Copa Mundial Femenina FIFA China 2007

En Guinea-Bissau, un programa escolar de rehabilitación ofrece oportunidades a los niños y niñas

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bissau/2007/Nunes Correia
Isabel Luís Gomes, de 15 años de edad, es alumna de la Escuela Cunha Gomes, en la localidad de Canchungo de Guinea-Bissau.

Por Yolanda Nunes Correia

Como parte de los preparativos para la Copa Mundial de Fútbol de Mujeres de la FIFA de 2007, que se disputará en China en septiembre, UNICEF y la FIFA, dos antiguos aliados, han puesto en marcha una campaña para destacar la importancia que tienen los deportes y las escuelas acogedoras para que las niñas superen las barreras sociales y transformen sus vidas. A continuación, un artículo de una serie referida a las mujeres jóvenes de todo el mundo.

CANCHUNGO, Guinea-Bissau, septiembre de 2007 – Isabel se da a conocer con mucha timidez. “Me llamo Isabel Luís Gomes”, anuncia. “Tengo 15 años, y siempre he estudiado en la Escuela Cunha Gomes. Ahora curso el sexto grado. Debería estar terminando mis estudios, pero lamentablemente los comencé  tarde”.

En Canchungo, que se encuentra en la región Cacheu de Guinea-Bissau, hay muchas niñas en situación similar a la de Isabel, que empezaron la escuela más tarde de la edad normal. Pero gracias a una campaña en pro de la educación de las niñas y del mejoramiento de la calidad de la educación que se lleva a cabo aquí y en el resto del país con el apoyo del Comité Nacional de Islandia en pro de UNICEF y otros donantes, esas circunstancias están cambiando.

“Ahora hay muy pocas niñas que no van a la escuela”, afirma Joao Mendes, Oficial de Programa de UNICEF y coordinador regional de las actividades relacionadas con la educación de las niñas. “Pese a que el proceso se lleva cabo bajo la coordinación del Ministerio de Educación, sin el respaldo de aliados como UNICEF no se habrían obtenido resultados tan alentadores”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bissau/2007/Nunes Correia
Bubacar Mendes, Presidente del Comité de gestión escolar en Canchungo, dirige un grupo que controla la asistencia de los alumnos a la escuela.

El mejoramiento de la calidad de la educación

Con la ayuda de UNICEF, las comunidades de las regiones de Cacheu, Gabu y Tombali han logrado rehabilitar 95 escuelas rurales a las que asisten 12.000 alumnos como Isabel.

“Ahora tenemos nuevos pupitres con asientos cómodos y todos los materiales que necesitamos para poder estudiar, como libros y cuadernos”, explica Isabel con orgullo. “Las instalaciones sanitarias también son mucho mejores, y las niñas y niños tienen letrinas separadas que, además, son mucho más higiénicas”.

Según el Sr. Mendes, además de la rehabilitación de los salones de clase en Guinea-Bissau se llevaron a cabo varias iniciativas más destinadas a mejorar la calidad de la educación. “Se pusieron en práctica programas de capacitación docente para maestros primarios que carecían de preparación técnica y pedagógica adecuada”, explica el funcionario. “Todos los docentes que participaron en esos cursos recibieron manuales de capacitación docente y autoaprendizaje correspondientes a los grados que enseñaban”.

El año pasado, 1.462 educadores que representaron al 30% del cuerpo docente primario del país recibieron capacitación de ese programa trienal que este año se encuentra en su segunda fase.

Tareas escolares y domésticas… y fútbol

En la comunidad de Canchungo, donde vive Isabel, hay un grado de conciencia cada vez mayor sobre la importancia de que tanto las niñas como los niños asistan a la escuela.

“En nuestro carácter de integrantes de la comunidad local, vamos a la escuela a comprobar si hay niños o niñas que falten constantemente a clases”, afirma Bubacar Mendes, preside el Comité de gestión escolar de la zona. “En caso afirmativo, visitamos a los padres de esos alumnos para enterarnos de los motivos de las ausencias. A veces, los niños faltan a la escuela debido a sus obligaciones de trabajo doméstico o agrícola. En ese caso, tratamos de convencer a los padres acerca de la importancia que reviste que los niños y niñas vayan a la escuela”.

Isabel apunta que aún durante el curso del año escolar, ella es responsable de la preparación de las comidas de su familia, compuesta por sus padres, tres hermanos y dos hermanas. Isabel no sólo cumple con esas obligaciones sino que realiza también sus tareas escolares y se dedica a otras actividades, entre ellas el fútbol, un deporte en el que sobresale.

“Mi equipo es muy bueno”

Isabel explica que en cada comunidad de la región existen por lo menos cuatro equipos de fútbol que compiten durante la época de vacaciones. “Mi equipo”, comenta, “participa actualmente en una competición local. Hasta ahora somos las mejores, y creo que ganaremos este torneo”.

“También tenemos certámenes de fútbol durante el año escolar”, agrega Isabel. “En mi clase se han formado dos equipos, uno de niños y otro de niñas. Mi equipo es muy bueno”.

Isabel aprovechó la oportunidad para agradecer a todos los que han hecho posible la rehabilitación de su escuela. “De otra manera”, terminó diciendo Isabel, “muchos no podríamos estudiar ni disfrutar de oportunidades en la vida”.


 

 

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