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Photo: Kurdish girl. Iraq, 1997. Copyright Sebastiao Salgado/Amazonas
Photo: Fille kurde. Iraq, 1997. Copyright Sebastiao Salgado/Amazonas

Esta página contiene información de antecedentes, fue actualizada por última vez en mayo de 2002 y está aún disponible para cualquier tipo de consulta. Para conocer las últimas noticias sobre la Sesión Especial en favor de la Infancia, vaya al índice de la Sesión Especial.

El mundo debe proteger a sus niños y niñas más vulnerables

Muchos recién nacidos mueren debido a que sus madres carecen de la autoestima necesaria para realizar preguntas que pueden salvar sus vidas y tomar decisiones con conocimiento de causa.

NUEVA YORK, 7 de mayo de 2002 – Lupe, una adolescente soltera de Bolivia, estaba embarazada de ocho meses cuando rompió aguas y comenzó a tener contracciones. Después de telefonear a su madre, Cristina, ingresó en una clínica privada próxima a su casa, pensando que le ofrecería mejores cuidados que en un hospital público que había cerca.

Sin embargo, un médico de la clínica le dijo que no tendría al bebé hasta dentro de otra semana, y que no tenía más que beber agua para “rellenar la bolsa”. Le dijo que los dolores que sentía se debían a una indigestión, y no eran dolores de parto.

Por suerte la madre, Cristina, había trabajado como niñera para Virginia Quiroga, Primera Dama de Bolivia, que también conocía bien a Lupe. La Sra. Quiroga las localizó en la clínica, y cuando se enteró del estado de Lupe, y de lo que el médico había dicho, fue allí a toda prisa y se llevó físicamente a Lupe a otro hospital. Allí se descubrió que no sólo Lupe estaba de parto, sino que el niño tenía problemas, por lo que fue necesario llevar a cabo de inmediato una cesárea. Lupe y su bebé sobrevivieron.

Más tarde, cuando la Sra. Quiroga, que ahora es la orgullosa madrina del bebé, le preguntó a Cristina por qué no habían discutido con el primer médico, Cristina contestó que no querían molestar a nadie. “Él era médico,” dijo.

La señora Quiroga contó esta historia en la actividad paralela de la Sesión Especial llamada “Madres Sanas, Bebés Sanos”, que se centró en el terrible estado en que se encuentra la salud de los recién nacidos en todo el mundo. Cerca de un 40% de los fallecimientos de menores de cinco años tiene lugar en los primeros 28 días de vida.

“Lupe y su bebé estuvieron a punto de morir, no por falta de cuidados prenatales o malnutrición, no porque ella decidiera dar a luz en casa sin los cuidados adecuados, ni siquiera porque hubiera complicaciones en el parto”, dijo. “Casi murieron por falta de autoestima”.

La Sra. Quiroga utilizó esta anécdota para hacer hincapié en el argumento de que es necesario que los dirigentes presten atención a la educación para reforzar el derecho de toda mujer a obtener información sobre su salud y la de su bebé y tomar decisiones al respecto. De otro modo, dijo, “todas las otras medidas e intervenciones –las más fáciles, las que se pueden medir mejor– en las que estamos invirtiendo millones de dólares y millones de horas, no harán sino rasgar la superficie cuando se trate de salvar esta vidas invalorables.”

Varios de los oradores que intervinieron, indicaron que los cuidados a los recién nacidos a menudo son a menudo inadecuados debido a las deficiencias que presentan los actuales programas de salud pública. Otros problemas importantes son la falta de atención obstétrica de emergencia y de parteras con la adecuada formación.

Uno de los mensajes que surgieron se refiere a la importancia de educar a las mujeres sobre una medida que pueden poner en práctica para mejorar las oportunidades de los recién nacidos. La lactancia materna, por ejemplo, reduce el riesgo de enfermedades infantiles y de muerte y ayuda a las familias a espaciar los nacimientos. Unos intervalos mayores entre los nacimientos pueden reducir la malnutrición de niños y madres, y hacer disminuir las posibilidades de que las mujeres mueran durante el embarazo o el parto.

Algunos países han conseguido también reducir el tétanos neonatal, una de las principales causas de mortalidad infantil.

La asociación entre los formuladores de políticas, y agentes y organismos de salud es fundamental para reducir la mortalidad neonatal, dijo la Dra. Zilda Arns Neumann, Directora Ejecutiva de Pastoral da Criança, una organización que potencia la salud infantil en el Brasil. La Dra. Arns expresó la esperanza de que con la colaboración de todos los organismos de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales y dirigentes mundiales presentes en la Sesión Especial, durante el próximo decenio podrían realizarse enormes avances en la reducción de las muertes de recién nacidos.

 

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