Angola

Un proyecto de abastecimiento de agua por tuberías ofrece servicios de salud y oportunidades a las familias de Angola

Por Alex Duval-Smith

LUANDA, Angola, 25 de enero 2012. Cuando Beatriz da Encarnação pudo disponer de su propio grifo, el acceso al agua potable mejoró rápidamente la salud de sus hijos, Filipi Capitango (8 años) y Beomiro Pedro (8 meses).

VÍDEO: La corresponsal de UNICEF, Concha Grijalba, informa sobre un proyecto de agua potable para mejorar la salud en Angola.  Véalo en RealPlayer

 

“El agua limpia ha supuesto una diferencia notable, sobre todo cuando se trata de la diarrea. Beomiro Pedro está mucho más sano que Filipi Capitango cuando tenía su edad”, dijo da Encarnação.

Da Encarnação es una de las participantes en el Proyecto Kaplango de la Unión Europea y UNICEF, que ha traído agua a 2.000 viviendas en el municipio de Matala, en la provincia de Huíla.

La vida de los residentes ha cambiado radicalmente según expone José Vital, que dirige un comité de agua que presta servicio a 68 hogares en la comunidad agrícola de Alges..

“Las tasas de diarrea y de cólera se han reducido a casi nada en comparación a los tiempos en que el agua potable más cercana estaba en un río a 5 km de distancia”, dijo. “Debido a que el agua potable estaba tan lejos, la gente se ahorraba el tener que ir a buscarla y tomaba agua contaminada de arroyos cercanos. Así es como surgían las enfermedades”.

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Unos niños recogen agua de unos grifos en la provincia de Huíla (Angola). Mejorar el acceso al agua potable contribuye a reducir las enfermedades.

Soluciones sostenibles

Nueve años después del final de una guerra civil de 27 años, Angola lucha para alcanzar la mayoría de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, incluido el objetivo de reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso a agua potable o saneamiento.

Sólo la mitad de los angoleños tienen acceso a fuentes mejoradas de agua potable y en las zonas rurales esta cifra se reduce al 38%.

Sin embargo, el éxito de la asociación UE-UNICEF en el municipio de Matala ha sido prometedora, dijo el director provincial de Agua y energía de Huíla, Abel da Costa.

“El apoyo que hemos recibido de la UE y UNICEF ha sido un gran beneficio y esperamos que continúe”, dijo da Costa.

Una importante razón de este éxito ha sido la participación de los residentes locales.

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Nueve años después del final de una guerra civil de 27 años, Angola lucha para cumplir la mayor parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, incluido el objetivo de mejorar el acceso al agua potable.

“La experiencia de Matala nos ha demostrado que la propiedad comunitaria sobre el agua y el saneamiento asegura la sostenibilidad”, continuó Da Costa. “Tal es el nivel de conocimiento en Matala, que ahora defecar al aire libre se considera inaceptable. Si las personas no respetan la higiene en la zona se les pide que se marchen”.

Los problemas persisten

Sin embargo, da Costa reconoce que el aumento del acceso al agua potable se hace más difícil a medida que su departamento trata de llegar a más gente.

“Tenemos una grave escasez de trabajadores cualificados. No sólo la provincia no dispone de un solo ingeniero hidráulico calificado, sino que nos falta mano de obra a todos los niveles, incluidos plomeros y personas encargadas del mantenimiento”.

De vuelta en Alges, la comunidad sigue estando entusiasmada con el proyecto de agua por tuberías que ayudaron a instalar.

Sin embargo, el sistema no es perfecto. Vital se hace eco de las palabras delda Costa sobre la falta de recursos y mano de obra calificada pero dice que los miembros del comité local de agua han estado atentos para mantener el sistema en funcionamiento.

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Unos niños recogen agua de un arroyo en la provincia de Huíla (Angola).

“A veces, para preservar la bomba, limitamos su horario de funcionamiento de 6 a 11 de la mañana y de 3 a 7 de la tarde”, dijo. “Hasta ahora nunca hemos tenido averías importantes que no hayan podido ser resueltas por los miembros del comité de agua”.

Nuevas oportunidades

Para da Encarnação, el proyecto le ha ofrecido nuevas oportunidades.

Cuando dispuso de agua en su casa, pudo iniciar un nuevo negocio y mejorar las vidas de los niños del vecindario al mismo tiempo.

“Ahí es cuando empecé a hacer helados de la fruta del baobab”, dijo.

Sus ganancias las utiliza para comprar alimentos y ropa para sus hijos. La comunidad parece satisfecha también con el negocio.

“Tengo un buen volumen de ventas”, comentó da Encarnação.

 


 

 

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