Suministros y logística

El UNICEF suministra equipos de “escuela en una caja” a 'Luz Roja' y otras zonas de Liberia

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© UNICEF/Kent Page

Por barco, en camiones, en taxi, en carretillas y a mano... Todo el  trayecto hasta ‘Quizá’:

Son apenas las 9 de la mañana del sábado, y ya hay 63 representantes escolares inscritos, que esperan bajo el agobiante calor y la humedad del patio del Instituto Elemental, Medio y Superior de Paynesville. De pronto, se abren las altas puertas de hierro, y entran dos enormes camiones con las cabinas adornadas con grandes estandartes donde se lee “Regreso a la escuela”, y cargados de pesadas cajas metálicas.

Su llegada señala un paso más en el largo viaje que el valioso cargamento ha hecho desde que hace varias semanas abandonara el almacén en Copenhague de la División de Suministros del UNICEF. Primero, las cajas se mandaron por vía marítima desde Copenhague hasta el Free Port de Monrovia. Anoche, equipos de estibadores del puerto las cargaron en camiones contratados por el UNICEF, y ahora, a su llegada a la escuela, se descargan de inmediato en el almacén del instituto. Los recipientes plateados proporcionan una esperanza real para el futuro de los niños liberianos: cada uno de ellos es un equipo de material educativo del Unicef denominado “escuela en una caja”.

A lo largo de las últimas semanas, equipos de Evaluación Rápida de los Espacios para el Aprendizaje, compuestos principalmente por funcionarios del ministerio de Educación, han recorrido los distritos accesibles de Liberia, evaluando las necesidades educativas de las escuelas. Los centros evaluados se inscribieron entonces en un registro, y guiándose por la lista de inscripciones para el distrito de Paynesville, los equipos de material educativo, a pocos minutos de su llegada, se están distribuyendo al representante inscrito de la escuela. Sin embargo, a los equipos les queda todavía por recorrer un paso para llegar a su verdadero destino: las aulas de Luz Roja y otras zonas del distrito de Paynesville, situadas en las afueras de Monrovia, Liberia.

“A esta zona de Paynesville se la llama Luz Roja porque justo en el siguiente cruce hay colgada una sola luz roja para detener el tráfico”, explica Elizabeth, una maestra que trabaja en la zona. “Nuestra luz roja no ha funcionado desde que hace 14 años, en 1989, comenzaran los combates. Hasta ese momento, era la única luz que por las noches brillaba en la zona, por lo que pasó a llamarse Luz Roja. Pero ahora que parece que las cosas mejoran en Liberia, quizá volverán a arreglar nuestra luz roja”.

Paciencia y optimismo. Estas son sólo algunas de las cualidades ejemplares que los liberianos han compartido durante 14 años de guerra destructiva que no sólo ha apagado la luz de Paynesville, sino que también ha causado el virtual hundimiento del sistema educativo de Liberia. Los liberianos, sin embargo, no sólo pacientes y optimistas. Son también resueltos y trabajadores. Están decididos a que sus hijos vuelvan a la escuela ahora que hay una apariencia de estabilidad en muchas partes de su país. Y están listos para realizar el duro esfuerzo necesario para que esto ocurra. El primer trabajo a emprender es completar el proceso de suministro escolar, y hacer llegar los equipos de material a las escuelas. Para esto hace falta la ayuda de jóvenes liberianos como Johnny y Harris.

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Johnny es el ejemplo perfecto de la determinación y voluntad de trabajo de los liberianos. Corre tan deprisa, con la camisa azul ondeando al viento, que es difícil hacerle una fotografía. Es incansable, esquivando a los representantes de la escuela que están en el patio cuando pasa junto a ellos con otro de los pesados equipos de “escuela en una caja” en la cabeza. Johnny desempeña un importante papel en el sistema de suministro: su trabajo consiste en llevar lo más rápido posible los equipos de material a los taxis contratados por los representantes escolares. “No puedo pararme para la foto”, dice, mientras el sudor le cae por la cara. “¡Tengo demasiados equipos por llevar!” Una vez cargados, los taxis llevan los equipos a las escuelas del distrito, a tiempo para la puesta en marcha el lunes del programa liberiano de Regreso a la escuela.

Harris es también una parte vital del sistema de suministros de Regreso a la escuela. Harris tiene un pequeño servicio de carretillas, y cada carretilla puede llevar dos equipos de material educativo al mismo tiempo. Como Johnny, es difícil mantener su ritmo, pues literalmente corre mientras empuja su pesada carga en la carretilla hasta una pequeña escuela primaria que queda a un kilómetro de distancia. El representante de la escuela suda y jadea mientras intenta mantener el ritmo de Harris. “Cuanto antes entregue los equipos de material, antes podré volver y entregar más”, dice Harris. “Varias de mis sobrinas y sobrinos están listos para volver el lunes a la escuela, así que ayudar hace que me sienta bien.”

En el exterior de la escuela se ha juntado una pequeña multitud, que observa el ajetreo de actividad mientras otros dos camiones entran en el patio de la escuela y descargan más “escuelas en una caja”; desde aquí, antes de que termine la mañana se distribuirán casi 500 equipos. David es uno de los progenitores que está fuera junto a sus tres hijas. “Esta campaña Regreso a la escuela nos ofrece una auténtica esperanza”, dice. “Mis chicas no han ido a clase desde mayo. Fue entonces cuando volvieron a cerrar las escuelas porque en toda Monrovia se reanudó la lucha. Había muy poca seguridad para que los niños fueran a la escuela, así que intenté enseñarles en casa, pero no es lo mismo. No soy un maestro profesional y aprenden mejor en el aula, donde se divierten más y tienen a sus amigas. Están deseando volver a clase el lunes, ¡y a mi también me parece perfecto!”

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David está orgulloso de sus hijas, y las presenta: Sarah, Mary y Maybe (Quizá). ¿Maybe? “Maybe nació hace ocho años, durante la guerra. Entonces teníamos muchos problemas en Liberia, y cuando nació no había ayuda médica”, cuenta David. “Mi esposa y yo estábamos preocupados porque al nacer era pequeña e intentamos hacer todo lo posible por mantenerla con vida, pero no dejábamos de pensar, quizá vivirá, quizá no. Cuando vimos que se hacía más fuerte, decidimos llamarla Maybe, para que nos recordar lo afortunados que habíamos sido al tenerla”.

Con la puesta en marcha el lunes en Liberia de la campaña Regreso a la escuela, Maybe y sus hermanas volverán a clase por primera vez en muchos meses. Y, gracias a la ayuda de los sistemas de suministros del UNICEF y de Liberia, irán a una escuela recién equipada con los equipos de material educativo “escuela en una caja”. ¿Que quiere ser Maybe cuando sea mayor? “Quiero ser maestra”, susurra, sentada en lo alto de uno de los equipos de material educativo que esperan a ser cargados en otro taxi amarillo que está esperando.

Texto/fotografías: Kent Page, Oficial Regional de Comunicaciones del UNICEF, región del África Occidental y Central Luz Roja (Paynesville), Monrovia, Liberia, 1 Noviembre de 2003


 

 

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