Etiopía

Los equipos de UNICEF se ponen en acción para salvar a los niños y niñas amenazados por los brotes de diarrea en Etiopía y Kenya

Imagen del UNICEF: Boy collects water from a pool in Ethiopia
© UNICEF/HQ06-0513/ Getachew
Medina Humed Ahmed, de 10 años de edad, recoge agua de un estanque formado tras la crecida del Río Awash en la Región de Afar, en Etiopía.

Por Andrew Heavens y Farah Dar

ADALE, Etiopía, 1 de agosto de 2006 – Débil y apático después de tres semanas de reiterados ataques de diarrea, Abdi Kafi, de cuatro años de edad, llora en brazos de su madre.

En la mayoría de los países de Occidente, su estado de salud podría mejorar fácilmente con la ayuda de las sales de rehidratación oral o mediante una visita a una clínica médica. Pero en Adale, la aldea donde vive Abdi, la diarrea es una enfermedad mortal. Por cierto, una semana más tarde la diarrea se cobró la vida de Abdi.

Los funcionarios locales de salud indican que en esta apartada localidad de la Región Somalí de Etiopía, los casos de diarrea de menores de cinco años han aumentado de manera notable desde la época de lluvias, a principios de abril.

“Las lluvias aliviaron la situación de los pastores de la región, cuyos rebaños volvieron a tener alimento", afirmó Gwenaël Rébillon, que dirige la oficina de UNICEF en Gode.

Aumento de las enfermedades transmitidas por el agua

 “Sin embargo”, agregó el Sr.  Rébillon, "hemos notado un aumento de las enfermedades transmitidas por el agua. Que algo tan anhelado como el agua pueda terminar amenazando las vidas de los niños de corta edad constituye una cruel paradoja".

Las precipitaciones significaron sin duda un alivio después de más de tres meses de una grave sequía que a principios de este año no sólo afectó a Etiopía sino que también se hizo sentir en Kenya, Somalia, Djibouti y Eritrea.

La madre de Abdi, Keim Khalif, no sabe dónde ni cómo se contagió su hijo la enfermedad. Los primeros síntomas aparecieron cuando la familia de pastores nómadas se instaló en Adale debido a que la sequía había causado la muerte de las 40 cabras y 60 ovejas que constituían todo su rebaño.

Imagen del UNICEF: A boy carries jerry cans in Ethiopia
© UNICEF/HQ05-0693/ Heger
Un niño transporta bidones destinados a un punto de distribución de agua en un campamento para personas desplazadas debido a la sequía en la Región de Oromia, en Etiopía.

Tras las lluvias, más casos de diarrea

En mayo, junto con las lluvias, se registraron 68 casos de diarrea, mientras que en marzo sólo se habían producido 18.

Bare Jama, un líder comunitario, mantiene un registro escrito de los nombres de los 32 niños, niñas y jóvenes que murieron en los últimos dos meses debido a diversos problemas de salud, entre ellos la diarrea y el paludismo.

“Aunque tuvimos lluvia", comenta, "muchos pobladores aún están débiles. Y ahora tenemos todos estos problemas de salud".

Se cree que el aumento de los casos de enfermedades entre la población se debe a que los dos pozos de agua con que cuenta la aldea están contaminados con el estiércol de los animales que abrevaban en ellos y otras materias. Las estanques formados por las lluvias y la crecida del río también se han convertido en focos de insectos, como los mosquitos que transmiten el paludismo.

Imagen del UNICEF: Boy drinks from small pool in North-Eastern Province, Kenya
© UNICEF/HQ06-0177/ Kamber
Un niño bebe de un pequeño estanque que es la única fuente de agua en la aldea de Bulla Maki, en la Provincia Nororiental de Kenya.

Respuestas ante la crisis

Dieciséis equipos móviles de atención de la salud que cuentan con el apoyo de UNICEF recorren la Región Somalí poniendo sus conocimientos y experiencia, así como sus suministros de medicamentos de emergencia, al servicio de las comunidades más aisladas y apartadas.

A principios de año, esos equipos habían llevado a cabo exámenes médicos de los niños, niñas y jóvenes de la región ante la posibilidad de que sufrieran desnutrición y otros problemas de salud relacionados con la sequía. Ahora que la región recibió lluvias, los equipos móviles – cada uno de los cuales está formado por tres agentes sanitarios que se desplazan en vehículos todo terreno – disponen de todos los elementos que necesitan para combatir la nueva amenaza sanitaria.

“Los equipos están capacitados para prestar servicios a la población pastoril de la región, que está en constante movimiento”, señaló Gwenaël Rébillon. “Si no se interrumpe el flujo de fondos, los equipos cuentan con todo lo necesario para confrontar esta nueva situación”.

La niñez de Kenya también está amenazada por la diarrea

En la vecina Kenya también aumenta el número de casos de diarrea a consecuencia de las lluvias. En el Distrito de Mandera, un brote de esa enfermedad causó en junio la muerte de 13 niños y niñas. En la ciudad de Mandera se han registrado también más de 2.000 casos de diarrea, y los funcionarios sanitarios suponen que una de las causas principales del brote son las aguas contaminadas de los estanques vecinos.

Ante la nueva crisis, se han establecidos centros de rehidratación oral en las zonas afectadas y se informa a las comunidades acerca de los riesgos que conlleva el consumo de agua contaminada con cadáveres y otros materiales en descomposición.

Asimismo, se ha organizado una comisión de planificación y coordinación de emergencia, que está compuesta por representantes de la Presidencia y el Ministerio de Salud de Kenya, UNICEF y otros aliados. El Ministerio de Salud y UNICEF también envían recursos a los distritos afectados y prestan servicios de divulgación en diversas regiones, como Fino, Rhamu y Takabe.


 

 

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