Afganistán

Los fondos aportados por Finlandia posibilitan que UNICEF abastezca de agua potable a los alumnos de las escuelas de Afganistán

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© UNICEF Afghanistan/2011/Froutan
Varios niños esperan turno para beber el agua que mana de una bomba manual en su escuela, localizada en la ciudad de Mazar, en la región septentrional de Afganistán. La bomba se instaló en la escuela como parte de un proyecto de agua, saneamiento e higiene financiado por el Gobierno de Finlandia.

Por Patricia Lone

MAZAR, Afganistán, 23 de mayo de 2011. Lo primero que llama la atención a quienes entran a la escuela Abdul Khaleq son los reflejos del sol sobre el metal galvanizado de la bomba de agua y el lavabo recientemente instalados, y los destellos de las gotas de agua que los niños beben y usan para lavarse las manos y la cara.

La nueva instalación, que cuenta con seis grifos, ha generado una gran demanda pues los 1.523 alumnos que asisten a la escuela en el turno de mañana y tarde forman fila para beber e lavarse.

Agua potable, buena higiene

La bomba, los grifos y el lavabo fueron instalados en el marco de un conjunto de mejoras del servicio de suministro de agua, saneamiento e higiene de las escuelas de cuatro provincias de la región septentrional de Afganistán. La iniciativa, financiada con fondos del Gobierno de Finlandia, contempla también la construcción de letrinas separadas para niños y niñas, cuya importancia con respecto a la retención de niñas en las escuelas ha quedado ampliamente demostrada en todo el mundo. Otra de las mejoras consiste en brindar capacitación en materia de educación sobre la higiene a los maestros afganos y en suministrar los materiales necesarios para esos cursos.

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Varias niñas disfrutan de los beneficios del agua potable en su escuela, situada en la ciudad de Mazar, en la región septentrional de Afganistán.

Desde 2010, Finlandia ha aportado a UNICEF 1,33 millones de dólares estadounidenses para el abastecimiento de agua y saneamiento a las escuelas de Afganistán. Esos fondos han hecho posible que durante el primer año de vida del proyecto UNICEF haya logrado mejorar el suministro de agua y las instalaciones sanitarias en 94 escuelas de la región septentrional de Afganistán, en las que estudian casi 77.000 niños. Se espera que en 2011 los beneficios del proyecto alcancen a un número similar de niños y niñas.

Entre los beneficiados se encuentran los 344 alumnos de la escuela Zabihulla, inaugurada a fines de 2010. En ese centro se ha producido un aumento de la matriculación debido a que las instalaciones de agua, saneamiento e higiene atraen mayor número de estudiantes. Los maestros de la escuela que han recibido capacitación en materia de agua, saneamiento e higiene han organizado un Club de la salud en el que los estudiantes aprenden a preparar la solución de rehidratación oral que previene la deshidratación causada por la diarrea. Los participantes también aprenden sobre otros temas de higiene y salud.

“La escuela cuenta con un firme respaldo comunitario, incluido el apoyo financiero”, afirma Lalmohammad, director del centro. El objetivo del director consiste ahora en estrechar aún más la relación entre la escuela y la comunidad mediante una campaña de educación sobre la higiene comunitaria dirigida por los estudiantes, quienes realizarán visitas domiciliarias para brindar a la población información vital sobre la salud y la higiene.

El mejoramiento de la salud de los niños

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Una niña asiste a una clase de higiene en una escuela de la ciudad de Mazar, en la región septentrional de Afganistán.

El acceso al agua potable y al saneamiento adecuado constituye un enorme desafío para la población de Afganistán, además de tener graves implicaciones para la salud de los niños. Las enfermedades diarreicas, entre cuyas causas figuran las prácticas de higiene deficientes, como el lavado de manos incompleto, así como las carencias en materia de saneamiento, son una razón importante de la mortalidad de menores de cinco años en Afganistán.

Sólo el 48% de la población afgana tiene acceso a fuentes de agua potable seguras, mientras que apenas el 37% cuenta con instalaciones mejoradas de saneamiento. Los fondos aportados por el Gobierno de Finlandia resultan especialmente beneficiosos para las zonas áridas de la región septentrional de Afganistán, donde escasea el agua y la sequía representa una amenaza recurrente.

“Me encanta venir a la escuela porque aquí tenemos instalaciones de agua, saneamiento e higiene, y porque puedo beber toda el agua potable y fresca que quiera”, comenta Hamed, que estudia en la escuela Abdul Khaleq.

Esos son también los sentimientos de los alumnos de muchas otras escuelas en las provincias de Balkh, Samangan, Saripul y Jawzjan, que gracias a los fondos aportados por Finlandia disfrutan hoy de los beneficios del agua potable y el saneamiento.


 

 

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