Por qué lo hacemos

La reducción de la pobreza comienza por la infancia

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ02-0568/Pirozzi
Una niña sonriente realiza sus tareas en una escuela primaria en Madagascar.

La mayoría de las personas que viven en una situación de pobreza son niños y niñas. La pobreza impide la realización de los derechos de la infancia. Asimismo, debilita el entorno protector del menor de edad, ya que el maltrato y la explotación de la infancia están vinculados a una pobreza generalizada y profundamente arraigada. La pobreza también arruina sus vidas debido a la mala salud y la desnutrición, y frena su desarrollo físico y mental, menoscaba su energía y socava su confianza en el futuro. En ninguna sociedad se ha producido una reducción amplia de la pobreza sin haber realizado primero inversiones cuantiosas en el derecho a la salud, la nutrición y la educación básica de sus habitantes.

La pobreza se trasmite de una generación a la siguiente. Por ejemplo, madres empobrecidas y desnutridas dan a menudo a luz niños y niñas con bajo peso. Estos recién nacidos corren un mayor peligro de morir y, si sobreviven, tienen menos posibilidades de crecer y desarrollarse plenamente. La desnutrición crónica, la carencia de micronutrientes y una recurrencia de las enfermedades pueden causar un bajo rendimiento escolar. De esta manera, los niños y niñas afectados suelen abandonar la escuela más temprano y trabajar en ocupaciones por debajo de la línea de la pobreza, si es que consiguen encontrar trabajo.

Quebrar este ciclo de pobreza depende de las inversiones que realicen los gobiernos, la sociedad civil y las familias en los derechos y el bienestar de la infancia, y en los derechos de la mujer. Invertir en la salud, la nutrición, la educación y el desarrollo social, emocional y cognoscitivo de la infancia, y en el logro de la igualdad de género, no es únicamente una inversión en una sociedad más democrática e igualitaria, sino que también es una inversión en una población más sana, más alfabetizada y, en última instancia, más productiva. Invertir en la infancia es una decisión moralmente correcta. También es una sólida inversión económica, que genera un rendimiento extraordinario. Es por ello que el UNICEF dice "Financiar el desarrollo: Invertir en la infancia".  Y también "La reducción de la pobreza comienza con los niños". Y el mundo está de acuerdo con estas afirmaciones. Seis de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (enlace externo) están directamente relacionados con la infancia.

El UNICEF ha producido recientemente varias publicaciones sobre la pobreza y la infancia.  Otras organizaciones internacionales y no gubernamentales se dedican cada vez más a la infancia y la pobreza.

Los enlaces externos se abren en una nueva ventana y llevan a páginas que no son del UNICEF.


 

 

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