Los derechos de los niños
Ratificación
La Convención
sobre los Derechos del Niño fue elaborada minuciosamente
durante 10 años (1979-1989) con las aportaciones de representantes
de todas las sociedades, religiones y cultura. El tratado es reflejo
de ese consenso mundial y, en un lapso muy breve, se ha convertido
en el tratado de derechos humanos más aceptado de la historia.
Tras ser aprobada por unanimidad por la Asamblea General en 1989,
la Convención entró en vigencia en tiempo récord
en septiembre de 1990, menos de un año después de
su aprobación. Es mismo mes, los dirigentes mundiales se
reunieron en la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia a fin de
evaluar la situación de los niños y trazar un plan
de acción para el decenio siguiente que se concentrara en
las metas de la supervivencia y el desarrollo. De esta manera, se
comprometieron a dar prioridad a los derechos de los niños.
Hasta la fecha, la Convención ha sido ratificada por 191
estados. La ratificación consiste en un compromiso voluntario
por parte de los estados de poner en prácticas las normas
de la Convención en cuanto al respeto, la protección
y la vigencia de los derechos de todos los niños.
Con la ratificación, los gobiernos quedan obligados a presentar
informes sobre los avances logrados en la puesta en práctica
de la Convención. El Comité Internacional de Derechos
del Niño, que consiste en un grupo de 10 expertos independientes,
examina esos informes y hace recomendaciones con respecto a medidas
complementarias que se deben tomar a nivel nacional. Estos informes
sobre el progreso se vertieron en los Exámenes de mediados
del decenio de 1995 y en los Exámenes del final del decenio
que presentaron los gobiernos este año para informar sobre
las medidas que tomaron para la ejecución de los Planes Nacionales
de Acción con posterioridad a la Cumbre Mundial en favor
de la Infancia de 1990.
La ratificación universal da sin duda lugar a un importante
movimiento en pro de los niños, en el que el desafío
consiste ahora en lograr la puesta en práctica universal.
A tal fin, resulta fundamental lograr el compromiso de la comunidad
mundial con los derechos humanos de los niños, y es tarea
de todos el transformar ese compromiso en acciones destinadas a
crear un mundo justo para los niños.
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