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Esta página contiene información de antecedentes, fue actualizada por última vez en mayo de 2002 y está aún disponible para cualquier tipo de consulta. Para conocer las últimas noticias sobre la Sesión Especial en favor de la Infancia, vaya al índice de la Sesión Especial. Los niños son el nuevo rostro de la guerra
Antiguos niños soldados relatan el dolor de ser
obligados a luchar, y las dificultades de volver a llevar
una vida normal.
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Ismael, una antiguo niño soldado,
describe ante una reunión de alto nivel de la
ONU los horrores de la guerra y los problemas para volver
a llevar una vida normal.
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7 de Mayo de 2002, NUEVA YORK Ismael tenía
14 años y estaba en un internado cuando lo reclutaron
para uno de los ejércitos que luchaban en la guerra
civil de Sierra Leone. Le dijeron que toda su familia había
muerto, y que uniéndose a la lucha podría vengarse
de los asesinos.
Combatió durante tres años. Después
de ver que el bando opuesto mataba, también él
mató. Contemplar esas cosas, explicó, hizo que
ese sentimiento humano que hace que te preocupes por
los demás desapareciera. Llegó a sentirse
cómodo con un arma. El arma era un poder que
tenías en las manos, contó Ismael en una
mesa redonda de la Sesión Especial de las Naciones
Unidas en favor de la Infancia, Recuperar a nuestros
hijos: las Naciones Unidas responden a la situación
de los niños soldados.
Matar terminó por repugnarle, contó Ismael,
que ahora tiene 20 años. En un momento determinado
me di cuenta de que estaba matando a los padres de otras personas,
dijo.
Al terminar la guerra, Ismael ingresó en un centro
de rehabilitación que recibe apoyo del UNICEF. Allí,
al principio, sus progresos fueron lentos. Desafiaba a sus
maestros y tutores. Nos parecía que ningún
civil tenía autoridad sobre nosotros, dijo. Entonces,
algo en su interior se puso en movimiento.
No sé cómo sucedió. Simplemente
comencé a ir a la escuela y a prestar atención
a los maestros.
Ismael estuvo ocho meses en el centro de rehabilitación.
Allí se sometió a terapia, un proceso que, dijo,
hizo aflorar en él una vergüenza y una culpa enormes.
Poco a poco se reintegró en la sociedad. Ismael estudia
ahora en los Estados Unidos.
El drama de Ismael, obligado de niño a sumarse a un
ejército, no tiene nada de extraordinario. Según
estimaciones de las Naciones Unidas, en unos 30 conflictos
de todo el mundo cerca de 300.000 niños combaten en
ejércitos y movimientos rebeldes.
Es trágico, pero los niños son el nuevo
rostro de la guerra, declaró Kati Marton, Encargada
Superior de Divulgación del Representante Especial
del Secretario General para Niños y Conflictos Armados
y moderadora de la mesa redonda.
En la actividad, el Secretario General de las Naciones Unidas,
Kofi Annan, anunció una nueva iniciativa de las Naciones
Unidas para impedir el reclutamiento de niños como
soldados. El empleo de niños como soldados ha
sido considerado durante demasiado tiempo como algo lamentable,
dijo el Sr. Annan. Las Naciones Unidas, manifestó el
señor Annan, quieren ahora hacer que sea intolerable.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas he pedido al
Sr. Annan que en octubre haga llegar una lista de participantes
en conflictos armados que utilizan niños. El Sr. Annan
dijo que confiaba en que quienes lo hacían fueran castigados.
Impedir el reclutamiento de niños es esencial, dijo
Ibrahim Sesay, participante en el foro y representante de
la organización no gubernamental Caritas de Sierra
Leona. Añadió, sin embargo, que es necesario
que las Naciones Unidas, junto al UNICEF y las organizaciones
no gubernamentales, intensifiquen sus esfuerzo para rehabilitar
a los niños soldados.
Ismael, que está profundamente entregado a la causa
de ayudar a otros que sufrieron lo que a él le tocó
sufrir, dijo: Me someto al sufrimiento de narrar la
historia de mi vida para demostrar que los niños que
han sido convertidos a la fuerza en soldados pueden rehabilitarse
y llevar una vida normal.
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