El Volcán

Escuela No. 4 de Chacras de Pintado

Escuela No. 46 de Rincón de Pacheco

Escuela No. 39 de Colonia Palma

Escuela No. 13 Palma Sola

Escuelas No. 23 y 77 de Baltasar Brun

SALTO

Escuela No. 22 Palomas

Escuela No. 32 Saucedo

Escuela No. 48 Chacras de Constitución

Escuela No. 37 de Colonia las Flores

Escuela No. 85 Colonia el Charrúa

 

 
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