Los derechos de los niños
La senda a la Convención sobre los Derechos del Niño
La entrada en vigencia de la Convención
sobre los Derechos del Niño, el 2 de septiembre de 1990,
fue la culminación de casi 70 años de esfuerzos destinados
a obtener el reconocimiento internacional de las necesidades especiales
y la vulnerabilidad de los niños en cuanto seres humanos.
El derrotero a la Convención se remonta al año 1924,
cuando la Liga de las Naciones, precursora de las Naciones Unidas,
avaló la primera Declaración de los Derechos del Niños,
que estableció que "La Humanidad le debe a los niños
los mejor que tiene para ofrecer".
Pero esto fue sólo un anticipo de lo que vendría
luego.
La Declaración de 1924 fue mejorada en 1948, cuando las
Naciones Unidas, que se habían fundado en 1945 tras la Segunda
Guerra Mundial, aprobaron una segunda Declaración de los
Derechos del Niño en la cual figuraban siete puntos fundamentales
relacionados con los niños. Ese mismo año, la Asamblea
General de las Naciones Unidas aprobó también la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. Y en 1959, la Asamblea General
aprobó una tercera Declaración de los Derechos del
Niño, más detallada que las anteriores.
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Al
comenzar el siglo, los niños no contaban
prácticamente con ningún derecho.
Al finalizar el mismo, los niños disponen
de instrumentos jurídicos sumamente poderosos
que no sólo reconocen sus derechos humanos,
sino que también los protegen.
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Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del UNICEF
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En 1966, las Naciones Unidas aprobaron el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Ambos convenios,
así como sus enmiendas, a las que se conoce como "Protocolos
facultativos" y la Declaración Universal de los Derechos
Humanos conforman la Carta Internacional de Derechos Humanos, que
comenzó a rendir frutos en 1976, tras la entrada en vigencia
de ambos convenios.
Las Declaraciones de los Derechos del Niño aprobadas por
las Naciones Unidas constituyeron expresiones de buena voluntad,
y no tratados con fuerza legal. Esto significó que aunque
los estados podían estar de acuerdo con lo que decía
cada Declaración con respecto a los derechos de los niños,
no estaban jurídicamente obligados a garantizar la vigencia
de esos derechos en sus países.
En 1978, diversas organizaciones gubernamentales dedicadas a la
defensa de los niños aprovecharon los preparativos para el
Año Internacional del Niño para gestionar con éxito
la preparación y posterior aprobación de un Convenio
o Convención sobre los Derechos del Niño de carácter
similar a otros instrumentos jurídicos con fuerza legal de
promoción de los derechos humanos. En vísperas del
Año del Niño, en 1979, el Gobierno de Polonia se puso
al frente de esa iniciativa y propuso oficialmente un borrador del
texto de dicha Convención. El borrador polaco constaba esencialmente
de la Declaración de los Derechos del Niño de 1959
con el agregado de texto jurídico sobre la ejecución
de la declaración de 10 puntos.
En 1979, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas creó un grupo de trabajo al que se le asignó
la tarea de examinar y ampliar el texto polaco. El grupo estaba
constituido por una amplia gama de representantes gubernamentales
y miembros de agrupaciones de la sociedad civil. También
participaron en la elaboración del borrador de la Convención
diversos expertos en derechos humanos independientes, delegados
observadores de gobiernos no miembros de las Naciones Unidas, y
organismos de esa organización internacional, como el UNICEF.
Las minuciosas labores del grupo de trabajo y sus aliados se llevaron
a cabo durante el decenio comprendido entre 1979 y 1989, año
en que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó
la Convención por unanimidad.
En septiembre de 1990 el tratado entró en efecto con fuerza
legal para todos los Estados que lo ratificaran.
Ese mismo mes, los dirigentes de gobierno participaron en la Cumbre
Mundial en favor de la Infancia, que fue una de las mayores reuniones
de líderes mundiales de la historia. Durante esa Cumbre Mundial,
se aprobaron una Declaración Mundial y un Plan de Acción
destinados a acelerar la realización de los derechos de los
niños.
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