Agua, saneamiento e higiene

UNICEF en acción

La primera medida de UNICEF en la esfera del agua y saneamiento fue en respuesta a una angustiosa sequía que afectó a cientos de pueblos en el norte de la India en 1966. Desde entonces, UNICEF ha trabajado en más de 90 países alrededor del mundo para mejorar el acceso al agua potable y el saneamiento y promueven concienciación sobre la higiene.

A lo largo de los años, los programas de UNICEF que comenzaron con un énfasis en el soporte del abastecimiento de agua, como plataformas de perforación y bombas de mano, han evolucionado hacia una mayor concentración en el saneamiento y la programación para el apoyo del desarrollo de políticas, en la creación de capacidad de instituciones y creación de conciencia sobre la higiene. UNICEF emplea un planteamiento basado en los derechos humanos y trabaja en alianza con comunidades –sobre todo mujeres y niños– en la planificación, realización y mantenimiento de sistemas de agua y saneamiento.
UNICEF colabora con gobiernos y otros aliados para crear condiciones para el cambio –o posibilitando los ambientes– para garantizar la eficacia y sostenibilidad de todos los programas de agua, saneamiento e higiene.

Mediante su colaboración directa con organizaciones basadas en la comunidad y con las mismas comunidades y familias, UNICEF ayuda a garantizar que las familias tienen acceso a un suministro de agua apta para el consumo e instalaciones sanitarias seguras y convenientes. A través de la promoción de la higiene –y sobre todo la promoción del lavado de manos con jabón– UNICEF trabaja para maximizar los beneficios en materia de salud, con especial hincapié en la supervivencia, crecimiento y desarrollo de la infancia.

“El agua insalube, el saneamiento inadecuado y los hábitos de higiene pobres desempeñan un papel fundamental en la mortalidad infantil", según afirmó la ex Directora Ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman.

UNICEF trabaja para conseguir la construcción de escuelas más sanas y más atractivas para los niños, sobre todo para las niñas, por medio de los programas escolares de agua, saneamiento e higiene. Los niños más saludables aprenden de manera más eficiente, y las niñas que dedican menos tiempo para transportar agua disponen de más tiempo para ir a la escuela. Al ayudar a construir instalaciones de saneamiento separadas y dignas en las escuelas, se reducen las tasas de abandono escolar, sobre todo entre las niñas. Además, la promoción de la higiene en las escuelas crea condiciones en las que los niños son ellos mismos agentes del cambio en sus familias y comunidades.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ04-1269/Giacomo Pirozzi
Una letrina construida con la asistencia del UNICEF, cerca de Port Moresby, Papua Nueva Guinea.

La Convención sobre los Derechos del Niño protege el derecho de la infancia a un nivel de vida adecuado y al más alto nivel posible de salud. El cumplimiento de estos derechos es un aspecto central de los objetivos del UNICEF en lo que concierne a sus programas de agua y saneamiento ambiental.

El UNICEF colabora con los gobiernos y otras instituciones a fin de generar los ambientes propicios o las condiciones necesarias para el cambio y garantizar así la eficacia y la durabilidad de todos los programas de agua y saneamiento.

Al trabajar directamente con las organizaciones comunitarias, con las comunidades y con las familias, el UNICEF contribuye a procurar que todos los hogares tengan acceso al abastecimiento de agua pura y potable, así como a las instalaciones sanitarias cómodas y adecuadas. Mediante los programas de saneamiento ambiental y fomento de la higiene, el UNICEF apunta a aumentar al máximo posible los beneficios para la salud, concentrándose particularmente en la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de los niños y niñas de corta edad. 

“Todas las escuelas primarias del mundo deberían contar con instalaciones sanitarias separadas para niños y niñas y con fuentes de agua pura y potable.” — Carol Bellamy, Directora ejecutiva del UNICEF

El UNICEF apunta a lograr que las escuelas sean lugares más atractivos y salubres para la infancia, y en especial para las niñas, mediante programas de agua, saneamiento e higiene escolar. Los alumnos sanos aprenden mejor, y las niñas que pasan menos horas recogiendo agua tienen más tiempo para estudiar. La colaboración para la construcción de instalaciones sanitarias adecuadas y separadas por género en las escuelas puede ayudar a disminuir las tasas de deserción escolar, especialmente entre las niñas. Asimismo, el fomento de la higiene en las escuelas genera las condiciones necesarias para que los niños y las niñas se conviertan en agentes de cambio dentro de sus propias familias y comunidades. 

En las situaciones de emergencia, el abastecimiento de agua potable y servicios de saneamiento adquiere una importancia fundamental. El UNICEF se encuentra a la cabeza de las actividades de suministro de agua y servicios de saneamiento en las situaciones de crisis y emergencia en todo el mundo. Es más, el UNICEF participa hace años de las iniciativas relacionadas con el agua y el saneamiento en la mayoría de los países y, con frecuencia, es el primer organismo de las Naciones Unidas que se hace presente en las emergencias para abastecer de agua y servicios de saneamiento a las personas afectadas.


 

 

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