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| © UNICEF/ HQ05-2094/Cranston |
| Un muchacho levanta los brazos en señal de victoria durante un partido de fútbol improvisado sobre una pista de aterrizaje en el sur del Sudán. Lleva una camiseta con el logotipo y el lema “Fight for life. Fight HIV/AIDS”. |
El rostro del VIH/SIDA es cada vez más joven. Por cada persona que vive con el SIDA, hay una comunidad o una familia afectadas. A medida que la enfermedad conlleva la desaparición de los progenitores y de las personas que se ocupan de los niños, agrava la pobreza y la desesperación entre los niños y los adolescentes, y limita los recursos de las familias.
El efecto del VIH/SIDA sobre los niños y niñas se observa de manera especial en el aumento de niños y adolescentes huérfanos a causa de la enfermedad, que compromete gravemente su educación, su salud y su bienestar. A veces tienen que abandonar la escuela o no reciben en su hogar los alimentos y los vestidos que necesitan; en algunos casos pueden ser víctimas de la angustia, la depresión o de malos tratos.
Los huérfanos a causa del SIDA no son los únicos niños afectados por la epidemia. Muchos otros viven con progenitores que sufren enfermedades crónicas, en hogares que han acogido a niños y niñas huérfanos de otras familias, o han perdido a sus profesores o a otros adultos de su comunidad a causa del SIDA. Las personas que viven con el VIH o están afectadas por el VIH sufren una estigmatización que provoca una discriminación casi tan fatal como el propio virus. Debido a la ignorancia y la negación de la realidad que rodea la enfermedad en muchas partes del mundo, los niños cuyos padres y madres han muerto a causa del SIDA son a menudo víctimas de malos tratos en los lugares donde se refugian para encontrar asistencia: se les trata con dureza en los hogares de guarda, no tienen acceso a la escuela o a la atención de la salud, les despojan de su herencia y les empujan a la calle. La estigmatización y la discriminación siguen siendo los obstáculos más importantes en lo que se refiere a las pruebas de detección, el tratamiento y la prevención. Esto en parte explica por qué en algunos países hasta un 90% de las personas con VIH desconocen su situación.