Debido al terremoto que sacudió la provincia paquistaní de Baluchistán, los niños y niñas han quedado en situación de vulnerabilidad

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© UNICEF Pakistan/2008/Ramoneda
Una joven madre y su hijo observan los restos de su hogar, destruido por el violento terremoto que el 29 de octubre provocó el derrumbe de unas 1.500 viviendas de adobe en Baluchistán.

BALUCHISTÁN, Pakistán, 5 de noviembre de 2008 – El número de muertos debidos al terremoto de magnitud 6.4 que el 29 de octubre castigó la provincia de Baluchistán, en la región suroccidental del Pakistán, supera ya los 200. El desastre natural afectó a 108.000 pobladores, de los cuales la mitad son niños y niñas, y unos 19.000 afectados son menores de cinco años de edad.

Se supone que el número de bajas aumentará en la medida en que se sigan encontrando cuerpos de víctimas entre los escombros de las viviendas de adobe. El temblor destruyó o provocó graves daños a más de 15.000 viviendas de adobe y madera, debido a su escasa resistencia a los sismos.

El desastre natural, que se hizo sentir en esta región apartada en la madrugada del miércoles, dejó sin techo a entre 10.000 y 15.000 habitantes. Y la tragedia parece no tener fin.

“Tras el terremoto inicial se han producido muchas sacudidas, lo que ha impedido que los equipos de socorro lleguen a las zonas afectadas”, comentó Antonia Paradela, Jefa de Relaciones Exteriores de UNICEF en Islamabad.

Socorro para los más vulnerables

En el distrito de Pishin, que fue particularmente castigado por el terremoto, el sismo afectó a más de 38.000 personas, entre ellas casi 7.000 niños y niñas menores de cinco años.

En el distrito de Ziarat, donde los damnificados suman 70.000, el temblor dañó unas 2.000 viviendas y 128 escuelas. Muchos caminos están intransitables, se han destruido diversos centros de atención de la salud y existe el peligro de que comiencen a escasear los alimentos y el agua potable.

UNICEF ha organizado cuatro albergues provisorios en los que se alojan miles de adultos, niños y niñas de las zonas afectadas. “Lo que estamos tratando de hacer llegar a esos centros es agua potable, suministros de saneamiento y artículos sanitarios y de higiene de primera necesidad”, dijo la Sra. Paradela.

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© Reuters/Hussain
Los damnificados por un terremoto que sacudió la provincia de Baluchistán, esperan junto a los escombros de una vivienda en la localidad de Ziarat. Cientos de hogares de adobe fueron destruidos y provocó deslizamientos de tierra.
El suministro de agua potable reviste una importancia fundamental para los niños y niñas, que son especialmente vulnerables a las enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea y el cólera. La mayoría de las fuentes de agua de los distritos afectados por el terremoto están contaminadas o han sufrido daños. En Ziarat, unos 12.000 pobladores carecen de fuentes de agua potable y dependen de los camiones cisterna que se la suministran.

“El Pakistán ha sufrido terremotos en el pasado”, explicó  Louis-Georges Arsenault, Director de Programas de Emergencia de UNICEF. “En situaciones como ésta, el agua es un aspecto fundamental. Todo lo que se relacione con el agua, la higiene y el saneamiento adquiere una enorme importancia”.

La necesidad urgente de fondos

Otro de los obstáculos para las labores de socorro es la inminente llegada del invierno. A medida que desciendan las temperaturas, especialmente a la noche, muchas familias desamparadas quedan sometidas a temperaturas que se acercan a los cero grados centígrados.

UNICEF ha comenzado a despachar suministros adicionales que habían sido almacenados de manera preventiva en Karachi y Peshawar. Sin embargo, para que esa respuesta de emergencia sea suficiente para cubrir las crecientes necesidades en materia de agua y saneamiento, nutrición, educación y protección de la niñez, UNICEF ha solicitado a sus donantes fondos adicionales por valor de cinco millones de dólares.Pese a que Baluchistán, que se encuentra cerca de la frontera con el Afganistán, es la provincia más grande del Pakistán, también es una de las menos pobladas. En 1935, un terremoto de magnitud 7.5 provocó la muerte de unas 30.000 personas en Quetta, la capital provincial. En octubre de 2005, 70.000 personas murieron y más de tres millones perdieron sus hogares debido a un terremoto que sacudió la región septentrional del país.


 

 

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Vídeo (en inglés)

4 de noviembre 2008: Louis-Georges Arsenault, Director de Programas de Emergencia de UNICEF, brinda información actualizada sobre la situación reinante en la región suroccidental del Pakistán tras el terremoto de la semana pasada.
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Audio (en inglés)

30 de octubre de 2008: la corresponsal de UNICEF Roshni Karwal entrevista al Jefe de Relaciones Externas de UNICEF Pakistán, Antonia Paradela, sobre el terremoto en la provincia de Baluchistán.
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