Haití

En Gonaïves aumentan los casos de cólera tras el paso de huracán Tomas

Imagen del UNICEF
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Una niña posa en medio de las inundaciones ocurridas en Raboto, un barrio marginal de Gonaïves, en la región haitiana de Artibonite, que sufrió el duro azote del huracán Tomas.

Por Benjamin Steinlechner

GONAÏVES, Haití, 10 de noviembre de 2010 – Después de varios días de 14 horas de duración combatiendo una epidemia de cólera en la ciudad costera de Gonaïves, la última cosa que la Dra. Dieula Louissaint necesitaba era un huracán.

Como jefe del Departamento de Salud de la región Artibonite, la Dra. Louissaint había trabajado infatigablemente para coordinar la respuesta al brote de cólera aquí. Sus esfuerzos se complicaron todavía más cuando el huracán Tomas vino rugiendo a esta nación caribeña la semana pasada.

Gonaïves, asentada en el norte de la región, con montañas a un lado y el océano al otro, fue golpeada con especial fuerza.

Los casos hospitalarios al alza

“Además de tener que interrumpir nuestra labor para responder a la epidemia, otra razón para el aumento en el número de infecciones es que las personas no tenían acceso a las instalaciones sanitarias. Muchas murieron en casa e infectaron a otras”, explicó la Dra. Louissaint.

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Unos niños dados de alta tras recibir el tratamiento contra el cólera en el hospital de Raboto en Gonaïves (Haití), en respuesta al brote de cólera.

“Las aguas de la inundación han dispersado la enfermedad todavía más y han infectado a muchas personas que consumieron agua sin tratar. En conjunto, el huracán ha retrasado nuestros esfuerzos para responder a la propagación adicional del cólera en Artibonite,” añadió.

En las afueras de ciudad, el hospital de Raboto recibe ahora a cientos de pacientes por día. “Vemos mucho más casos aquí después del huracán”, dijo Marcel Chatelier, médico jefe del hospital. “En el espacio de dos días, teníamos 388 casos”.

El huracán complica la respuesta

UNICEF y sus aliados distribuyeron cantidades grandes de sales de rehidratación orales, pastillas de purificación de agua y otros suministros antes de la tormenta. Sin embargo éstos, por sí solos, no eran suficientes para ayudar a los casos más graves.

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Una mujer con gesto preocupado observa a su nieto que padece una infección de cólera en el hospital de Raboto en Gonaïves (Haití). En parte de esta región, el cólera ha acabado con la vida de cientos de personas y ha provocado la hospitalización de otros miles.

“Nos pareció que nos habían abandonado durante cuatro días”, dijo la Dra. Louissaint. “No podíamos movernos a ninguna parte”. En consecuencia, apuntó, las muertes por cólera aumentaron en los hospitales de la región septentrional de Artibonite.

El agua y el viento azotaron Gonaïves durante dos días a finales de la semana pasada y causaron inundaciones en el centro de la ciudad y obligando a muchos residentes a buscar refugio en tierras más altas y en escuelas y centros sociales. El huracán, que se esperaba tocase tierra pero que no lo hizo, podría sin embargo haber sido mucho peor.

Una campaña de prevención

En cambio, el daño y la interrupción causada por el huracán Tomas han convertido la respuesta a la epidemia de cólera mucho más difícil  y han aumentado la probabilidad de la propagación de la enfermedad.

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Herida Pierre, de 36 años de edad, y sus nietos están rodeados por las aguas de la crecida en el distrito marginal de Raboto en Gonaïves, Haití.

Una campaña de prevención de cólera ahora en curso en todas las zonas de Haití ayuda a las personas a entender lo que pueden hacer para protegerse y proteger a sus familias contra la infección. La campaña de información aconseja que se laven con regularidad las manos con jabón, beban sólo agua potable y desinfecten cualquier superficie que pueda haber quedado contaminada.

De todos modos, el número de infecciones de cólera sigue aumentando. La región Artibonite constituye la mayoría aplastante de los cientos de muertes y miles de hospitalizaciones causadas por el brote de cólera en Haití.

La tragedia golpea fuertemente

Las cifras significan poco para Herida Pierre, de 36 años de edad, que vive al borde del mar en la empobrecida zona de Raboto, en Gonaïves. Madre de nueve hijos, Pierre dijo que el cólera había acrecentado la preocupación de que sus niños pudieran enfermar “como tantos vecinos aquí”.

Cuando la tormenta empeoró y la tierra cerca de su casa desapareció bajo el agua, los vecinos se precipitaron para ayudar a evacuar a su familia. “Ayudaron a los niños primero. Fui con ellos, con el bebé de mi hija mayor”, recordó Pierre.

Tristemente, su hija de 21 años no fue encontrada hasta el día siguiente, cuando se recuperó su cuerpo en la orilla.


 

 

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