Agua, saneamiento e higiene

WASH en un mundo cambiante

Imagen del UNICEF
© UNICEF/UN09155/Lynch
Sushmita Rani, de 7 años, se lava la cara en el espacio común que su familia comparte con otras nueve familias. Cuando se le preguntó lo que quiere hacer cuando sea grande, Sushmita no duda: "A medida que crezca voy a seguir estudiando. Voy a estudiar mucho. Después voy a convertirme en maestra y a enseñar a otros niños como yo".

 

El agua limpia, los retretes básicos y las prácticas adecuadas de higiene son esenciales para la supervivencia humana y constituyen la base sobre la que se construye el desarrollo. Las mejoras en el acceso a esas necesidades básicas tienen un impacto positivo en el crecimiento y el desarrollo de los niños y las comunidades de todo el mundo.

WASH y la salud

Las enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento representan algunas de las causas principales de la muerte de niños menores de cinco años. Si se carece de acceso a agua limpia y retretes básicos y no se llevan a cabo prácticas adecuadas de higiene, se ponen en peligro la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de los niños.

Cada día mueren más de 800 niños menores de cinco años por enfermedades prevenibles relacionadas con la diarrea, causadas por la falta de acceso al agua, el saneamiento y la higiene. La malnutrición se asocia con la diarrea frecuente o con infecciones verminosas intestinales derivadas de unas condiciones de WASH deficientes. Existe un círculo vicioso entre la diarrea y la malnutrición, especialmente para los niños.

Cuando un niño tiene diarrea, come menos y tiene menos capacidad para absorber los nutrientes de los alimentos. A su vez, la malnutrición los hace más sensibles a contraer diarrea cuando se exponen a excrementos humanos. Los servicios precarios de saneamiento y la higiene inadecuada se asocian también al retraso en el crecimiento, una enfermedad que causa daños físicos y cognitivos irreversibles. En 2014, 159 millones de niños menores de cinco años padecieron retrasos en el crecimiento: eso representa uno de cada cuatro niños de todo el mundo.

Otros millones de niños contraen enfermedades, se vuelven más débiles o sufren discapacidades debido a otras infecciones y enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento, como el cólera, el paludismo, el tracoma, la esquistosomiasis, las infestaciones verminosas y la dracunculosis.

WASH y la educación

El acceso a agua limpia y retretes básicos, además de unas buenas práctica de higiene, desempeñan un papel importante en la educación.

Muchos niños –especialmente, niñas– deben dedicar su tiempo a recoger agua y, como resultado, pierden la oportunidad de ir a la escuela. En todo el mundo, las mujeres y los niños pasan unos 200 millones de horas al día recogiendo agua. El problema no es solo la falta de acceso a agua; la falta de acceso a retretes básicos y separados por género en las escuelas son motivo de muchos problemas más. Las adolescentes son las más perjudicadas, ya que necesitan un espacio privado y limpio donde poder llevar a cabo su higiene menstrual con intimidad y dignidad.

WASH no solo limita a los niños a la hora de ir a la escuela. Muchos niños sufren daños físicos y cognitivos derivados de enfermedades asociadas al agua y el saneamiento que perjudican su rendimiento escolar y sus logros académicos en general.

WASH y la economía

El impacto de unas condiciones precarias de WASH va más allá de la salud y la educación; recae también sobre la economía por medio de los gastos en salud y el reparto de trabajo.

Si pudiéramos proporcionar instalaciones de agua y saneamiento de bajo coste para los países que las necesitan, el mundo ahorraría 263.000 millones de dólares al año. Si todo el mundo tuviera acceso a estos servicios, solo la reducción de las enfermedades relacionadas con la diarrea supondría un ahorro de 11.600 millones de dólares en costes de tratamientos para la salud, y se generarían 5.600 millones de dólares en gastos de mano de obra.


 

 

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