República Democrática del Congo

La visita del Primer Ministro belga a la República Democrática del Congo pone de relieve el programa “Aldeas saludables, escuelas saludables”

Imagen del UNICEF
© UNICEF DR Congo/2011/Walther
Paul Tshikunta, coordinador del programa “Aldeas saludables, escuelas saludables” en la República Democrática del Congo; Rudy Demotte (izq.), Presidente del Gobierno Valón y la Comunidad Francesa; e Yves Willemot (der.), Director Ejecutivo del Comité Nacional Pro UNICEF de Bélgica, observan el sistema de abastecimiento de agua de una escuela de la aldea de Mbimi.

Por Cornelia Walther

KINSHASA, República Democrática del Congo, 12 de mayo de 2011. “Su escuela es ahora un ejemplo de escuela moderna y esperamos que también sea un ejemplo para las demás escuelas y los demás estudiantes del Congo", afirmó Rudy Demotte, Presidente de Gobierno Valón y de la Comunidad Francesa de Bélgica, en su discurso a los habitantes de la aldea de Mbimi, en las afueras de Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo.

“No podemos mejorar el futuro de nuestros niños si no contamos con el apoyo pleno de las comunidades en las que viven", añadió. El alto funcionario belga también apuntó que el programa “Aldeas saludables, escuelas saludables” ha dejado en claro "todo lo que podemos lograr juntos".

Criterios saludables

La escuela de la aldea de Mbimi que visitó Dermotte participa en el programa "Aldeas saludables, escuelas saludables", una iniciativa del gobierno congoleño que cuenta con el apoyo de UNICEF y cuyo objetivo consiste en reducir la mortalidad en la niñez y mejorar el desarrollo infantil. Desde 2008, ese programa forma parte integral de la estrategia nacional de la República Democrática del Congo para lograr las metas en materia de sostenibilidad del medio ambiente, supervivencia infantil y educación para todos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Las escuelas y aldeas pueden obtener la certificación de que son "saludables" si cumplen con una serie de requisitos, como el acceso pleno a las fuentes de agua protegidas y al saneamiento adecuado, así como el empleo de prácticas de higiene adecuadas. Hasta la fecha, en la República Democrática del Congo se ha declarado "saludables" a más de 1.400 aldeas y 430 escuelas.

“Para garantizar que los niños y las niñas obtengan beneficios reales de la educación es imprescindible brindarles un entorno saludable. El acceso al agua potable y las prácticas higiénicas impiden que los niños se enfermen y aumentan su capacidad de concentración", comentó Yves Willemot, Director Ejecutivo del Comité Nacional Pro UNICEF de Bélgica, que integró la delegación que visitó Mbimi junto Demotte.

Comunidades vulnerables

En la actualidad, tres de cada cinco niños de la República Democrática del Congo asisten a la escuela, lo que representa un notable aumento con respecto a las tasas de hace 10 años. Además, las tasas de escolaridad de los niños y las niñas son prácticamente iguales. Sin embargo, existen disparidades en materia de matriculación y asistencia escolar según el nivel económico y el origen geográfico de las familias de los alumnos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF DR Congo/2011/Walther
Una maestra de la escuela primaria de la aldea de Mbimi, en los suburbios de Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, les enseña a sus alumnos a lavarse las manos correctamente.

Esas disparidades también se reflejan en los niveles de acceso al agua potable y el saneamiento. Según un estudio nacional realizado por UNICEF en 2010, sólo uno de cada siete habitantes de la República Democrática del Congo vive en condiciones de higiene aceptables y apenas la mitad de la población del país tiene acceso al agua potable. La situación es más grave aún en las zonas rurales del Congo.

Sin embargo, se siguen produciendo avances.

“Las intervenciones de medicina preventiva y curativa palian un 30% de los problemas de salud del país", comentó Steven Lauwerier, Representante Adjunto de UNICEF en la República Democrática del Congo. “El 70% restante se puede reducir eficazmente mediante medidas de prevención de bajo costo, como el saneamiento y las prácticas higiénicas a escala comunitaria".

“Esto es un milagro”

Una alumna de tercer grado de la escuela primaria de Mbimi que forma parte del comité de higiene del centro, comprende perfectamente lo dicho por Lauwerier.

“Yo les enseña a mis compañeros qué deben hacer después de ir al baño", comenta Suzanne Booto. "Es muy importante que todos se laven cuidadosamente las manos con agua y jabón, incluso las uñas".

Miriam Mbala, de 45 años de edad, ahora puede obtener agua para su hogar de una fuente protegida que se encuentra a cinco minutos andando de su hogar. "Lo que nos ha pasado es sorprendente", comenta. "Desde que contamos con agua potable, mis hijos no han vuelto a tener diarrea. Esto es un milagro y no debería terminar aquí. Yo rezo por que muchas otras aldeas tengan las mismas oportunidades de cambio que tuvimos nosotros".


 

 

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